Susanna Soler: «El día que veamos una entrenadora en el Barça masculino de futbol…»

martes, 18 noviembre, 2014

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Susanna Soler es Doctora en Educación Física y también Licenciada en Historia. Es experta en la dimensión social, pedagógica y humanística de la actividad física y el deporte, y especialista en la perspectiva de género en este ámbito. Cuando le pregunto qué la llevó a investigar sobre este tema, menciona a dos profesoras que tuvo cuando estudiaba en INEFC: Milagros García Bonafé y Núria Puig. “En paralelo, yo jugaba fútbol sala y me fui dando cuenta de ciertas situaciones de discriminación. Descubrí que había cosas a mejorar, y que existían formas de hacerlo. Fue un proceso de cambio y concienciación.” Reivindica el deporte como parte de la cultura: “dentro del feminismo parece una tema de estudio inferior, y que creo que se tiene que dignificar”.

“Creo que hoy en día no somos conscientes de hasta qué punto se siguen reproduciendo ciertos roles de género, y de cómo esto nos limita y perpetúa la desigualdad. Hasta los años 70 las leyes eran claramente discriminatorias y estaba muy claro qué se tenía que cambiar, en el mundo del deporte especialmente. Cuando se cambiaron estas leyes parecía que ya estaba todo resuelto, pero las mentalidades no han cambiado”, destaca. Argumenta que el tipo de deporte no es algo determinante “sí que hay deportes considerados masculinos y otros considerados femeninos, cosa que es claramente una construcción cultural, ya que son percepciones que cambian dependiendo del país.” El fútbol es quizá uno de los ejemplos más claros: aquí se considera un deporte de hombres mientras que en los Estados Unidos es un deporte femenino. “Pero creo que es más un tema de cultura deportiva. El mundo del deporte es un reducto donde se ve muy claro que lo considerado masculino está por encima de lo femenino. Sobre todo en el deporte de competición.” Soler señala la necesidad de repensar esta cultura poniendo en valor otras formas de hacer que hoy se consideran femeninas, para enriquecerla y hacerla más accesible: “cuantas más chicas se incorporen al campo de la actividad física y el deporte, más podremos ir incluyendo esta cultura deportiva femenina y enriquecer la cultura deportiva en general. Es un ámbito en el que hay mucho que hacer.” 

Ante la pregunta de si se está avanzando en el buen sentido, Susanna afirma que aunque hay pequeños cambios, sigue costando mucho. «En el deporte de élite el número de medallas, o de becas concedidas, es bastante equitativo. Pero esto no se refleja en el deporte de base ni en la práctica no competitiva de la población general, donde hay otras dinámicas.” En este sentido, destaca que “desde los años 80 parece ser que nos hemos estancado en unos 20 puntos porcentuales de diferencia entre los hombres y mujeres que practican actividad física. Y aquí se mezclan muchas cuestiones: por una parte, las mujeres todavía dedican mucho más tiempo al ámbito familiar y de cuidados, tienen menos tiempo para ocio… por otra parte, hay que considerar qué intereses y gustos se refuerzan en unos casos y en otros.” Curiosamente, Soler indica que es desde el ámbito privado desde donde se está haciendo más por fomentar la actividad física entre el colectivo femenino: “Clarísimamente, mucho más que desde el ámbito federado. Por ejemplo el boom que está habiendo del running y las carreras populares, en el que se han incorporado muchas mujeres, es en parte debido al impulso de una serie de  marcas que se han preocupado de encontrar la forma de que la otra mitad de la población se interese también de manera masiva por sus productos.”  En su opinión, algunas empresas han entendido que “la igualdad puede generar beneficio” y estan empezando a aplicar políticas RSC al respecto.

Las desigualdades entre hombres y mujeres suelen hacerse más evidentes en los ámbitos más profesionalizados y parece que el mundo del deporte no es una excepción. Le pregunto si cree que hay un techo de cristal también en este campo y opina que existe de manera muy evidente en el ámbito de la gestión: “hay muy pocas mujeres directivas en el deporte tradicional, en el de los clubs y federaciones.” Pero también en el ámbito profesional “es cierto que las ayudas públicas son las mismas, sobre todo en los deportes más minoritarios -y ahora incluso se ha reconocido la baja por maternidad- pero evidentemente hay poquísimas chicas deportistas en relación a los hombres.” Hay que destacar que, por ejemplo, “hay una diferencia enorme entre el premio por ganar el tour masculino y el premio por ganar el tour femenino”.

Parece que la gran diferencia -y una de las más evidentes- es en lo que a presencia en los medios de comunicación se refiere “hace 30 años que se comenta pero estamos igual o peor. Puntualmente hay más medallas femeninas que masculinas en unos juegos olímpicos, o un equipo femenino gana un título importante y sale en los medios, pero después nadie da continuidad a la información.”  En el caso reciente de la selección femenina de básquet, sus éxitos han coincidido con los malos resultados de la selección masculina, cosa que según Soler ha contribuido a su visibilización: “en el fondo la prensa busca podios.” Y añade: “alegan que el deporte femenino no genera dinero, pero todo es una cuestión de educación. Si el público no lo conoce, no aprecia su valor porque nadie se lo ha enseñado, evidentemente no tendrá audiencia». Sin embargo me habla de los elevados índices de audiencia del tour femenino en el País Vasco durante los años en los que Joane Somarriba competía (llegó a ganar 3), o del pasado mundial de fútbol femenino en Alemania.

Lo cierto es que existe el prejuicio de que los deportes femeninos no son tan espectaculares, a lo que Soler responde que “en realidad todo pasa por generar este entorno que facilite la espectacularidad. El problema es que mientras en otros países la presencia de las deportistas en los medios de comunicación es mucho más regular, y también de otros deportes minoritarios, aquí el fútbol masculino se lo lleva todo. Además, cuando se habla de fútbol solo se habla de fútbol masculino. En realidad se tendría que especificar si es masculino o femenino, no darlo por supuesto.” Es más, quien dice fútbol masculino en los medios de aquí, dice Barça (o Madrid) “es un modelo muy neoliberal porque el más grande se hace más grande y los demás parece que no existan, cuando sin los demás no sería posible ser tan grande.”

Como destaca Susanna Soler, la diferencia en cuanto a la aparición en medios no se encuentra solo en la cantidad de impactos, también en la calidad de los mismos: “A menudo cuando salen deportistas en los medios es por cuestiones sensacionalistas, y sobre esto hay muchos estudios realizados: si le ha pasado algo con su pareja, si se hace modelo… Porque además las deportistas ahora también tienen que ser iconos estéticos”. En este sentido, comentamos también las recurrentes polémicas sobre los uniformes de las jugadoras. Pero le preocupan especialmente “las imágenes de mujeres como elemento de decoración en el deporte. Las seguimos viendo con los motoristas aguantando el paraguas o dando el ramo de flores al campeón del tour.” Cosa que ella cree que no es comparable a las tradicionales animadoras “podemos dignificar el papel de animación, ponerlo en valor, pero esto es diferente, es convertir a la mujer en un simple objeto de decoración. Es necesario que las mujeres pasen a ser sujetos en el deporte. El deporte tiene un gran potencial de enviar mensajes a la sociedad, y tendríamos que poder aprovecharlo.”

En este sentido, se alegra de que la federación de tenis haya nombrado a Gala León nueva entrenadora del equipo masculino de Copa Davis. “Las entidades deportivas también tienen una responsabilidad social y estos gestos representan pequeños cambios que envían un mensaje muy claro. Yo siempre digo que ya hemos tenido una ministra de defensa embarazada pasando revista al ejército, pero el día que veamos a una entrenadora en el Barça masculino de fútbol quizá será incluso más chocante.”

Le quita importancia a la polémica que se generó a propósito del nombramiento “creo que el comentario machista es muy perseguido por los medios, buscan la noticia morbosa. Y encuentran a quien se la da y se coge esto para criticar algo que quizá no le interesa por otros motivos.” Según ella, si los medios dan un gran altavoz a estos “comentarios anecdóticos y superfluos” es para vender el periódico de ese día. Y añade “yo he llegado a ver periódicos que se quejan de que las mujeres deportistas tienen poca presencia en los medios con todo un reportaje sobre el tema. Y después miras ese mismo periódico durante 15 días y nada. La discriminación es noticia, pero la práctica deportiva no es noticia. Y aquí hay una contradicción.” Además, está de acuerdo en que la polémica ha hecho visible el hecho de que estamos muy acostumbrados a ver a hombres en el deporte femenino, y a la inversa no.

Soler también advierte de los peligros que puede tener al culto al cuerpo “o la dictadura de la belleza” en la sociedad actual. “A mí si una mujer en lugar de hacer deporte lee un libro, o va a una exposición o a una obra de teatro, me parece magnífico… no creo que haya que obligar a las mujeres a hacer deporte.” Y alerta de que se está generando una cultura que propicia lo que ella llama “la tercera jornada laboral”: “ahora no solo se trata de cuidar de la casa, ser buena madre, tener el trabajo fuera… además te tienes que cuidar a ti, y parece que si no vas al gimnasio la gente te mira mal. Estamos creando otra obligación por algo que tendría que ser una fuente de satisfacción.”  Y añade “Lo realmente preocupante es que la gente no se sienta a gusto con su cuerpo. Y esto es algo que se tiene que trabajar desde el ámbito educativo.”

Sobre lo que queda por hacer en el ámbito pedagógico comenta lo siguiente “si te piden que describas un patio de colegio, así en genérico, dirías que hay en primer lugar dos porterías, seguramente unas canastas de básquet y con un poco de suerte unos columpios y zona de arena para los más pequeños. La propia arquitectura denota lo que es más importante.” Resalta la necesidad de dar valor a la educación física por encima de lo que entendemos como deporte “Se trata de diversificar para enriquecer. Hay muchísimas actividades que se pueden hacer con el cuerpo: actividades con soporte musical, ejercicio al aire libre, expresión corporal… si realmente hacemos una educación física completa, integral y equilibrada seguramente conseguiremos que tanto niños como niñas tengan una buena motricidad y una buena conciencia corporal, que disfruten haciendo actividad física. Pero en lugar de seleccionar, debemos incluir”.

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