Silvia Rodríguez: ilustración y dibujos alquimistas

sábado, 14 diciembre, 2013

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La primera vez que vi sus ilustraciones fue el pasado abril en la Casa de la Pradera, unos cartoncitos cuadrados en pequeño formato con desnudos femeninos y acompañados de una frase cada uno. Había dos diseños distintos que, en su reverso, anunciaban una exposición. La suavidad del dibujo, la aparente inocencia del trazo acompañada de la sugerente frase fue suficiente para llevarme las ilustraciones a casa y apoyarlas sobre el corcho de mi habitación.


Algunos la conocerán por las fotografías que le han hecho Ramiro E, Lita Bosch o Lúa Ocaña pero, en esta ocasión, presentamos la faceta ilustradora de Silvia Rodriguez (Barcelona, 1989) quien, tras estudiar en el ESCAC y especializarse en dirección artística, ahora dedica su tiempo a la ilustración. “Siempre he dibujado aunque nunca guardaba nada ni le daba valor a lo que hacía. En realidad empecé hace tan solo un año. Tras acabar en el ESCAC trabajé cuatro meses en una película. Me gustaba la preparación, diseñar y pensar los espacios pero no me gustaban los rodajes. Después fui a vivir a París durante dos meses, empecé a viajar y también a dibujar. Al principio dibujaba para mis amigos haciendo retratos rápidos. Me ofrecieron exponer en la Casa de la Pradera cuando llevaba apenas cuatro meses dibujando. Era la primera vez que enseñaba mis dibujos. Los llevé allí, sin marco ni nada, los enganché en la pared y se caían todo el rato. Justo hoy, con mi profesora, quien ha seguido mi trabajo desde el principio, valorábamos mi evolución desde ese día hasta hoy. Ha sido curioso.”

Las ilustraciones de Silvia se alejan de todo academicismo y norma. Algo que de manera inmediata transmite su trabajo es una tremenda libertad. Al hablarnos de una profesora nos preguntamos qué contacto ha tenido con la enseñanza de esta disciplina. “Las clases son algo nuevo para mí. Siempre he dibujado sola y no me había planteado mostrar lo que hacía, no le encontraba el sentido. Cuando empecé a publicar dibujos en Internet me planteé el hecho de estudiar. Hago clases en la ‘Escola de la Dona’, con Ignasi Blanch y Rosa Serra. Estudiar me sirve para dar valor a lo que hago. No es nada académico, nunca he querido hacer Bellas Artes porque creo que es algo que te marca mucho. No busco directrices pero sí practicar y tener un consejo. Las clases me han servido para no cerrarme, para enfrentarme a nuevos retos. También para compartir lo que hago y reflexionar sobre ello. Reflexionar sobre lo que haces es muy importante.”


La mujer y el cuerpo desnudo son constantes en sus ilustraciones. Silvia nos explica que no tiene referentes claros pero que se siente identificada con aquello que remite al primitivismo. Le atrae el arte del románico y aquello que conecta con la tierra y con lo más primitivo del ser, el arte de Sudamérica, de las tribus y el arte hindú. También nombra a Barceló y a Picasso como artistas que siente cercanos.

A pesar de que hay motivos que son constantes en toda su obra, se vislumbra una evolución tanto en temática como en técnica. De un uso primordial de la línea y el color se llega a una tendencia donde las manchas toman protagonismo. Por otro lado, aunque sus ilustraciones puedan remitirnos quizás a nuestra propia vida y experiencia, dejamos que sea ella quien reflexione sobre su evolución y el contenido de sus dibujos. “Creo que en un año la evolución ha sido brutal, tanto por las clases como por cómo he cambiado yo misma. Cuando empecé a dibujar hacía cosas para divertirme: una serie para FEMEN (aquí aclara que es algo de hace tiempo, que coincidió con la acción de las Pussy Riot en la catedral de Moscú), la serie ‘Mujeres Carcelarias’, temas reivindicativos y también ovnis. Ahora pongo más de mí, dibujar me sirve para sacar cosas de mí. Al principio estaba contenta, había terminado los estudios de cine, viajaba, fui a vivir a París y empecé a salir con una chica a la que siempre dibujaba. Era muy feliz. Usaba más colores y era mucho más figurativa. Pero todo ha evolucionado, por mi forma de ser, por mi relación de pareja y por cómo veo el mundo. Dibujar me ha servido para decir cosas que no podía expresar hablando. Cuando lo veo con perspectiva me sorprendo de cosas que he dibujado. Me parecen fuertes. En parte muestro mi intimidad aunque cuando dibujo no soy consciente de ello. Para mí el mensaje es abierto, no me gusta conducir el significado. Para mí tiene un sentido pero para quien lo mira puede tener otro. A veces me gustaría que la gente opinara e interpretara, para mí es suficiente si lo que hago hace pensar en alguna cosa. No importa tanto si gusta o no, de hecho a mí, a veces, no me convence lo que hago.”


Otra constante en sus obras que, sin duda, cabe destacar, es la presencia de textos que acompañan las ilustraciones. Silvia nos explica que a veces las palabras son suyas y otras no. Ahora mismo está colaborando con la revista del colectivo Lambda ilustrando un poema y un texto y, anteriormente, también ha ilustrado poemas de Julieta Triangular. De hecho, los textos del libro ‘Mujeres Mapuche’ de Julieta son los que acompañaban las ilustraciones de Silvia en su última exposición en la galería Paspartú. “Me llegó el libro y pensé que tenía que hacer algo con todo aquello. Me gusta añadir textos, creo que acaban de redondear lo que hago. Cuando pongo un texto le doy un sentido a la ilustración.”


Actualmente Silvia sigue investigando y probando nuevas técnicas. Siempre ha trabajado con bolígrafo, tableta gráfica y rotuladores. Ahora usa más el lápiz pero le gustaría experimentar con acuarela y gouache. Hasta el momento ha expuesto en diferentes ocasiones acompañada de la ilustradora Thaïs Cuadreny, con la que espera poder trabajar conjuntamente en un futuro. A Silvia también le gustaría, más adelante, publicar un libro, ‘Porno Etéreo’, con ilustraciones de carácter sexual místico que acompañarían algunos poemas.
Por ahora podemos seguir su trabajo y actividad en su flickr y en su página de facebook. El próximo domingo, 15 de diciembre, expondrá algunas de sus obras dentro del Market & Friends, que se celebra en el restaurante Rita Rouge.

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