Requiem for Go Ibiza Go: entrevista a Carlo Padial

martes, 19 noviembre, 2013

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De todas las propuestas afincadas en los feudos del post-humor, Go, Ibiza, Go! representa como ninguna otra esa conjunción de desconcierto, agresividad y libertinaje artístico sólo localizable en ciertos suicidios rituales. Suicidio que Didac y Carlo -jefes de todo esto- han decidido cometer esta semana en el Moog, donde dirán adiós a tres años de Media Offline, vasos voladores y gente entre el público tan aterrorizada como si formase parte del respetable propio de un show de Andy Kaufman.

Quedamos con el director de Mi Loco Erasmus para coser una corona de flores y hacer balance sobre las gestas y mitos del no-programa de televisión más sugerente de los últimos años. La cosa fue más o menos así:

Go, Ibiza, Go! ha terminado por ser un producto transmedia: de los vídeos se lleva a los escenarios, hay segmentos donde tú lees tus propios tweets… ¿Esto era algo que ya tenías en mente cuando empezasteis a grabar el programa?
La idea era solamente hacer los videos, pero es curioso que haya acabado convirtiéndose también en un espectáculo en directo. Go, Ibiza, Go! ha tenido un recorrido que nunca habíamos vivido con otros de nuestros trabajos, es algo que no deja de sorprenderme: a veces uno de nuestros videos a mí me gusta mucho y sólo tiene 500 visitas y otro que no me gusta tanto tiene 15.000, y nunca sabes muy bien por qué es. Yo creo que Go, Ibiza, Go! tiene algo especial, encaja muy bien con los códigos de Internet, la gente tiene ganas de compartirlo. Pero hasta llegar a ello, Didac y yo habíamos hecho un montón de vídeos juntos: El Cruzado, DJ Guillermo o I am The Blaster con Pioneros del S.XXI. Pero nadie reconocía a Didac ni veía nada especial en él, y con Go, Ibiza, Go! ha terminado por encajar todo. Acabar en un festival de música indie como el Castañas y Buñuelos en Madrid fue como llegar al tope de “no sabemos muy bien qué está pasando”. Todo lo que vino luego sucedió de forma natural: empezaron a ofrecernos actuar en clubs, lo llevamos al teatro…

¿La decisión de acabar Go, Ibiza, Go! nace de ti o de Didac?
Es idea mía. Admiro mucho que The Office -una de mis series favoritas- tuviese tan pocos capítulos. Nosotros queríamos hacer sólo media temporada de un programa de TV falso y dejarlo en el punto en el que aún fuese divertido. Hubo algún punto en el que nos daba la impresión de estar haciéndolo ya para la gente, no tanto para nosotros, y apareció esa necesidad de acabarlo del todo.

La forma de trabajar entre Didac y yo se basa en no forzar nunca nada, porque si eso ocurre uno de los dos se molesta mucho. Si tenemos la sensación de que nos estamos repitiendo con algo, no queremos hacer eso más, que es justo la antítesis de la fórmula del éxito. La idea de acabar con Go, Ibiza, Go! es un poco ésa: no encontrarnos yendo a grabar un video o a hacer un directo por obligación.

Go, Ibiza, Go! tiene algo de espectáculo victoriano, donde tú eres el que corre las cortinas y Didac el prodigio de la naturaleza a lo Joseph Merrick, ¿no crees?
Lo he dicho un montón de veces, pero no me canso de repetir lo extraordinario que es Didac, su vida, su forma de exponerse. Mucha gente lo compara con GG Allin y yo creo que es muy acertado; él no hace comedia, si lo juzgas bajo esos parámetros te vas a aburrir. En los vídeos yo tengo más control, pero el directo es una absoluta catarsis, una búsqueda de los límites del humor, de ver dónde acaba la risa y empieza la experiencia colectiva. Yo creo que por esa razón funciona más en Madrid, aquí somos más comedidos. Sí que buscábamos que hubiese algo de psicodrama, que no supieses muy bien qué estabas viendo. Desde luego no es stand up, no es un concierto: el uso de la música, la luz, la duración, con Didac confesando cosas muy bestias, algunas que no nos habíamos dicho ni entre nosotros. La naturaleza del espectáculo es extrema y loca, razón de más para no alargarlo.

¿Cuáles son los referentes de Go, Ibiza, Go!?
Yo vivía en un piso compartido y hacíamos cosas muy parecidas, pero en secreto y para nosotros: escribíamos obras de teatro y las representábamos, hicimos una fiesta donde metimos a tanta gente que hubo pánico real a que el suelo se desplomara, solíamos grabar canciones sin saber nada de música y teníamos una tendencia a la performance de manera habitual; y Didac, aunque no vivía con nosotros, estaba siempre allí. Una de las primeras cosas que hicimos Didac y yo cuando nos conocimos en la Massana fue pegarle fuego a cosas y tirarlas por la ventana. Eso fue a una semana de conocernos. Si nos pones juntos pueden pasar cosas así, aunque yo normalmente sea muy tranquilo.

El objetivo de las actuaciones era un poco dar a conocer todo eso. Ten en cuenta que la gente ahora mismo es muy conservadora, y los referentes a la que nosotros admirábamos siempre estaban forzando límites: Richard Pryor, el Teatro Pánico, el Art Brut, la cultura negra por la que sentimos tanta pasión… Los conciertos de rap suelen ser así: peleas, gente rara, treinta personas sin camiseta encima del escenario. Me encantan las imágenes del Live at the House of Blues de un Tupac recién salido de la cárcel y todo el escenario lleno de peña con garrafas. Para nosotros, las ganas de que la gente se lleve algo así de especial es lo más importante.

Mi experiencia con los directos en Barcelona de Go, Ibiza, Go! ha sido muy diferente de cuando os vi actuar en Madrid, donde el espectáculo era más violento y visceral. Siempre señalas que los directos funcionan mejor allí, ¿por qué decidisteis entonces darles carpetazo en la Ciudad Condal?
En Madrid la gente es mucho más entusiasta, yo allí he llegado a ver cosas muy raras, como de Soul Train, entre lo ceremonial y el vudú raro: la gente desvistiéndose, Didac amenazando al público con un cuchillo, los camareros intentando reducirlo porque estaba destrozando todos los vasos de una zona de la clientela mientras Ignatius Farray estaba en el escenario sin saber muy bien qué hacer, o rebozándose en el suelo encima de cristales como si fuera un faquir mientras cantaba Internet es Internet… Cosas muy locas que nunca hemos visto aquí, donde lo único que hemos hecho ha sido romper muchos micros.

Nosotros no buscamos las actuaciones, siempre nos lo ofrece gente muy próxima. Estoy convencido de que podríamos encontrar otro sitio para hacerlo en Madrid, pero nosotros teníamos relación con el desaparecido Nasti, donde nos ofrecían unas condiciones inmejorables. También está el hecho de que nos parece divertido acabarlo donde lo empezamos, que fue en el Moog.

Has señalado en varias ocasiones que Go, Ibiza, Go! tiene un cartel de invitados envidiables para cualquier otro programa, por no hablar del público de los directos, formado por gente de disciplinas artísticas absolutamente heterogéneas. De haberle dado continuidad, ¿a quién te gustaría invitar que no hayas hecho?
De mis favoritos, nos han faltado Los Especialistas Secundarios, con los que en Go, Ibiza, Go! nunca hemos llegado a coincidir. Y, bueno, Salvador Raya: nunca nos ha rechazado nadie una entrevista, pero él no quiso; a mí ni siquiera me gusta, pero llegó a un punto que nos pareció lógico invitarlo y le escribí. Pero tampoco lo vivo como una pérdida: si miras todos los invitados, tanto en video como en directo, ha pasado por allí lo mejor del humor, cosa que no puede decir ningún programa de televisión.

Sobre lo del público, es de las cosas que estoy más orgulloso. Y me sigo enterando de gente que yo no sabía que había venido cuando más tarde suben alguna foto del show a sus páginas.

Hace relativamente poco comenzasteis un nuevo formato de directo llamado Magic Francis Comedy Night, donde tú también tenías presencia sobre el escenario. ¿Hemos de entender este otro espectáculo como el relevo natural de Go, Ibiza, Go!?
Lo que seguro haremos Didac y yo será stand up. Magic Francis Comedy Night fue como lo bautizó Julián de Canódromo; si él viviera en Barcelona sería el gran aliciente para hacerlo muy a menudo. Aunque los tres hacemos cosas que no tienen que ver, creo que nuestras visiones del mundo tienen puntos en común. Para mí hacer stand up es un complemento alucinante a mis otras actividades, porque me obliga a ponerme en una posición horrible -para con mi forma de ser- que me hace mucho bien en realidad. Dirigir también me ayudó a salir de mi narcisismo, cosa que escribiendo y dibujando puedes mantener. Pero dirigir, por ejemplo, te obliga a entenderte con la gente, a gestionar el exterior. Y actuar en directo te ayuda a ver al instante qué cosas funcionan y qué cosas no.

¿Qué nos puedes adelantar del grand finale de Go, Ibiza, Go!?
El invitado será Berto Romero, habrá videos de Canódromo Abandonado, saldrá mi padre Kike da Silva… Y vuelve Jowie: es el DJ original de Go, Ibiza, Go!, el primero, el que hacía scratches con la boca; no quiso salir en más videos porque le cogió miedo a Go, Ibiza, Go!, le pareció algo oscuro y nos ha estado evitando durante año y pico, pero para éste último sí que conseguimos que viniera y es un broche maravilloso. Uno de los alicientes de hacer Go, Ibiza, Go! era pasar ese ratito con Jowie, que es un tío increíble. Y es un gran creador de lenguaje, que es una cosa que apreciamos mucho.

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