Un hueso esponjoso

martes, 23 abril, 2013

Por

 


O por qué «Un jardín abandonado por los pájaros» de Marcos Ordóñez no puede ser (solamente) una recomendación de Sant Jordi.

Este texto que escribo no es como los demás que suelo publicar aquí. Este texto de hoy es diferente, porque el motivo que me empuja a juntar palabras hoy es distinto. Ese motivo es un libro, «Un jardín abandonado por los pájaros», de Marcos Ordóñez.

No me gustan los libros de hoy. Y lo digo en general, aunque sé, claro que lo sé, que esta enmienda a la totalidad no es más que un recurso para ensalzar un texto que me ha dado vida. Pero es que hoy me siento osada, porque me vuelvo valiente cuando leo algo capaz de clavarse en mí. Sé que su nostalgia no es mía, es de mis padres y del autor. También sé que la luz que destila no me pertenece, pero me siento adornada por una bombilla desde que lo he leído. Luz y memoria, calor y recuerdo me bastan para tornarme valiente, porque me satisface que algo, sin necesidad de estridencias, pase todos los filtros e incluso convenza a la moda de que escribir bien, bien de verdad, no acepta rechazos de ninguna clase.

El libro del que hablo tiene pájaros en el título y describe olores, tactos y sabores que podrían ser míos. Más que nada, porque podrían ser tuyos, vuestros, de todos. Habla de una Barcelona muy lejana, la de los años sesenta, y su autor juega con la primera persona del singular a sabiendas de que no existe voz literaria más mentirosa. Tiene la textura de un hueso esponjoso y su fuerza no radica ni en la sangre ni en las vísceras. Su fuerza es su ritmo, lo que explica y cómo. Posee una métrica oculta, buscadla. Yo la he encontrado y los ojos, creo haberlo dicho alguna vez, se me llenaron de flores.

Barcelonés está editado por
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