Primavera Sound, Pixies, Kim Deal y «Here comes your man»

martes, 20 mayo, 2014

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Canción para pensar en la fina línea que separa la adolescencia con la edad adulta  mientras estamos viendo la película de nuestro primer verano de libertad.

Los Pixies tocan en Primavera Sound una vez más este año. Suena poco original a primera vista, y un poco timo, ya que Kim Deal no participará (y todos sabemos que su contribución vocal por muy poca que sea, es clave para el encanto de la banda) pero mentiría si dijera que me siento indiferente. Si una vez más tocan, una vez mas les veré. No sé si su concierto me parecerá un poco demasiado rockero o demasiado macho, es muy probable que sí, pero desde luego me quedaré hasta que toquen mi tema favorito, “Here comes your man”, una de las canciones más pop de su catálogo. Es que haciéndome mayor, cada vez me apetece más tener pequeñas chutes de recuerdos condensados en canciones.

El “Here comes your man” de Pixies es para mí el perfecto ejemplo de una canción que sirve como máquina de tiempo desde el primer segundo y a la vez como la banda sonora ideal. Un acorde Hendrix, el famoso riff de guitara y la pelicula “Evripidis y su verano en Antiparos” aparece en la pantalla.

Fue el verano que acabé el instituto. El verano que empecé realmente a salir de noche. El verano cuando hice vacaciones con mis amigos en varias islas griegas, sin padres, saboreando esa novedosa sensación de libertad. El verano en que fuimos a Antiparos.

La isla de Antiparos fue una autentica leyenda para los adolescentes griegos “alternativos” ya que en los 90 era un punto de encuentro entre los rockeros, los hippies, los punks, los indies, los mods. Las tribus urbanas daban un extraño color a las callejuelas blancas y estrechas del pueblo. El camping de Antiparos era un escándalo de ruido y suciedad con gente drogándose o emborrachándose todo el día pero se oía música muy ecléctica desde cada rincón, y muchas muchas risas, todo el día. Había un ambiente festivo pero no masivo. La isla era popular entre cierto tipo de jóvenes pero no era especialmente turística, era más bien un lugar para los freaks, con fiestas indies y bares de rock’n’roll. Y allí hallaba su hechizo. Yo y mis amigos habíamos escuchado cosas sobre ella durante un par de veranos pasados, cuando éramos demasiado jóvenes para que nuestros padres nos dejaran ir allí, y suspirábamos, esperando ansiosos el día en que podríamos pisar en sus costas míticas. Y por fin, aquel verano pudimos hacerlo.

Me acuerdo estar en aquel bar llamado Lucky Luck, escuchando y bailando con saltitos de cabrito “Here comes your man” noche tras noche. En mi estado etílico de primerizo, cuando con dos Smirnoffs Ice mi cabeza empezaba a dar vueltas, lo que oía era algo como Mega Pizza Mary y me descojonaba, ¿que estribillo podría se esto? Luego no sabía como encontrar la canción, me daba vergüenza ir al dj y preguntar como se llamaba un temón que aparentamente todo el mundo conocía excepto los de nuestro grupo de amigos. Pero llegó el momento que el riff embriagador y el estribillo deliciosamente repetitivo de la canción me resultaron tan adictivos que me vi obligado a tragar mi orgullo y preguntar.

Cuando ya de una vez sabía el titulo de la canción, pensé que obviamente hablaba de dos cosas: o de un encuentro homosexual (ya que Frank Black es un hombre, tan básico fue mi pensamiento) o un encuentro con un camello (muy al estilo de “I’m waiting for my man” de The Velvet Underground). Mis conclusiones se basaban en frases que pillaba ocasionalmente, especialmente esa que dice “I know that nervous walking, I know that dirty beard hangs”. En mi cabeza el protagonista de la canción pulula en las calles mareado y avergonzado tras su un encuentro sexual prohibido o tras de tomar su dosis de droga en algún rincon sucio. El hecho es que aquel verano tuve mi primer encuentro sexual con un chico, un encuentro que se prolongó durante varias semanas y que tuvimos que mantener en secreto porque él era el primo de mi mejor amiga y encima, entonces era el objeto de deseo de otra amiga y nadie sabía nada de él. A la vez, este mismo chico me había introducido al mundo de los porros que fueron una de nuestras principales diversiones aquel verano. Así que estaba muy propenso a interpretar la canción basado en este despliegue inesperado de mi vida personal.

Aquel verano bailé y canté a todo pulmón el estribillo de “Here comes your man” pensando en aquel hombre joven que daba calor y color en mis noches de verano, con sus bromas picarescas, sus porros, sus trucos que hacían que mi sangre llegara a su punto de ebullición. El riff de la guitarra se convirtió en un mantra que sonaba en mi cabeza día y noche, la banda sonora de aquel verano en que fui un adolescente cándido jugando a ser adulto. Y cuando el otoño llegó, mi amante me dejó y la felicidad estival se convirtió en un recuerdo, compré el vinilo de Doolite para escuchar cada día “Here comes your man”, cerrar mis ojos y volver a aquella tienda de campaña, a aquellos callejones llenos de jóvenes bebiendo en el suelo, a aquellas risas con mis amigos, a aquellos besos robados, a aquella sensación de ligereza que nunca más sentiría tan intensamente.

Los años pasaron y evidentemente descubrí que mi interpretación de la canción estaba totalmente fuera de contexto, ya que habla sobre personas alcohólicas y sin techo que se mueren durante un terremoto en California. También descubrí que nuestra querida Antiparos poco a poco se fue cambiando hasta el punto que fuera irreconocible para los que la visitaron en los años 90. Ahora es un lugar donde van pijos con yates, donde las discotecas ponen hits del montón y donde, se rumorea, Madonna tiene una propiedad. Y ahora los Pixies vienen a tocar sin Kim Deal, cuya frase “So long so long” es, en mi opinión, el momento más encantador de “Here comes your man”. Que vamos a hacer, los tiempos cambian, los lugares cambian, las personas cambian. Pero los recuerdos pueden quedarse intactos para siempre. Y ahora voy a cerrar los ojos, ponerme la canción y tener 17 años de nuevo, durante 3 minutos y 22 minutos. Estoy en la plaza del pueblo, esperando a mi amante, el primero que tuve. ¡Mira, aquí viene tu hombre!

Outside there’s a box car waiting
Outside the family stew
Out by the fire breathing
Outside we wait ‘til face turns blue

I know the nervous walking
I know the dirty beard hangs
Out by the box car waiting
Take me away to nowhere plains
There is a wait so long
Here comes your man

Big shake on the box car moving
Big shake to the land that’s falling down
Is a wind makes a palm stop blowing
A big, big stone fall and break my crown

There is a wait so long
You’ll never wait so long
Here comes your man

There is a wait so long
You’ll never wait so long
Here comes your man

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