Servicio Bar: El amor y los fantasmas

viernes, 29 enero, 2016

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Servicio Bar
es un grupo formado por amigos míos que tocará esta semana en Freedonia y si no me equivoco es solamente su segundo concierto. Todavía tienen pocas grabaciones pero la llamada Fantasma, colgada en su Bandcamp, está encontrando su lugar dentro de mi Jukebox personal y dentro de la banda sonora que me recuerda a Barcelona.

Servicio Bar se formaron entre muchas copas y chupitos de Jägermeister en el bar de los cines Alexandra, un bar tan notorio y decadente según ellos, que no solo les inspiró por hacer un grupo con el mismo nombre que un cartel de neón que se encontraba dentro del lugar, sino también inspiró a una de los componentes antiguas del grupo, Ana Imperio, a hacer una canción con el mismo nombre. Ana trabajaba de camarera en ese bar y el resto del Servicio Bar iban a verla. Parece un poco un juego de muñecas rusas y tal vez lo es. Yo personalmente pensaba que el grupo era un homenaje a la canción de Imperio con el mismo nombre hasta que Jordi me explicó que no fue el caso. Pero así son las escenas urbanas, todo parece alimentarse de las mismas fuentes pero con resultados muy diferentes. Lo cierto es que Servicio Bar mutaron varias veces, Ana se fue a vivir a Berlin y ahora Jordi, Ani, Holi, Fino e Iñaki son los componentes. Pero el fantasma de Ana, para mi sigue allí. Una camarera en un bar decadente que invita a sus amigos a las altas horas y de allí nacen canciones y grupos musicales.

«Fantasma» es una canción que me toca alguna cuerda muy íntima, ya que soy una persona que vive con espíritus y recuerdos permanentemente. Jordi me había contado que la canción habla de una historia como la de la película «El Cielo Sobre Berlin», una especie de ángel que sigue y protege un mortal y pronto se da cuenta de que la cotidianidad y el efímero de la existencia humana no se pueden combinar con la eternidad. En seguida la entidad mística que protagoniza la canción se harta y quiere abandonar a su amado. Jordi ayer recordó los inicios precisos de la canción, la idea de hablar sobre el fantasma de un amante muerto que vuelve a acompañar su ser querido todavía vivo pero que enseguida comprende la futilidad de semejante vínculo. Yo de mi parte había pensado que este espíritu es el mismísimo Amor, con sus rizos rubios, sus alas y sus flechas, una presencia que abre puertas pero que en la mayoría de los casos, nosotros pobres humanos no sabemos ni podemos entenderlo ni tocar su esplendor total. Más bien disfrutamos de unas apariciones suyas esporádicas y luego nos quedamos abandonados, mirando el vacío.

Es que el amor, esta idea y a la vez sentimiento, no está regido por leyes y órdenes del mundo cotidiano. Me pongo en los zapatos de Cupido y creo que miraría sobre la condición humana con cierto desprecio. ¡Cuantas historias amorosas prometedoras y llenas de pasión y buenas intenciones naufragaron en las rocas de la realidad! Peleas interminables a causa de celos, platos sucios, decisiones equivocadas…cosas terrícolas que pinchan la burbuja rosa del espíritu celestial. No me sorprende que el amor la mayoría de veces elige alejarse y deja atrás un rostro de melancolía, de terror incluso. Yo mismo cuando noto la mediocridad y la finalidad de una historia suelo alejarme. O me puedo quedar colgado eternamente en una historia que nunca llegó a materializarse o gastarse. Y luego, claro, vivo en un mundo de fantasmas. Porque ojo, una vez que quieres a alguien, le quieras para siempre por mucho que la cotidianidad os separe, por mucho que no hayas podido establecer una relación convencional. Estas y otras cosas me ocupan la cabeza y me privan de sueño. Se puede hablar y filosofar y decir tonterías sin fin sobre el Amor y los fantasmas que deja atrás…o se puede escribir u oír una canción y encontrar allí un refugio y una pequeña salvación.

Servicio Bar tocan el sabado 30 en el evento Dead Beat Clud de Freedonia.

Fantasma

La cotidiana eternidad
que una mañana descubrí.

Escenario infinito
que no puedo compartir

Soy un fantasma
que juzga tu realidad

Déjalo ya
nunca me podrás tocar.

Quiero sentir
el rostro de miedo que dejo aquí.

Déjalo ya
nunca me podrás tocar.
Quiero sentir
el rostro de miedo que dejo aquí.

Solo puedo oír tu eco
efecto vacío para mi.
Rememoras mi existencia
sólo me puedes presentir.

Me aburre la mediocridad
de una historia con final.
Pronto te voy abandonar
otro vendrá en mi lugar.

Hay presencias que abren puertas …

Déjalo ya
nunca me podrás tocar.
Quiero sentir
el rostro de miedo que dejo aquí.

Déjalo ya, nunca me podrás tocar.
Quiero sentir, el rostro de miedo que dejo aquí.

Barcelonés está editado por
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