Niños Mond

miércoles, 3 abril, 2013

Por

 

Canción para dar saltos como cabrito, notar como los niveles de petardeo en tu sangre suben peligrosamente, entrar en euforia y hacer un recorrido mental por las discotecas indies que marcaron tu juventud más tierna, naif y absurdamente divertida.


«Niños Mond». La Casa Azul featuring La Chufa Lisérgica

Hace diez años, cuando todavía vivía en Atenas, hubo un gran cambio en la vida nocturna. Poco a poco todas las discotecas de música indie cerraron y a nosotros los fans de pop nos quedó solamente un bar, un garito minúsculo que se llamaba Pop. En aquella época estaba decidiendo definitivamente emigrar hacia nuevos pastos y nuevas experiencias. Con mi mejor amiga habíamos pensado ir a Barcelona, el sueño de los ´00s para cada joven europeo que quisiera experimentar cierta “sensación de libertad” (sic). Todos los colegas que habían estado allí hablaban maravillados de un tal Mond Club, una sala de teatro que los viernes por la noche se convertía en una discoteca que no se parecía nada a ningún sitio donde habían estado antes y que se autodefinía con el lema “Pop will make us free”. Cuando me mudé a Barcelona, mi primer piso estuvo en la misma calle que Mond y ¿a qué os imaginais cual era mi plan cada Viernes por la noche?

Mond club fue este lugar especial donde, con 24-25, volví a tener 18 años de repente. Salir allí significaba pasar un buen rato antes en casa, haciendo botellón con Lena, Pedro, Odil o Stavros y buscando el modelito adecuado, que a menudo incluiría varias chapas y corbata. Significaba luchar por conseguir lista, días antes, saliendo por los bares donde sabía que encontraría a Anie y Lolo que hacían de relaciones públicas del club. Significaba dar saltos, desencajar los huesos, perseguir chicos toda la noche, en la pista del baile, el balcón interior, las butacas o los baños, a veces sin ningún resultado porque la mitad de las veces eran heterosexuales camuflados. Significaba escuchar a djs que dentro de años se convertirían en colegas como Javi y Mònica. Significaba enrollarme en el medio de la pista con Dani, el más guapo de aquella noche de Sant Jordi mientras sonaba el “Let´s spend the night together” de The Rolling Stones. Significaba conocer a mi futuro novio Ventura porque le preguntaría sobre una canción (no, no había shazam entonces, ni i-phones, ni smart phones, mi móvil se parecía a una pantufla). Significaba caer más de una vez en el suelo resbaladizo. Significaba comer churros en la salida para calmar este estómago castigado por el alcohol.

No podéis imaginar la gracia que me hizo cuando me pusieron por primera vez “Niños Mond”, una canción que versionaba la música de “Girls in Love” de Andreas Dorau pero añadiendo letras en castellano, en plan super tonti pop (más ya sería imposible), hablando de personajes-claves como Lucas o Rodri, estilismos nuevos, pinchadiscos “cool” y el Peter Pan, símbolo de una juventud eterna. Reconozco que para alguien que no ha vivido esto, la canción puede resultar verdaderamente terrible, hortera, avergonzante, infantil hasta la médula pero a mi siempre me pareció adorable de una manera que solo una canción electropop en castellano puede serlo. Curiosa anécdota: Jamás la escuché en el Mond Club.

Aquí hay que decir que yo no era totalmente ajeno al fenómeno de canciones-homenje a discotecas. En Atenas tuvimos “Pure” de Pillow, un himno sobre el club Avant Garde y su ambiente. En aquel club los indies de Atenas vivimos unos años dorados (poner purpurina en tu cara y pelo estaba muy de moda) y allí pinchaban unos djs que se llamaban…Pure, por supuesto.

El otro día escuché “Niños Mond” en una fiesta y de repente se me vinieron en la cabeza mis dos primeros año en Barcelona, cuando todo era nuevo, efervescente y rosa, cuando mi vida se parecía a un vaso de cava lleno de burbujas. Y la bailé como si no hubiera mañana, olvidándome por poco más de 4 minutos del paso del tiempo, mis canas, la crisis económica y el futuro cada vez más incierto.

En seguida me puse a pensar como han cambiado los tiempos y la manera que muchos de nosotros entendemos la fiesta. Ahora, la ” noche de tu vida” que celebra el estribillo de la canción sería más bien pasar 14 horas non-stop (o incluso mas!) en el Panorama Bar de Berlin, puesto hasta las cejas y bailando con música electrónica. Todo muy hipster y con dosis de sordidez (menos mal que los lavabos de este lugar no pueden hablar), absolutamente cero “cute” y “poppy”. Y allí me inundó la nostalgia de aquellas noches tan inocentes, viéndolas desde la perspectiva del tiempo, cuando tomar destornilladores y fumar dentro del club era lo más salvaje que haría, cuando los bailes consistían en saltos patosos con movimientos de brazos a lo molinos de viento, cuando las patillas eran largas y los flequillos un señal de identidad. Estas noches en Avant Garde, Plan Be, Mad Club y Club Decadence de Atenas, en Trash de Londres, en Mond de Barcelona. Discotecas, que, igual que la juventud, el divino tesoro, se quedaron por el camino, y se convirtieron en leyendas urbanas para una minoría. Como todas aquellas que estoy mencionando, el Mond evidentemente cerró sus puertas. Un poco después, el edificio con su magnífica sala fue derrumbado, dejando un triste agujero en la calle Còrsega y, un poco, en nuestras vidas. Pero que divinamente que lo pasamos cuando durante un tiempo fugaz fuimos niños Mond, cuando fuimos estrellas en la pista, ¿verdad?

Hace días que no sales de casa, yo quisiera verte mas,
Ya no salgo porque nada es lo mismo desde que Lucas no me mira al pasar,
No seas así, anímate, que habrá otro niño que te quiera mirar
Para ti es muy fácil sin duda, contigo nadie lo puede evitar

Niños mond niños mond estrellas en la pista, es la noche de tu vida.

Tengo ganas de salir esta noche,
No me digas, pues qué novedad,
Es que esta noche nos han dicho, Jesús, fichas un nuevo grupo techno alemán, nos va a fascinar, podrás estrenar tus nuevas medias, estarás tan total…

Niños mond niños mond estrellas en la pista, es la noche de tu vida.

Esta noche será supersónica si al final conseguimos entrar,
Pincharán las niñas atómicas, será un momento cool de verdad,
Me pondré a llorar si Rodri se va. No te preocupes, esto se va a llenar. Vendrá Peter Pan desde Nunca jamás y con sus cuerpos podremos bailar,

Y aquí tenéis la canción del grupo griego

Y la original de Niños Mond de Andreas Dorau

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