Un grado de separación

jueves, 17 octubre, 2013

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«Un grado de separación» quiere hablar de personas con las que me he cruzado, con las que he buscado cruzarme y con las que a través de esta suerte de juego exquisito, me cruzaré en Barcelona. En esta ciudad sucede que cierta teoría/hipótesis sobre los grados de separación entre las personas, se ve desquebrajada, vapuleada y llevada a la cuasi mínima expresión de la unidad en el mejor de los casos. El hecho resulta bastante cómico, absurdo y sorprendente a la vez. Pero lejos de verlo como algo negativo, lo quiero celebrar y estudiar a través de esa certeza que llamamos imagen fotográfica, que nos dice con una sutileza tan aplastante que ‘eso’ ya ha sido, y que nos hace establecer una presencia tan inmediata con el mundo. Un grado de separación como oda a una geografía metafórica a través de las coordenadas reales de encuentros y desencuentros, las distancias, lo aleatorio, la inexistencia de las casualidades, las conexiones y desconexiones, pero sin duda y en definitiva, una oda la gente en un momento espacio temporal concreto.

41.4083°N 2.1604°E – Jordi Casals (Barcelona, 1948)

Desde un primer momento pensé que nadie mejor que que Jordi Casals para dar el pistoletazo de salida a «Un grado de separación». Me hacía gracia el hecho de darle una vuelta de tuerca a una sección principalmente fotográfica empezando con un reparador de cámaras analógicas. Precisamente, después de dejarse retratar, se quedó arreglando la mía por que estaba pidiendo a gritos unos cuidados. Di con este ‘mago’ hace un par de años a través de un amigo fotógrafo que me insistió en que debería pasarme por allí. Desde el primer día que entré en su minúsculo establecimiento en el barrio de Gràcia, hubo algo que me enganchó enormemente: lo increíble y admirable que resulta hoy en día que alguien se dedique a esta profesión sin perder un ápice de autenticidad en el camino. Si a eso le añades un gusto musical exquisito, un humor irónico espectacular y una sencillez aplastante, pues sin dudas, el conjunto es digno de conocer.

Foto: Cecilia Díaz Betz

Lo primero que me quiso dejar claro Jordi es que él no es fotógrafo, en su momento estudió para delineante, pero la vida y su afición al mundo fotográfico, le llevó a dedicarse a la reparación de cámaras y otros objetos del mundo analógico. Entre risas y resignación me comenta humildemente, que es su forma de malavida. En ocasiones su temperamento y dedicación le llevan a cogerse verdaderos cabreos cuando no puede reparar una de esas cámaras que caen en sus manos pidiendo auxilio. Por suerte, no es lo habitual. Vive en Barcelona, una ciudad que en principio ve muy bien, pero a la vez muy sucia. Mientras le retrataba se le pasó por la cabeza que hacía un tiempo un chico mexicano vecino del barrio le había grabado para un reportaje. Jordi le pidió que por favor le pasara una copia del video para tener de recuerdo. Misteriosamente el chico desapareció del mapa y nunca le llevó dicha copia; así que esperaba que por mi parte eso no ocurriese. Tomé nota de la condición y le hice la última pregunta ¿A quién debería retratar según su criterio? Me respondió tan tranquilamente que a Jimmy Page, por que con Lennon y Harrison, lo iba a tener complicado. La idea era buena, pero ¿y alguien de Barcelona? Pues no dudó en contestarme que su hija sería una gran candidata, porque simple y sencillamente era su hija, y eso era más importante que nada.

Travelling, Reparació d’aparells fotográfics
Escorial, 115, Barcelona (08024)
Telf. 686 739 295

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