Zumzeig, un cine y un bistrot en Hostafrancs

viernes, 4 octubre, 2013

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En catalán Zumzeig significa zumbido o lo que es lo mismo, un movimiento de subida y bajada que emite ondas vibratorias. Desde el viernes 4 de octubre Zumbeig también es una pequeña sala de cine independiente en versión original que abre sus puertas en el barrio de Hostafrancs y que ofrecerá obras cinematográficas alejadas del circuito más comercial, pero sin duda interesantes. Una buena noticia para todos aquellos amantes del cine que en los últimos meses han visto caer en la ciudad salas tan míticas como el Cine Lauren Gràcia o el Cine Urgell.

Con tan sólo 70 butacas y desde el número 53 de la calle Béjar (a cinco minutos de la Plaza España) Zumbeig nace con el propósito de convertirse en un punto de referencia del cine independiente en versión original de la ciudad y de hacer sentir al espectador como “algo más que un mero consumidor de palomitas”. De hecho, ni siquiera las venderán para que no exista la posibilidad que su sonido al comerlas moleste en las proyecciones de las películas.

Esteban Bernatas, fundador de la sala, es un productor de cine francocatalán que, basándose en su experiencia en el sector, se animó a abrir este espacio con el objetivo dar salida al cine más inclasificable pero con un interés estético y filosófico indudable. Como os podéis imaginar en Zumzeig no se programará el último récord de taquilla en Estados Unidos pero sí obras de autores “que se alejan del pensamiento único, escogidos por su particular posicionamiento estético, político, social y filosófico”. Está prevista una programación de cinco películas semanas repartidas en aproximadamente 20 pases, la entrada costará entre 5€ y 7€ y se está estudiando la posibilidad de incorporar algún tipo de abono.


Durante sus primeras semanas de vida podremos ver en Zumzeig largometrajes inéditos en España como “L’encerclement. La democracia en las redes del neoliberalismo”, un documental del canadiense Richard Brouillette sobre la ideología neoliberal que domina el mundo y ha provocado la grave crisis económica global; “Los ilusos” de Jonás Trueba, una bonita película sobre el deseo de hacer películas que a pesar de ser alabada por la crítica no tuvo el apoyo de las grandes de salas de cine; “Dragonslayer” de Tristan Patterson, un documental sobre la cultura de los “skaters” en California que ha sido ampliamente premiado o “Buenaventura Durruti, anarquista” un retrato grabado en 1999 sobre el proceso creativo de una compañía teatral a la hora de recrear la vida del mítico dirigente anarquista.

Los espectadores quizá no podrán comer palomitas en la sala, pero sí podrán beber vino ecológico, cerveza artesana o comer una tapa elaborada con productos locales antes o después de la proyección. Y es que Zumzeig cuenta con un bistrot, una zona de restauración dónde se el espectador podrá charlar tranquilamente sobre lo que se acaba de ver o simplemente tomar algo sin necesidad de ver ninguna película.

Con la apertura de este nuevo cine, la zona de Sants y Hostafrancs se encuentra camino de convertirse en uno de los puntos de Barcelona con más concentración de cultura alternativa de la ciudad. Los vecinos de este barrio cuentan también con la sala de teatro Flyhard, que desde su 40 localidades apuesta fuertemente por aquellos montajes de autores noveles más innovadores e irreverentes.

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