YO, YO, YO

jueves, 3 mayo, 2012

Por

 


El alegato en defensa de la literatura en primera persona que soltó Kiko Amat en la presentación del primer libro de Miqui Otero (‘Hilo musical’, Alpha Decay, 2010), me tuvo un buen rato haciendo nonono con la cabeza. Andaba yo un poco escarmentada de novelitas introspectivas de escritores principiantes que no iban a ninguna parte y no podía estar más en contra de aquello que estaba escuchando: Kiko Amat diciendo que TODA primera novela de TODO escritor DEBÍA partir de la experiencia personal.

Pasan los años y una se encuentra con que Kiko Amat y Miqui Otero no es que sigan en sus trece, es que a sus trece han sumado trece más, han multiplicado el resultado por otros trece y la cosa (la idea) se les ha hecho tan grande que han acabado montando un festival entero en torno a la literatura del yo. Y no solo ellos no han cambiado de idea sino que yo (doña nonono), en lo que va de artículo ya he soltado un me y hasta media docena de yos elípticos o no. Ahora, ¿quién tenía razón?

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Y el yo-utube: yo, yo, yo, ellos también lo tenían claro

Esta gran pasada de mano por la cara, este gran ‘ya os dijimos que esto era así’ de Kiko Amat y Miqui Otero se llama Primera persona y aunque tiene forma de congreso-festival que se celebra ya (4 y 5 de mayo en el CCCB), viene de mucho antes: viene de (o se apoya, como mínimo, en) esta cita de Dostoyevsky, por ejemplo:

But what can a decent man speak of with most pleasure?
Answer: Of himself.
Well, so I will talk about myself.

Miqui Otero

Y viene también de carretadas de literatura y música en la que, ay amigos, si el artífice desapareciera, no habría existido nunca. Y no es tontería esto último: fíjense que quiere decir que los libros (y, a partir de ahora, cada vez que diga libro, hagan el favor de leer al lado ‘y canción’) no están en el limbo esperando a que alguien, cualquiera, los escriba: los libros son porque el escritor, ese en concreto, ha sido: no habría ‘Anna Karerina’ si León Tólstoi y no otro no hubiera sido; ‘Carrer Marsala’ sería una nomenclatura de callejero sin Miquel Bauçà; y ‘La maleta’ seguiría en el fondo del armario si Serguei Dovlatov no la hubiera vaciado en su piso alquilado de Nueva York.

Kiko Amat

Tólstoi, Bauçà y Dovlatov ya no están. Su literatura, sí. Y quienes sí están y su literatura también este viernes y sábado en el CCCB, en Primera persona son:

Viernes 4 de mayo (de 19 a 23h., por este orden):
Ben Brooks
Stewart Home (con lectura de Javier Calvo)
Juanjo Sáez (con Darío Adanti; y con Quique Ramos, Ferran Esteve, Clara Tanit y Sergi Puyol).
Tobi Vail

Sábado 5 de mayo (de 19 a 24h., por este orden también):
Joni D, Jordi Llansamá y Jordi Valls
Manolo Vázquez y Joe Crepúsculo
Jonathan Ames
Jota (Los Planetas) y Luque (Sr. Chinarro)
Els Surfing Sirles

Los organizadores dicen que los invitados serán simplemente personas contando sus historias, yo (otra vez yo) digo que no solo las estarán contando sino que las estarán construyendo además: Ben Brooks, por ejemplo, se dejará tatuar (sí, como lo leen), Stewart Home hará el pino, a Juanjo Sáez lo psicoanalizarán y Tobi Vail enseñará fotos de su familia, amigos y entorno. Y todo esto es solo lo del viernes. El sábado, con medio ‘curso’ ya hecho, la audiencia estará preparada para presenciar otra vuelta de tuerca al asunto ‘yo’: ¿Podrán Jota (de Los Planetas), Luque (de Sr. Chinarro) y los Surfing Sirles seguir siendo ellos mismos haciendo versiones de otros? Pues también, seguramente, sí, eso espero, vaya, si no, nos quedaremos sin ellos y eso sería terrible: es que ando yo (otra vez) especialmente asustadiza desde que, pensando todo esto, he acabado de entender la gran gran amenaza que Kiko Amat nos lanzaba con el título de su primera novela: ‘El día que me vaya no se lo diré a nadie’, (Anagrama, 2003). Vayan a ver que toda esta gente está realmente ahí, no nos vayamos a llevar todos un disgusto.

Y recuerden: Si no hay yo, no hay libro.

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