Marcos Martín: Viñetas insurrectas

martes, 16 diciembre, 2014

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“Cuando oigo esta canción, no puedo evitar cantarla” dice Marcos Martín sobre las notas de “Insurrección” de El Último de la Fila, canción que nos recibe nada más entrar al Celler d’en Frank Petersen. En su último trabajo –The Private Eye– podemos encontrar referencias de grupos que van de Arcade Fire a los Eels, y no es raro que en su estudio estén sonando bandas como Divine Comedy o Kings of Leon mientras dibuja: “Al terminar Bellas Artes, mi intención era ser guionista de cómics, pero me di cuenta de que no se me daba bien. Y pese a que no tenía un talento innato para el dibujo ni me tenía por un buen dibujante, intenté mejorar eso por la única razón de que no sabía hacer ninguna otra cosa más. Hay dibujantes que tienen un talento natural, pero a mí me cuesta mucho esfuerzo y creo que tengo muchas cosas a pulir, como el diseño de página». Declaraciones tan reveladoras como sorprendentes, sobre todo si tenemos en cuenta que su emisor ostenta galardones como el que hace un par de años los Will Eisner Comic Industry Awards le concedieron a su etapa en la serie Daredevil. Sujetar el Oscar de los cómics con pulso autocrítico es posible y Marcos Martín (Barcelona, 1972) es la muestra.


Con influencias que van de Hal Foster a Alex Raymond, pasando por los europeos Moebius o Hugo Pratt, Marcos Martín se ha hecho un nombre en la industria del cómic americano por su particular estilo narrativo y su gusto por la línea clara en títulos como Spider-Man, Batgirl o Doctor Strange: “Mi padre no quería que leyese cómics de superhéroes de pequeño porque creía que contenían demasiada violencia, pero por mis manos pasaban desde Los Cuatro Fantásticos a Mafalda” asegura alguien que siente la misma fascinación por el Frank Miller de Born Again que por Hergé; alguien que empezó a trabajar para las dos grandes -Marvel y DC- sin haber publicado en territorio nacional más que algunas portadas e ilustraciones de las ediciones españolas de sus títulos: “Después de algunos proyectos frustrados para publicar aquí, nunca me tomé en serio buscar trabajo si no era en el mercado americano, que era el lugar donde realmente creía que mi estilo encajaba de forma natural y el que producía esas historias que me gustaba leer cuando era niño” dice Marcos, conjugando los verbos en pasado para dar fe de que la seducción que esos personajes levantaban en él ya no es la misma tras asombrar a propios y extraños con su serie original y de distribución online The Private Eye.

Spiderman

The Private Eye, distopía desarrollada en un futuro cercano donde la red 2.0 lleva años sin funcionar, fue paradójicamente la primera referencia de Panel Syndicate, plataforma que distribuye el cómic y que permite al usuario descargárselo eligiendo él mismo el precio de compra: “Yo llevaba muchos años dándole vueltas a la idea de autoeditar y distribuir mi obra en Internet de esta forma, y cuando Brian K. Vaughan -guionista y co-creador de The Private Eye- me llamó para contarme la historia en la que estaba trabajando le propuse que, en lugar de lanzarla con una editorial independiente, lo hiciésemos desde lo que acabaría siendo Panel Syndicate. Tanto él como yo tenemos una buena base de seguidores y pensé que podría funcionar; si no lo hubiésemos creído viable no lo hubiésemos hecho: yo me dejé todos mis ahorros en levantar Panel Syndicate”. El mayor riesgo que corrían los autores fue dejar al criterio del lector el precio que debían pagar, siendo posible descargarse el cómic de forma gratuita: “Contra algunos pronósticos, la apuesta nos salió bien y conseguimos rentabilizar nuestro trabajo. La gente paga por el cómic y los que no lo hacen siempre tienen la oportunidad de volver a descargarlo pagando si les ha gustado nuestra obra. Cuando voy al cine o compro un DVD, me pregunto si realmente por lo que estoy pagando voy a quedar satisfecho, pero con The Private Eye no puedes tener más garantías: puedes leerlo y luego decidir el precio que te merece”.

Si Panel Syndicate ha servido para algo, es para generar un debate sano sobre el futuro del cómic y plantear nuevas formas de desencorsetar su distribución: “Quizás hubiésemos ganado más dinero publicando con una editorial, pero nos parecía importante abrir este camino con Panel Syndicate; devolver al cómic su esencia popular. Ten en cuenta que la distribución de cómics está destinada casi por completo a librerías especializadas de las grandes ciudades y los quioscos que aún los venden suman una cifra anecdótica. Con The Private Eye queríamos llegar a un público más amplio que el que suele comprar cómics: desde gente que había dejado de leerlos a los que nunca lo habían hecho. Quizás nuestro rédito sea menor, pero estamos llegando con este cómic a mucha más gente que con ninguna de nuestras otras obras” sentencia el autor de un cómic que se publica simultáneamente en inglés y castellano, y que más tarde puede encontrarse en catalán y portugués. Hace pocas semanas, además, Panel Syndicate alojó en su estantería virtual Universo, una historia de ciencia ficción firmada por Albert Montenys: “Nuestro ideal es formar una cooperativa en Panel Syndicate: tener un grupo de autores que trabajen sin restricciones a nivel creativo, con beneficios íntegros para ellos por cada descarga” dice, con vistas a un futuro cercano. Uno en el que los pronósticos de The Private Eye -y por ello rezaremos- no se cumplan.

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