Susanna Martín “Podíamos haber ido a acampar a sol, pero hicimos un tumblr”

miércoles, 21 mayo, 2014

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Susanna Martin. Foto: Francina Ribes

La comiquera Susanna Martín (Barcelona, 1976) es miembro de la Asociación de Autoras de Cómic (AAC)  y  una de las coordinadoras de Wombastic. Coincidí con ella en la presentación de su proyecto en La Dinamitera , pero su contacto directo me llegó más tarde a través de Heura Marçal. Susanna ha coordinado recientemente la publicación del libro colectivo Enjambre y acaba de publicar su segundo libro junto a Isabel Franc, Sansamba, después del éxito de su primera colaboración juntas: «Alicia en un mundo real«. También dibujó «Sonrisas en Bombay» y en este momento está trabajando, entre otras cosas, en una adaptación al cómic de la vida de la escritora Annemarie Schwarzenbach. Estos días se la ha podido ver en el Salón Internacional del Cómic de Barcelona, donde además se han sentado las bases de la asociación en una asamblea abierta.

En una cafetería del Raval, Susanna me habla del origen y de la misión de la AAC “La historia se remonta a Marika Vila, una historietista de Barcelona importante en el underground de los 70, que dejó los pinceles por cuestiones vitales pero ahora está haciendo su tesis doctoral sobre el género en el cómic. Cuando se puso a buscar nombres de autoras se dio cuenta de que no había una conexión entre ellas, de que estábamos todas desperdigadas, no nos conocíamos entre nosotras… y en una charla con Carla Berrocal se les ocurrió montar una asociación, sobre todo para tener un registro de las autoras que hay actualmente, y también con la intención de rescatar a las del pasado”. Este afán por rescatar la genealogía de autoras coincide con lo que destacaba Heura Marçal en la última entrevista de esta sección sobre su madre, Maria-Mercè Marçal, en lo que respecta a las escritoras y sobre la que fue la pareja de ésta, Fina Birulés en relación a las filósofas. “Es curioso, es una necesidad común en las que compartimos cierta sensibilidad… estamos ahí intentando rescatar”.

Viñeta perteneciente a Nuria Pompeia

La AAC surgió hace unos dos años, pero se ha oído hablar de ella sobre todo a partir del pasado mes de diciembre, gracias en parte al fenómeno que supuso el lanzamiento de la plataforma Wombastic. Fue el proyecto de reforma de la ley del aborto la que les despertó la necesidad de hacer algo y tuvieron la sencilla idea de crear un tumblr con la intención de publicar las pancartas feministas que la gente enviara para ofrecerlas gratis para descarga. “Fue un aluvión brutal, recibíamos una media de 15 o 20 e-mails cada día con imágenes de gente que quería participar, no nos lo esperábamos. Lo empezamos de una forma un tanto visceral, sentíamos la necesidad de hacer algo urgentemente y en un par de reuniones salió la idea. Nos encargamos Clara Soriano y yo.” A día de hoy siguen recibiendo aportaciones y la iniciativa sigue teniendo una gran repercusión, también a nivel internacional. Afirma que no tenían ningún referente en la cabeza cuando lo crearon “Pensamos ¿qué podemos ofrecer para la causa que no ofrecemos casi nunca? Nuestro trabajo gratis. ¿Yo qué se hacer? Dibujar. Hubo un debate sobre si lo hacíamos solo nosotras o si lo abríamos a todo el mundo, y decidimos abrirlo”. Por la participación que tuvo el proyecto es evidente que dieron con una necesidad de la gente, aunque también se han enfrentado a algunas críticas “Hace poco estuve en Valencia presentando Enjambre. Algunas de las que estamos en el libro formamos parte de la asociación, y una de las preguntas que nos lanzó un chico del público fue sobre la ‘agresividad de las imágenes’ en Wombastic, si creíamos que era necesaria ‘esa violencia’. La verdad es que en Wombastic mientras no hiera sensibilidades lo publicamos todo, ha publicado quien ha querido sin importar su género. Y yo que nunca defiendo la violencia me vi defendiendo la apropiación de la violencia como campo que siempre se nos ha negado a las mujeres, junto al sexo y al humor (que creo que lo estamos dejando para el final). Pero la novedad es tener este tipo debates en un ambiente comiquero. Cuando salen términos como feminismo, queer… suelen estar todos con los ojos como platos. Y no deja de ser curioso que, siendo un movimiento pacifista, el feminismo se percibe como más agresivo que no una ola de machismo como lo que está ocurriendo ahora.”

Viñeta perteneciente a Sansamba

Para Susanna Martín, lo mejor de Wombastic ha sido poder formar parte de un movimiento social “Podíamos haber ido a acampar a Sol pero hicimos un tumblr, y fue otra forma de formar parte de ello. Tengo la sensación de que con todo lo que ha pasado últimamente, las acampadas, la manipulación del número de asistentes a la última gran manifestación en Madrid… el gobierno nos está tomando el pelo.” En este sentido, Susanna Martín ve en plataformas como Wombastic otro tipo de lucha necesaria, con internet como herramienta básica “siempre hay que buscar maneras, cambiar las formas. Yo creo que hoy no sirve de nada enseñar las tetas como acción política, se lleva haciendo incluso antes que los happening, como los dadaístas o como hacía Colette en los salones de Natalie Barney. Todas estas formas de protesta en 1915 funcionaban pero ahora mi opinión es que ya no aportan nada.”  La asociación no tiene una sede fija “Carla Berrocal, que es una de las promotoras, es de Madrid, Marika es de Barcelona. Ana Miralles está un poco apartada pero forma parte de la base sólida y vive en Santander, estamos todas repartidas. Igual que Wombastic, la AAC ha funcionado de manera muy virtual.

En el caso de la Asociación de Autoras de Cómics, destaca la necesidad de agrupación “una vez leí que a diferencia de los hombres que están educados de una forma más individualista, parten del Yo, las mujeres parece que tienen que estar agrupadas. Hablamos mucho de “nosotras”, en plural, y esto está bien por una parte, pero por otra, sin el nosotras, ¿tenemos la misma fuerza? Las comiqueras lo que queremos es poder publicar y estar en igualdad de condiciones que nuestros colegas, sin importar lo que tengas entre las piernas. Pero tenemos esa necesidad de agruparnos para tener más voz y que nos oigan. Somos la cuota, todavía. Lo somos el salón del cómic de Barcelona, en tal mesa redonda o en una exposición o una obra antológica.”

Uno de los logros más evidentes de la asociación es haber ganado visibilidad  “sobre todo, lo más importante, visibilidad entre nosotras. Porque no nos conocíamos la mayoría y todas tenemos algo en el mercado. Pero nos tapan el resto de obras o por ejemplo, si te invitan al salón del cómic como eres una cuota, pues contigo ya está cumplida y no conoces a ninguna otra autora. Para mí también es importante la labor que estamos haciendo dentro, no solo de rescatar a mujeres autoras pasadas, sino también a la hora de familiarizar a la gente con términos más de lucha feminista que al principio chirriaban un poquito a algunas o algunos -la asociación es abierta a hombres-, conceptos como por ejemplo “empoderamiento”. Al principio había cierto miedo a usar la palabra feminista. Con el primer manifiesto de la asociación hubo gente que no estaba muy de acuerdo, que lo encontraba muy agresivo. Pero poco a poco ya vas viendo que la gente lo va entendiendo o incluso se va apropiando los conceptos. Es interesante que muy pocas vienen del asociacionismo ni del feminismo. Muchas yo creo que se han implicado por sentido común, porque estamos mal y hay que hacer algo.”

Con el mismo afán de rescatar a autoras que comentábamos antes, la asociación tiene previsto dar un premio honorífico cada año. “Este año se lo daremos a Nuria Pompeia, una dibujante importante de Barcelona, que además fue muy militante. Todas las feministas de los ochenta la conocían, y nosotras no. De repente hay un corte y la obra de esta mujer desaparece, nadie la ha reeditado. Ella se hace mayor y parece que nadie se acuerda.” En este sentido, destacan cada semana algún perfil a través de sus redes sociales. “Hace poco descubrí a Montse Clavé, que es de aquí también, y me encantó lo que hacía.” Otros nombres que destaca son Lola Anglada o Ramona Frandon, aunque reconoce que es mucho más fácil encontrar referentes femeninos en otros países, especialmente en Estados Unidos, con dibujantes como Trina Robbins, y Japón. “Es tan distinta la trayectoria que hemos tenido aquí a la de estos países… Aquí tradicionalmente las niñas leían cómics hasta los 6 o 7 años, después parece que solo era cosa de chicos. Marika Vila tiene una teoría muy interesante sobre que en el cómic, como mujer, para poder seguir leyendo y vivir la aventura, te tenías que travestir. Porque las mujeres en la gran mayoría de obras no pintaban nada, eran más bien un estorbo. A mí por ejemplo me encantaba Flash Gordon, pero cuando salía su novia Dale pensaba ‘qué pesada, qué mierda ser mujer’.” Le comento que algo muy similar ocurre en el cine. “La ventaja es que al estar siempre en el margen tenemos una libertad de deambular como nos plazca, y cambiar metafóricamente de sexo”. Aunque reconoce que esto contribuye a una serie de dilemas, relacionados sobre todo con cómo representar los estereotipos a la hora de dibujar. “Yo los llamo efectos secundarios. Pero creo que en realidad son una ventaja porque te obligan a ir un paso más allá a nivel intelectual… por ejemplo para mí «Fun Home» de Alison Bechdel es de nivel de Pulitzer, está a la altura de «Maus» de Art Spielgelman y de Chris Ware, dioses del cómic.

Coincidimos en que el problema principal es cómo posicionarse, especialmente a la hora de representar el cuerpo femenino. “El otro día hablaba con Natasha Bustos, dibujante y amiga, y Marika Vila, que investiga sobre esto. Le dije que yo lo represento con toda la intención del universo. El personaje de Alicia, el que sale ahora en Sansamba, es una mujer de 60 años, sin tetas porque ha tenido una doble mastectomía, que además es lesbiana, lleva el pelo corto, y lleva ropa que no es «femenina». En cambio Natasha Bustos, que quizá está más influenciada por el manga y por el cómic americano, decía que no tiene problema en dibujar una «tía buena» según los estándares. El problema es que rápidamente saltan todos los clichés del erotismo patriarcal”.

En cuanto a su aproximación personal con el feminismo, Susanna afirma que está muy ligada a sus estudios. “estudié historia en la pública, es una carrera con mucha tradición de activismo. En la universidad descubrí a unas cuantas chicas que habían montado un grupo feminista, se llamaban Bruixes de Dol, en honor al poemario de Marçal. Ahí empezó todo un poco, también por mi propia inquietud. Me metí en algunas asignaturas de filosofía, un curso me lo dio Fina Birulés, luego también cuando acabé la carrera me impliqué en iniciativas como Ca la dona o el casal Lambda. Al principio fue todo mucho más teórico y después más práctico. Pero como se dice, una vez te ponen las gafas violetas ya no te las sacas. Y es así, aunque bajes el pistón del activismo, igualmente en tu día a día tienes esa perspectiva, y luego eso lo llevas a tu profesión. Cuando después estudié ilustración y pintura, allí el machismo era palpable, sobre todo en ilustración. Como se repartían los trabajos: por ser chica te tocaba hacer ilustración infantil, y los chicos hacían cómics, storyboards, cine… Y ahí como ya lo llevas incorporado, pues protestas y argumentas.”

Y en este sentido van también sus proyectos futuros “Estoy preparando un cómic infantil que se va a titular Martina, el miedo y el gato Faluga. Son las aventuras de una niña que no tiene ningún tipo de marcas de género. La intención es que esté totalmente libre de estereotipos.” Su proyecto Annemarie, que viene de lejos, tiene que ver de nuevo con esta necesidad de rescatar referentes femeninos “Annemarie Schwarzenbach es mi pasión, llevo detrás de ella unos 13 años… el trabajo de final de carrera lo hice sobre ella. Y cuando empecé a dedicarme a cómic, quise hacer su vida en novela gráfica. Le propuse a Maria Castrejón, con quien he colaborado otras veces, que me ayudara en el guion, y ahí está. Viajamos a Suiza, vimos la casa donde nació, donde vivió, el lugar donde murió, en su pueblito en Silz.”

"Outing friki", colaboración de la autora con "Enjambre" con guión de María Castrejón

En cuanto a Enjambre, libro colectivo de autoras que Susanna ha coordinado, “un día el editor me vino con esta idea, yo le dije que me parecía bien, pero que el tema de la etiqueta femenino a mí no me va. Le propuse de darle la vuelta, hacer una antología pero para demostrar lo contrario: que no existe esta etiqueta, que no dibujamos diferente por ser mujeres, y fue de la mano de la asociación porque yo tiré de ahí para buscar autoras. El año pasado en el salón del cómic quedamos unas cuantas de la asociación para conocernos, yo les hablé de Enjambre -el nombre salió en esa reunión-, y ellas me hablaron un poco de sus experiencias en el mundillo, de la masculinización del medio, y al final las que estaban allí se unieron.” El prólogo del libro lo firma Ana Miralles “es todo un honor porque para mí es un gran referente, la podríamos considerar nuestra madre”.

Susanna Martín dibujó «Alicia en un mundo real «, una novela gráfica autobiográfica de Isabel Franc, y ahora repite con ella en Sansamba. “Con Isabel fue como la puerta que se te abre de repente. Una antigua profesora mía me dijo que una amiga escritora buscaba una ilustradora para hacer una novela gráfica sobre un cáncer de mama. A Isabel le gustó mi estilo, quedamos un día, congeniamos y así empezó la historia. Sacamos «Alicia en un mundo real», que tuvo muy buena acogida, y han pasado unos cuantos años y a Isabel le ocurrió otra historia con el mismo personaje protagonista.” Esta nueva historia toma el título de un pequeño pueblo de Senegal “Isabel conoció a un chico por azar, de esos que recogen fruta en el Maresme, que van por la carretera en bicicleta cargados de fruta. Es curioso porque nunca paras a pensar que vida tiene esa gente. Surgió una amistad, ella le intentó ayudar con los papeles y él la invitó a Senegal, le presentó a la familia y todo. Le apeteció contar esta historia y la historia de este chico, desde que sale de su pueblito en Senegal hasta que llega aquí”.

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