Los momentos de Fred i Son

viernes, 20 marzo, 2015

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Hoy, 20 de abril, Fred i Son dan un concierto en Freedonia, junto a Doble Pletina. También han sacado hace poco un EP para Discos de Kirlian llamado «El Carter». Les quiero por varias razones, pero, curiosamente, una es lingüística.

Siempre me costaba bastante escuchar música en idiomas que no eran el Inglés o el Griego. Me resultaba –y me sigue resultando–difícil querer una canción en un idioma al que su sonido no estoy acostumbrado. Y tenía la mala costumbre de generalizar en mi cabeza y crear estereotipos un pelín absurdos. Las canciones en francés me sonaban a una cocotte perfumada con patsuli intenso, camelando algún cliente en Moulin Rouge, las que estaban en castellano me traían automáticamente connotaciones de música Latin de carnaval, especialmente a Gipsy Kings, las portuguesas me sonaban a telenovela sobre amores prohibidos en plantaciones del siglo 19 con esclavos incluidos, las italianas a amante empalagoso tipo Eros Ramazzotti, las japonesas me sonaban a cartoon, las alemanas a insultos pronunciados por robots sin alma pero con inteligencia artificial muy alta, las suecas a película densa que retrata una familia disfuncional. Pero afortunadamente hubo siempre algún artista que me pudo cambiar el chip, me abrió los ojos y las orejas y me permitió deshacerme de los prejuicios. Para el Francés fue el Serge Gainsbourg. Para el castellano fueron Family. Para el portugués fué la Astrud Gilberto. Para el italiano fué Mina. Para el Japonés fueron Pizzicato 5. Para el Aleman fue Marlena Dietrich. Para el Sueco fue Jens Lekman. Y para el catalán fueron Fred i Son.

Antes de conocer a Fred i Son, todas las canciones en catalán me sonaban a algo muy rural, a colores de la tierra, a peinados cortos por delante y más largos por atrás, a zapatos un poco feos con la punta cuadrada, a joyas hechas por fieltro. Mi prejuicio ante una sonoridad lingüística nueva fue el mismo que tuve con todos los demás idiomas. Pero cuando escuché a Fred i Son el panorama cambió radicalmente. La voz tranquila y calurosa de Xavi, acompañada con esas melodías tiernas que rinden homenaje a los mejores representantes del jangly pop, sea The Go Betweens o los grupos de Sarah Records, me sugiere bonitos atardeceres en La Cosa Brava, grupos de amigos en algún tejado de Barcelona una noche calurosa de verano, risas y confesiones entre gente al que une la confianza más grande, basada más en lazos de vivencias e gustos similares que en lazos de sangre, camisetas de rayas y camisas de cuadros de los que muchos representantes de tu edad considerarían un poco infantiles, vinilos de Field Mice y cintas con recopilaciones. Más que todo, el catalán cantado por Fred i Son suena cálido, acogedor, cercano, familiar.

“Només és un moment” es una canción que se escribió por encargo pero en realidad me suena a una obra maestra Fredisoniana. La letra consiste en el imaginario cotidiano del Marcel Ortega, uno de los 4 mecenas que participaron en el crowdfunding del último EP, pagando por la recompensa máxima, que era una canción hecho a sus medidas. Todo aquí gira alrededor de la familia del mecenas, su mujer y sus dos hijas,  sus momentos fugaces pero inolvidables, aquellos instantes de belleza efímera en la vida y en el amor que vienen a van constantemente. Estas palabras, cantadas en el idioma de mi cuidad de acogida de desde casi 12 años, y vestidas con una traje de música pop delicioso, de una comedida alegría, me llegan en el corazón y me hacer querer a este lugar y a este idioma mil veces más que cualquier propaganda del ayuntamiento, cualquier pancarta o cualquier extremismo.

Pero quizás lo que más me sugiere esta canción y toda la discografía de Fred i Son es una sensación de que la vida adulta, plena de experiencias, sensaciones y vivencias nuevas, diferentes que las que muchos de nosotros hemos vivido en nuestra adolescencia eternamente prolongada hasta los 30 y algo, se puede llevar con un corazón eternamente joven, una mentalidad donde la sabiduría de la madurez y la inocencia de la niñez pueden caminar cogidas de la mano. Frente el despiadado e inevitable paso de tiempo, donde cada minuto es irrepetible y por eso tremendamente valioso, existen momentos de magia., detallitos que se esconden en cada vuelta de la esquina, tan solo ti tienes los ojos, la mente y el corazón abiertos.

Només és un moment

Una finestra entreoberta
Al fons es veu el mar
A traves dels teus ulls
La persistència del blau

Elles dues, entre les ones
La mare seu al davant
És una d’aquelles estones
És un d’aquells instants

Que va arribar de sobte
Que tal com ve se’n va
La idea de tres dones
La idea d’estimar

Són imatges d’una vida
Són fragments del teu present
Que passa sempre de pressa
Que només és un moment

Arriba la brisa fresca
Del gran penya-segat
Dins la casa elles ballen
Es mouen sense parar

Sembla que l’aire porta
Records d’un país llunyà
Entre cançons passen les hores
Amb herbes de regust amarg

I va arribar de sobte
I ara ja no se’n va
La idea de tres dones
La idea d’estimar
Són imatges d’una vida
Són fragments del teu present
Que passa sempre de pressa
Que només és un momens
Que només és un moment
Que només és un moment

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