Mar Coll: «Mi primera película miraba hacia atrás, esta mira hacia adelante»

lunes, 14 octubre, 2013

Por

 

La directora Mar Coll durante el rodaje

El segundo largometraje de Mar Coll (Barcelona, 1981) está a punto de estrenarse. «Tots volem el millor per a ella» llega cuatro años después de Tres dies amb la família, película que facturaba un cine inédito en estas tierras, caracterizado por un estilo natural y cercano y por una clara huida del artificio. Un debut que cosechó un listado de premios que culminó en el goya a la mejor dirección novel. En su segundo largo, Coll se reafirma y avanza en su propuesta. La película traslada al espectador al laberinto personal de Geni (Nora Navas), una mujer de mediana edad que se acaba de recuperar de un terrible accidente de tráfico y pretende volver a la vida normal.

Han pasado 4 años desde que se estrenó «Tres dies amb la família» ¿cómo crees que ha influido el éxito de tu película anterior en el proceso hasta estrenar «Tots volem el millor per a ella»?
Para mí ha sido un proceso totalmente natural. No creo que haya influido en ningún sentido. Me he tomado el tiempo que necesitaba, no me gusta ponerme fecha de entrega. Cuando soñaba con hacer películas, siempre había pensado que lo ideal es poder hacer una cada 4 o 5 años, porque son procesos en los que te implicas mucho, muy desgastantes. Además, me gusta la idea de que cada película pueda mostrar un crecimiento personal. No es lo mismo hacer una película con 27 que una con 31, y creo que esto es un valor añadido.

Te había oído decir que eras de la opinión de que para no pervertir el cine, lo ideal es no depender exclusivamente de hacer películas.
Sí, si haces una película cada 4 años difícilmente puedes vivir de ellas. Tienes que buscar otros ingresos, que en mi caso siempre han estado relacionados con el cine, por ejemplo, la docencia. No digo que no me gustara ganarme la vida con las películas, pero me agobiaría vivir exclusivamente su sueldo y verme abocada a hacer una película que, o no me apetece, o no siento como mía.

Te has enfrentado al gran reto de la segunda película ¿cómo lo has vivido?
Ahora mismo pienso que el gran reto es la tercera, pero depende… evidentemente en las primeras películas te juegas mucho: la posibilidad de continuar. Pero bueno, en la primera película te lo juegas todo a una carta, en la segunda, ya tienes la primera, y si esta sale peor, todo se reparte más, y así sucesivamente. Si quieres hacer un tipo de cine medianamente apoyado por la industria es importante ser consciente de tu trayectoria, pero es un tema con el que no quiero obsesionarme. Te puede llevar a hacer algo muy impostado, a buscar algo que no es natural.

Si dices que cada película muestra un crecimiento personal ¿cómo has crecido en «Tots volem el millor per a ella»?
Me refiero sobre todo a que reflejan que la vida te cambia y tus intereses también. Es bonito al repasar la trayectoria de un director ver qué intereses tenía a los 30, qué intereses a los 50… Es un hecho, por ejemplo, que mi primera película miraba hacia atrás, y esta mira hacia adelante. La primera era “he llegado hasta aquí y ahora quiero contar todo esto que me ha pasado”, el personaje tenía unos 7 años menos que yo cuando la hice, en cambio en esta, la protagonista tiene 10 años más que yo ahora. Esta es una posibilidad muy interesante que te da la ficción, poderte proyectar 10 años después, aunque sea para decir “no quiero que me pase esto, no quiero estar en este sitio.” Es interesante poder trabajar sobre cosas que te pueden pasar. En este sentido me llamó la atención algo que leí en una entrevista a Haneke al respecto de «Amor», que decía “hago esto porque ya tengo 70 años y ya sé lo que me espera”.

Pero tú sigues siendo una directora muy joven en relación a la media, es curioso que tengas este planteamiento…
Sí… bueno, pero igual entre estas dos películas no se nota tanto el cambio. Una cosa que sí que detecto es una intención de dejar atrás cierta densidad que había en la primera. El personaje era más amargado y la película, aunque tenía pequeños puntos de humor, era más densa y seria. En cambio esta empieza más como un drama pero vamos incorporando elementos de comedia, la protagonista parece a veces iluminada, como de cuento.

Creo que como decías, aunque se mantiene un estilo, una de las novedades es la pequeña introducción lo fantástico.
Sí… en la forma como la protagonista fabula sobre las cosas, sobre la figura de la amiga… el final…

O en la película dentro de la película.
O en la película dentro de la película, sí.
La rodasteis vosotros mismos, ¿no?
¡Sí! Fue muy divertido. De hecho fue lo primero que rodamos, y era absolutamente el mismo equipo, pero era muy gracioso porque era como jugar a no ser nosotros, haciendo las cosas como nunca las haríamos. Neus (Ollé, directora de fotografía) poniendo unos focos como nunca los pondría, yo haciendo unos planos que nunca haría…
O con el doblaje, que normalmente es un proceso súper traumático, aquí era como “más, más exagerado”….

¿Sientes que formas parte de alguna tendencia? Aunque colaboras con algunos de tus compañeros de generación de la ESCAC, lo cierto es que lo que hacéis parece muy diferente.
Sí, es bastante diferente. Aunque, por ejemplo, la experiencia que tuve haciendo de script (con Marçal Forés en Animals) fue fantástica. Es cierto que tengo muy poco que ver con el imaginario de Marçal y con las cosas que hace, con su lenguaje… pero experiencias así te abren la mente y aprendes mucho.

Le vi en algún momento en la película, ¿puede ser?
¡Sí! En realidad sale bastante gente conocida. Es un recurso para economizar y me parece bonito que estén. Antes cuando hablábamos de como las películas muestran los cambios, pues de esta manera queda registrado “en 2012 Marçal era así”. También sale mi hermano, mi ex compañera de piso…

Mirando algo más lejos, ¿qué tipo de cine disfrutas más?
Disfruto de las películas que me respetan como espectadora, que me dan algo de espacio para pensar, para aportarle algo a la película, que no sólo me cojan de la mano y me digan “ahora llora, ahora ríe”, que me dejen poner ese 50%. Creo que es más rico y permite a la película tener más lecturas, cambiar con el tiempo. También me interesan las películas que siento que son honestas, que no se noten las ganas de gustar o impactar de manera articial.

He leído que citas «Revolutionary road» o «The hours» como algunos de los referentes de esta película.
Dije que habíamos hablado de estas películas en la fase de construcción del personaje, pero no son referentes fílmicos. Cuando preparas una película los referentes son a muchos niveles. Puedes tener como referente un personaje, un libro, una amiga…

El tema de la protagonista femenina atrapada…
una especie de proceso de liberación del personaje… Pero es un poco diferente, porque en este caso no es una cuestión de estatus, o de mecanismo social. Esas dos películas hacen referencia a algo muy concreto, a Estados Unidos, al rol de la mujer en el matrimonio de los 50, pero aquí hay otra cuestión, se trata de un personaje que ni siquiera tiene un proyecto de inicio.

Cambiando de continente, en la primera película que hiciste ya se habló mucho de la influencia del cine francés en general, y de Rohmer en concreto. En esta también se nota mucho, ¿incluso más?
¿Sí? Puede ser. Lo del cine francés y Rohmer lo repitieron mucho con la primera película, creo que tiene que ver con lo que te comentaba de buscar un cine más abierto, más reflexivo y menos emocional… o que busque la emoción por otros lados.

En la primera película había referencias muy explícitas en este sentido, por ejemplo, la protagonista venía de Francia.
Sí, bueno, en esta también, sale el Liceu Francès. En el fondo es algo que me gusta porque sí que hay una influencia de todo lo francés en mi vida, por la educación, por la proximidad… y no me importa hacer una referencia explícita a que esto existe.

Personalmente, tu primera película me impactó porque me resultó extremadamente cercana. Por el estilo tan natural, por la proximidad cultural con los personajes y generacional con la protagonista, por el idioma… y creo que otro elemento clave en tu cine es la naturalidad en la construcción de los personajes femeninos, que son protagonistas y no responden a los tópicos más típicos.
Sin una visión tan estereotipada. Tendríamos que ver cómo ven los hombres los personajes masculinos de mi película (ríe), que es algo que me preocupó en algún momento. Estábamos rodando y pensé “los personajes masculinos de esta película…” pero después vimos que ellas tampoco lo hacen muy bien. Lo hacen todos mal…

Hacen lo que pueden…
Todos hacen lo que pueden, son un poco torpes… pero toda esta cuestión de cine de mujeres… es un tema que da mucho de sí. Se hacen festivales especiales, reportajes específicos en las revistas… Muchas veces me preguntan en este sentido “¿has sentido discriminación por ser mujer?” yo siempre digo que en mi caso es lo contrario, he participado en muestras de cine de mujeres, me han llamado de revistas por ser mujer… creo que he tenido más visibilidad por ser mujer, curiosamente, en mi caso. Pero además está el debate “¿se hace un cine de mujeres?” Yo creo que sí, obviamente tu condición de género te determina a la hora de escribir, de tener un punto de vista. Pero también otras cosas: referentes, gustos, edad, clase… mil cosas te determinan de la misma manera y se les da menos importancia.

Sí, estoy de acuerdo, es un elemento más. Pero quizá el problema es que aunque tú consideras que no haces nada extraordinario (y desde tu punto de vista es verdad, tú sólo haces tu película) resulta que sí que es extraordinario, por poco común. No sólo porque seas mujer, también por cómo construyes el discurso alrededor de tus protagonistas.
Creo que una cinematografía sana es la que representa todo el espectro social, ni el arte, ni el cine pueden estar sólo en manos de un sector de la población, ni de una élite intelectual, ni sólo de hombres, ni solo de heterosexuales… porque creo que el cine es un reflejo del país y tiene una influencia en el país. Y sí, es importante que los hombres también vean cine hecho por mujeres para que entiendan otra sensibilidad. Estoy convencida de que es un proceso que llegará de manera natural, pero es un proceso muy lento también. Supongo que son herencias que cuestan de revertir en general, y el cine no es una excepción.


Me hace gracia que el título incluya el “todos queremos…”, la primera persona, incluyes al espectador, te incluyes a ti…
Sí, es una forma de ponerse a la altura de los personajes. Porque como tu decías, “hacen lo que pueden”. Aunque sólo por cómo está formulada la frase ya es algo inquietante, porque claro, ¿y ella qué quiere? Pero es verdad que en este sentido hay cierta empatía, comprensión. Hay gente que puede criticar mucho la figura del marido, la familia, y les entiendo, pero intento mostrar en mi película que ellos también son víctimas de la situación. Y es una situación que exige un extra que muchos no tenemos… para mí es fundamental en las películas la distancia a la que te sitúas como director de los personajes. No me gusta es cuando el director se situa muy por encima, me siento más cómoda en otro tipo de situación más a la altura… y lo que dices del título, además es más impactante, te incluye, hace que quieras ir al cine…

¿Entonces es un tema de marketing?
Seguro (ríe). Qué va, si todo el mundo me dice “es muy largo, es horrible”. El primer draft de guión, que es algo que trascendió, cuando hicimos la comunicación, se titulaba “el desconcierto”.

Que es el nombre de la peli dentro de la peli
Sí, después lo puse ahí. Porque en realidad yo quería que la película se llamara como la protagonista: “Geni”, porque me parece la típica película que lleva nombre de protagonista. Pero me convencieron de que Geni era confuso porque en lugar de remitir a Eugènia remite a Jennifer, y que la gente imaginaría otro tipo de película. Insistieron mucho en esto y cedí. Pero también me gustaba porque Geni a la vez significa “geni” (“genio” en catalán) y me parecía bonito.

Otro tema, vuelven a ser muy importantes en esta película los conflictos familiares…
En algún momento me plantee si esto estaba bien, por lo que decíamos de planificar la trayectoria, pero después pensé que cuando veo cosas que se repiten en una filmografía a mí me genera confianza. Creo que es algo bueno, que en las películas hay ecos, cosas que dialogan. En el fondo la película es suficientemente diferente, no se centra tan exclusivamente en el tema de las relaciones familiares. Habla más sobre la mirada, sobre la identidad, sobre la forma como te construyes con los proyectos…

Es curioso que en la primera película, que está ubicada en la época postadolescente, cuando más nos definimos, esto sea más secundario Porque en esta situación es diferente, en cierta manera hay una especie de viaje a la adolescencia. Geni hace este viaje atrás un poco accidentado, buscando lo que era, lo que es más puro, lo que es más ella. Tiene una necesidad de crecimiento en la película hacia la madurez, es muy dependiente, infantil… pero infantil en el sentido positivo.

¿Y la manera de hacer la película ha sido muy diferente? El proceso de producción, el equipo…
Ha sido muy igual, una película de tamaño muy similar, algo más grande esta, pero no mucho, y con el mismo equipo. Evidentemente, yo diferente, por la experiencia, que me dio cierta seguridad. En la primera sufres por errores de corto, en la segunda más o menos tienes la seguridad de estar haciéndolo bien, de que quedará como quieres.

Tus guiones siempre están cofirmados.
Sí, con la misma persona (Valentina Viso). Es una amiga que tengo desde los 10 años, muy muy amiga, que dio la casualidad que estudió guión, bastante obvio. Es una suerte. Estoy totalmente a favor de trabajar con amigos, pienso que es lo mejor que te puede pasar. No sólo en el cine… mejor estar con la gente con la que te entiendes, a quien quieres, con quien compartes cierta sensibilidad. Por ejemplo cuando veo una pareja que trabaja junta también me parece fantástico, porque yo cuando hice cine tenía muy claro que no quería hacer una cosa que me llevara a esta especie de separación tan obvia entre el trabajo, la vida, y el ocio… y el tema de trabajar con amigos tiene que ver con esto, aunque no todos los son.

Algunos de tus compañeros de promoción se están haciendo un nombre dirigiendo videoclips (Marçal Forés, Sergi Pérez…). ¿Tú te lo has planteado?
No. Bueno, me lo he planteado, es natural, y es un lenguaje que respeto absolutamente. Tengo muchos amigos que hacen videoclips y los puedo consumir y disfrutar, pero a mí de momento me interesa más la ficción, así que si me lo puedo ahorrar… aunque me interesa más el mundo de los videoclips que el de la publicidad, infinitamente más. Televisión también si me lo puedo ahorrar… aunque hay productos y productos. El documental me encanta, cierto cine de no ficción más experimental también me parece muy interesante, pero no sé si me veo haciéndolo.

¿Me puedes decir la última película que hayas visto que te haya gustado mucho?
La última que me ha impactado mucho ha sido «The act of killing», un documental, justamente.

Esta entrevista es para Barcelonés, tú eres un personaje muy interesante en este sentido.
¿Porque soy de Barcelona?

Y también porque tus películas están ambientadas aquí.
Sí, esta última sobre todo. Pasa en Barcelona, pero tampoco es súper reconocible… hemos creado una atmósfera bastante gris, y por las calles y los edificios que salen… casi podría parecer París.

Barcelonés está editado por
Until We Change It.

Contactar para oportunidades de
Publicidad.

Política Editorial