Sufjan Stevens, Chicago y Barcelona

lunes, 28 septiembre, 2015

Por

 

Sufjan Stevens toca en Barcelona en unos días ¡y por fin podré ir a verlo! Curiosamente, aunque hubiera adorado sus tres discos Illinois, Michigan y Seven Swans, y me habían hecho gracia sus discos navideños, no le vi en directo en aquel momento de su gloria, cuando dejó boquiabierto al público en el Casino de Poble Nou en Barcelona. Los años pasaron y nuevos héroes musicales tomaron el sitio de aquel guapísimo joven de talento desmesurado, voz tierna, ojos azules como lagos en los que no me importaría hundir en absoluto y creencias religiosas que se manifiestan de una manera que en vez de darme carcajadas incluso me ponen reflexivo…¿serán, de nuevo, aquellos ojos? Hace unos meses Sufjan Stevens ha sacado su último disco, una oda a sus padres y la perdida de los seres queridos y esta temática no podría estar más entonada con mi sentido de ánimo. De repente el estaba de nuevo dentro de mi vida, acompañándome en momentos difíciles. A la vez, se anunció su concierto en Barcelona. El momento de nuestro encuentro había llegado, diez años tarde, eso sí.

Dejando de lado por un momento aquel Sufjan intimista y melancólico, me centro aquí en su tema más conocido y probablemente más querido, Chicago. Esta canción, en un poco más de 6 minutos, encapsula gloriosamente lo que significa ser joven y aventurero, lo que es dejar atrás tu hogar de seguridad y tirarte de cabeza a lo desconocido, lo que se siente al actuar de la manera que los mayores y tus compañeros de instituto encontrarían un disparate. Es el sonido de la libertad que viene con un cierto precio de lágrimas, soledad e incertidumbre pero cuya recompensa no se puede medir jamás. Todavía me pregunto si el estribillo tiene connotaciones bíblicas, si Sufjan canta a su Dios o al fantasma de la mismísima señora Libertad. En cualquier de los casos, es imposible ignorar el elemento espiritual de Chicago, derrochando no solamente de las letras sino de la propia música, este estribillo apoteósico, estos coros angélicos, estos vibráfonos celestiales. Cada vez que la escucho tengo la sensación que los cielos se abren delante de mis ojos, que esferas de dimensiones gigantes orbitan por encima de mi cabeza. Las estrofas, de instrumentación minimalista e interpretación comedida me dan la sensación de la condición de un terrícola, frágil, pequeña, insignificante, limitada, mientras los coros parecen representar el divino, sea lo que sea para cada uno, lo inmenso, lo eterno. La unión de estas dos cosas crea la maravilla (y a menudo la pesadilla) que es el ser humano y a la vez una canción sublime. De alguna manera, Chicago es el equivalente indie de la pieza Hallelujah de G.F. Haendel.

Escuchando a Chicago me viene en la cabeza mi propia historia, como yo y Lena, mi amiga de instituto, dejamos atrás nuestra seguridad, la casa de los padres en el pueblo costero y tremendamente aburrido de Varkiza y nuestro divertidísimo círculo amistoso de Atenas, para tirarnos a la aventura de vivir en una ciudad donde apenas conocíamos a alguien y cuyo idioma, el catalán, no hablábamos para nada. Nuestro castellano lo habíamos aprendido haciendo chapuzos durante un año antes de llegar a Barcelona. Recuerdo el terror que sentía frente la perspectiva de tener que ligar usando mi conversación coja, careciendo suficiente vocabulario para expresar los mil y un matices de la seducción. Y en lo que el profesional se refiere, Lena y yo no habíamos trabajado jamás y parecía bastante improbable que alguna empresa nos quisiera emplear. A la vez, los chicos de Barcelona nos parecían muy monos y el ambiente exótico, bohemio, algo diferente de lo que habíamos experimentado hasta aquel momento en nuestra ciudad natal. Todo era nuevo, excitante y a la vez amenazante. Los ángeles parecían sonreírnos de todas formas y de alguna manera conseguimos quedarnos durante mucho más tiempo de lo que habíamos pensado. En algún momento la nostalgia se apoderó de Lena y volvió a Atenas, pero yo llevo aquí casi 12 años.

Mirando atrás no me puedo creer que haya pasado un tercio de mi vida en España persiguiendo mis sueños más o menos, cayendo mil y una veces, encontrándome cara a cara con el fantasma de la duda pero siguiendo aquí. He cometido muchos errores y quizás es verdad que podría haberme ido a Madrid, Londres o Nueva York cuando tuve la oportunidad y el impulso. Quien sabe porque la Ciudad Condal, mi propia Chicago, me mantuvo debajo sus alas. Estoy casi seguro que fuesu gente, todas estas maravillosas criaturas que conocí pululando día y noche por estas calles, estos bares.

La escucha de Chicago me trae en la cabeza más cosas. Mi primer disco lo sacó un sello pequeño de Barcelona, Touchme records, que era la distribuidora del Asthmatic Kitty, la discográfica fundada por el mismísimo Sufjan. Y el disco Seven Swans del mismo fue critico en mi decisión de perseguir mi vocación musical. Pensé que si un joven con un banjo podía hacerlo, porque yo no, con mi piano? Al fin y al cabo ninguno de los dos instrumentos parecía ser muy indie antes de la oleada de pianos y banjos que arrasó el 2005.
Pienso en el momento que Sufjan tocará Chicago, probablemente acabando el concierto, y casi me salen las lagrimas porque sé que me hará recordar a mi mismo con 24 años llevados con mucha ingenuidad. Me habré equivocado en muchas cosas pero a la vez estoy seguro que hasta un cierto punto conseguí liberarme de los límites de mí mismo y de la tierra en que nací. Un cierto cielo se desplegó delante de mis ojos maravillados hace 12 años.

CHICAGO

I fell in love again
All things go, all things go
Drove to Chicago
All things know, all things know
We sold our clothes to the state
I don’t mind, I don’t mind
I made a lot of mistakes
In my mind, in my mind

You came to take us
All things go, all things go
To recreate us
All things grow, all things grow
We had our mindset
All things know, all things know
You had to find it
All things go, all things go

I drove to New York
In a van with my friend
We slept in parking lots
I don’t mind, I don’t mind
I was in love with the place
In my mind, in my mind
I made a lot of mistakes
In my mind, in my mind

You came to take us
All things go, all things go
To recreate us
All things grow, all things grow
We had our mindset
All things know, all things know
You had to find it
All things go, all things go

If I was crying
In the van with my friend
It was for freedom
From myself and from the land
I made a lot of mistakes
I made a lot of mistakes
I made a lot of mistakes
I made a lot of mistakes

You came to take us
All things go, all things go
To recreate us
All things grow, all things grow
We had our mindset
All things know, all things know
You had to find it
All things go, all things go

You came to take us
All things go, all things go
To recreate us
All things grow, all things grow
We had our mindset (I made a lot of mistakes)
All things know, all things know (I made a lot of mistakes)
You had to find it (I made a lot of mistakes)
All things go, all things go (I made a lot of mistakes)

Barcelonés está editado por
Until We Change It.

Contactar para oportunidades de
Publicidad.

Política Editorial