Madonna: hits innegables

miércoles, 18 noviembre, 2015

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En pocos días Madonna va a tocar en Barcelona y un servidor irá a verla, contra todo pronóstico. Es cierto que llevo más que una década con la oportunidad de haber ido a un concierto de ella, en Atenas o Barcelona, y hasta ahora había resistido. ¿Para qué derrocharía mi dinero para ver a una mujer de negocios despiadada, oportunista descarada, vampiro cultural y, últimamente, usuario patético de Instagram? Eso declaraba con mucha pose pero a la vez sus temas mas emblemáticos nunca han faltado de mis sesiones de dj. Una doble moral desde luego. He decidido corregir esta injusticia y no porque ya no creo en las acusaciones que haya escrito unas líneas más arriba. El fenómeno de Madonna es un conjunto de mil cosas y algunas de ellas no me molan. Pero ella ha estado demasiado dentro de mi vida, en varias maneras, para no ir por fin a su concierto y cerrar el ciclo antes de que sea demasiado tarde.

«Cherish» es una de mis canciones favoritas de Madge, seguramente por su deje de girl group sesentero pero también porque la relaciono con mi primer intenso recuerdo de ella. Era el año 1989 y el tour de Blonde Ambition se estaba trasmitiendo por la televisión. Yo tenía 10 años y era un niño que estudiaba piano y escuchaba solamente los grandes compositores, pasando totalmente de la música pop de la época y firmando la condena de la soledad más absoluta entre la gente de mi edad durante las fiestas de cumpleaños. Cuando el resto de niños bailaba yo solía estar sentado en una esquina con alguna enciclopedia en las rodillas. Así de simpático era. En el mismo momento mi hermana tenía 6 años y estaba escuchando sin parar Michael Jackson, The Beatles y Madonna a través de unas cintas. Yo no quería bajo ningún concepto admitir que en realidad disfrutaba de las melodías pegadizas de esos grandes maestros del pop. Por eso, en vez de escuchar esta música en mi habitación, encontraba excusas para entrar y permanecer en el dormitorio de mi hermana mientras ella escuchaba sus cintas o, si su puerta estaba cerrada, me sentaba en el suelo delante de su habitación pretendiendo que por pura coincidencia había elegido parar justo en ese lugar para leer mi libro. En el puto suelo. Del pasillo. Oía a mi hermanita cantar en inglés inventado a «Cherish» y con la voz más pequeña le seguía en unísono. Ese recuerdo se ha quedado impregnado en mi memoria hasta ahora, un tierno e hilarante momento clave del fin de mi infancia, junto con el recuerdo escandaloso de las imágenes televisivas del Blonde Ambition, el sujetador de Gaultier, la coleta icónica de rubio platino, el micrófono manos libres pegado al lado de la boca.

Entrando en la adolescencia, me dejé encantar sucesivamente por el Heavy Metal, el Hard Rock, el Rock n Roll, el Britpop y el Indie. En esa ruta no cabía el pop comercial y ligero de Madonna, hasta que empecé a salir a las discotecas indies de Atenas, con 18 años.  A la vez, mis dos mejores amigos eran fans incondicionales de Madge y desde entonces y hasta ahora, 18 años más tarde, me han lavado el cerebro vivo. La cereza en el pastel fueron dos años que pasé al lado de un hombre que no podría ser más fan enloquecido de La Reina Del Pop, la ha seguido en más de 60 conciertos. Quisiera o no, Madonna es tan parte de mi vida como cualquier otro de mis artistas favoritos de culto o no. Escaparme de ella ha sido fútil.

¿Y qué ocurre con «Cherish» en concreto, esa canción que a ninguno de mis dos mejores amigos les gustaba especialmente? Pues es la canción de Madge que deja al lado la temática del sexo, de la fiesta o de la provocación (tres temas más que recurrentes a lo largo de su discografía) para cantar sobre el amor de una manera absolutamente adorable, romántica y fresca. En Cherish, Madonna es esta chica joven, enamoradiza y llena de energía positiva que llevamos dentro, la que sale de su piso desde la ventana para besar a su amante en la escalera de incendios, una Julieta moderna con final feliz. Esta es la faceta de Madonna a quien yo llevo dentro de mi corazón con cariño y a esta estaré viendo en el concierto, haciendo un repaso mental de los últimos 25 años de mi vida y bailando con frenesí.

Cherish, cherish

So tired of broken hearts and losing at this game
Before I start this dance
I take a chance in telling you
I want more than just romance
You are my destiny
I can’t let go
Baby can’t you see
Cupid, please take your aim at me

Cherish the thought
Of always having you here by my side
(Oh baby I) cherish the joy
You keep bringing it into my life
(I’m always singing it)
Cherish the strength
You got the power to make me feel good
(And baby I) perish the thought
Of ever leaving
I never would

I was never satisfied with casual encounters
I can’t hide my need for two hearts that bleed
With burning love
That’s the way it’s got to be
Romeo and Juliet they never felt this way I bet
So don’t underestimate my point of view

Cherish the thought
Of always having you here by my side
(Oh baby I) cherish the joy
You keep bringing it into my life
(I’m always singing it)
Cherish the strength
You got the power to make me feel good
(And baby I) perish the thought
Of ever leaving
I never would

Who? You!
Can’t get away, I won’t let you
Who? You!
I could never forget to
Cherish is the word I use to remind me of
Your love

(You’re givin’ it
You’re givin’ it to me boy
Keep giving me all-all-all your joy
Give me faith
I will always cherish you)

Romeo and Juliet they never felt this way I bet
So don’t underestimate my point of view

Who? You!
Can’t get away, I won’t let you
Who? You!
I could never forget to
Cherish is the word I use to remind me of
Your love

Cherish the thought
Of always having you here by my side
(Oh baby I) cherish the joy
You keep bringing it into my life
(I’m always singing it)
Cherish your strength
You got the power to make me feel good
(And baby I) perish the thought
Of ever leaving
I never would

Cherish
Give me faith
Give me joy, my boy
I will always cherish you
Give me faith
Give me joy, my boy
I will always cherish you

Cherish your strength
(You’re givin’ it, you’re givin’ it to me boy)
(Can’t get away, I won’t let you)
(Keep giving me all your joy)
Perish the thought
(You’re givin’ it, you’re givin’ it to me boy)
(I could never forget to)
(Keep giving me all your joy)

Cherish the thought
(Give me faith, give me joy, my boy I will always cherish you)
(Can’t get away, can’t get away)
Cherish the joy
(Give me faith, give me joy, my boy I will always cherish you)
(Can’t get away, can’t get away)
Cherish your strength
(You’re givin’ it to me boy,
keep giving me all your joy)
(Can’t get away, can’t get away)
Perish the thought
(You’re givin’ it to me boy,
keep giving me all your joy)
(Can’t get away, can’t get away)

Cherish the thought
(Give me faith, give me joy, my boy I will always cherish you)
(Can’t get away, can’t get away)
Cherish the joy
(Give me faith, give me joy, my boy I will always cherish you)
(Can’t get away, can’t get away)

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