Phenomena: el cine de nuestras vidas

jueves, 26 marzo, 2015

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Desde el pasado mes de diciembre Phenomena puede presumir de una flamante sala propia. Situada en el antiguo cine Nápoles de Barcelona, se trata de un local totalmente transformado en una nueva sala de aspecto vintage equipada con las últimas tecnologías de proyección. Un espacio donde se junta lo viejo y lo nuevo. Algo que también se refleja en una programación heterogénea que va más allá de los blockbusters programados en el Urgel, esos que hicieron grande y posible esta iniciativa. Para este mes de abril anuncian mandanga de la buena, películas como “Blade Runner”, “V de Vendetta”, “Deliverance”, “Espartaco”, “El cuervo” y “Starship Troopers”.
Al habla Nacho Cerdà, creador de Phenomena, director de cine, y cinéfago de pro.

¿Cuándo empezaste con las sesiones del Phenomena en el cine Urgel imaginaste que un día acabarías teniendo una sala propia?
No, lo único es que en esa época ya fantaseaba con ampliar la programación e ir más allá de la idea del blockbuster. Había mucho cine por descubrir en pantalla grande y eso solo era posible teniendo un local propio, porque ir pidiendo limosna por ahí era complicado. (Risas)

¿Este nuevo Phenomena era el cine que tenías en mente?
Sí, desde luego es un cine más adecuado a nuestra oferta heterogénea, porque más allá del blockbuster, que podía reunir en su momento a más de mil personas, eso ahora sería algo inviable si tienes un cine abierto cada día con una programación mucho más diversa. El tamaño actual de cuatrocientas cincuenta butacas se adapta mucho más a nuestras posibilidades.

¿Qué papel juega vuestra sala en el circuito actual de la exhibición cinematográfica de Barcelona?
Aquí hay dos aspectos que siempre intento destacar. Por un lado la oferta de programación es ciertamente diferente a lo que se está viendo hoy porque no deja de ser un cine de reestreno pero de verdad, de esos que te ponían películas de hace treinta años (risas), y que podíamos disfrutar en la Barcelona de los setenta y ochenta. Una programación donde tienes la oportunidad de ver cosas grandes de la historia del cine en su formato original y en un buen pantallón. Y por otro lado la propia estructura del local, que es un cine con una decoración retro que te remite a otras épocas, y que te acoge básicamente en su interior. A diferencia de lo que estamos habituados en las multisalas que están en centros comerciales desangelados, aquí hemos intentado potenciar todo lo contrario, una sola sala con un solo ambiente, con un buen pasillo de entrada, un buen hall… Hemos ido a la contra de lo que hace ahora habitualmente la exhibición, eso de trocear el aforo.

En un principio Phenomena se nutrió principalmente de treintañeros que crecieron con las películas palomiteras de los años setenta y ochenta que proyectabais. Con la nueva sala eso ha cambiado. ¿A qué público va dirigida vuestra programación?
Depende de la sesiones, hay gente de todo tipo, es muy heterogéneo el público que tenemos por aquí. Desde gente de ochenta años a niños de seis y siete. El cine realmente acoge a mucho público diferente. Así como otros cines están orientados a un público joven, casi teenager, en nuestra sala, a causa de la programación que se oferta, hay mucha diversidad.

A la gente le cuesta cada vez más ir al cine por distintas razones. Ahora se habla de convertir las proyecciones en un evento para convencer así al público. ¿Estás de acuerdo con esa nueva visión?
El evento en sí es ir al cine, o mejor dicho, el cine en sí es un evento. Tú te vas a un cine normal y encuentras una gran sala que parece una terminal de aeropuerto en la que cada uno coge un vuelo diferente y tienes que comprar las entradas en el bar. Está todo muy estandarizado. En cambio el evento de entrar en un cine, el nuestro, que hay moqueta roja, todo tipo de terciopelo rojo que parece más un teatro que un cine y que de repente ves un bar que podría ser el lounge de un hotel (risas), es en sí mismo un acontecimiento. Hay una cuestión asociada al espacio que lo hace especial y diferente.

Hablando de cines con alma, ¿es la sala Phenomena el Alamo Drafthouse (ubicado en Austin, Texas) de Barcelona?
No, básicamente hemos recuperado un modelo que ya existía, y se parece más a los cines de reestreno que había en Barcelona pero con un punto de tecnología puntera. Hemos buscado un entorno de cine de barrio pero con la mejor tecnología. Eso es lo que es el Phenomena. Lo que sí es cierto es que existen ciertos paralelismos con el Alamo Drafthouse, de hecho vamos a hacer cosas en conjunción con ellos, y también con el Prince Charles de Londres.

Hablando de cines, ¿en cuál perdiste la virginidad como espectador?
La verdad es que no sabría decirte, no recuerdo cual fue la primera película que fui a ver al cine. Pero si te puedo decir la primera que me impactó, fue “Tiburón” y la vi en el Bosque de Barcelona cuando solo tenía una sala en sesión matinal.

¿Y tus salas favoritas de Barcelona?
Mi favorito era el Urgel, era un fetiche. Y luego otros que tenía cerca de casa, el ABC, el Atenas que era más familiar. Por desgracia en Barcelona hemos perdido muchos de esos templos del cine que hacían de la experiencia algo diferente. Ahora se centra todo excesivamente en el contenido, y aunque es algo muy importante, también es tan o más importante verlo en buenas condiciones, en un sitio que te apetezca hacerlo.

Al contar con una sala propia las sesiones aumentan y la tarea de crear la programación debe de ser una auténtica locura.
Es una labor similar a lo que hemos hecho estos últimos años, si te acuerdas llegamos a tener unas quince-veinte proyecciones al mes. Logísticamente es complicado, no tanto a nivel de contenido porque hay tantas películas que nos gustaría proyectar que estaríamos cincuenta años programando cosas (risas). Es más la dificultad de encontrar la copia buena, mantener un nivel de interés, programar para diversas audiencias; no se trata de programar en bucle “Los Goonies”, aunque de vez en cuando apetezca verlo. La labor de Phenomena tiene que ir hacia otros derroteros, programar cosas para descubrir cine desconocido, y que la gente lo pueda ver en buenas condiciones.

Eso de buscar copias en 35mm de películas, algunos clásicos de culto, no de deber ser fácil. Sois como una especie de arqueólogos cinematográficos. ¿Cuál es vuestro secreto para conseguirlas?
Es uno de nuestros secretos mejor guardados (risas). Es una labor en la que ya llevamos años cuando empezamos a indagar para las primeras sesiones. Hemos estado muchos días revisando copias que hemos dejado en stand by para futuras proyecciones. Las copias en 35mm han dejado de ser fabricadas en su mayor parte, y las tienes que buscar en filmotecas, colecciones privadas… Es bastante complejo, a veces encuentras una copia de la película que quieres pero no está en buen estado, tienes que hacer un repaso previo. Nosotros hacemos una mezcla proyecciones en varios formatos, el 35mm es nuestra base pero también tenemos el DCP 4K y el 70 mm instalado.

¿Cómo definirías Phenomena en pocas palabras para alguien que no os conozca?
Si has perdido la fe en el cine vente al Phenomena, tal vez la recuperes.

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