Joan Cornellà: el fenómeno virtual

martes, 29 octubre, 2013

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“Cuando voy a la presentación de un cómic me aburro mucho” me dice Cornellà en el bar más cercano a Hangar, donde –paradójicamente y sin que sus palabras hagan referencia a ello- nos citamos coincidiendo con la puesta de largo del segundo número del zine Bulbasaur. Joan Cornellà (Barcelona, 1981) tiene por delante su propia presentación, la del cómic recopilatorio de historias autoconclusivas con las que el autor se ha ganado una inmensa legión internacional de seguidores en redes sociales, y que responde a la llamada de Mox Nox: “Llevo con ello desde octubre del año pasado. Mi idea era crear algo que funcionase en Facebook, que tuviese consumo instantáneo y llegase a mucha gente”.

Si con «Abulio» y «Fracasa Mejor» (los dos primeros álbumes de Cornellà a los que ahora se les suma Mox Nox) su trazo seguía estilemas del underground americano vía Dan Clowes, Charles Burns o Robert Crumb, el volantazo gráfico que ha sufrido su carrera nos lleva a Bélgica y a dibujantes como Brecht Vandenbroucke (White Cube) o Herr Seele y Kamagurka (Cowboy Henk), silente el primero y semisilentes los segundos; no en vano, de autores como los que mencionamos Cornellà no sólo rescata una línea clara y aparentemente amable a la vista, si no que ha optado por narrar historias sin diálogos ni textos de apoyo que, a la postre, han sido determinantes para su éxito dentro y fuera de nuestras fronteras.

La bonanza de followers, Me Gusta’s y clicks en el botón de Compartir en la que el dibujante se ha visto inmerso –con calurosa acogida en USA, Brasil, Hong Kong- desde que empezara a publicar en redes las páginas que conforman Mox Nox ha tenido su reflejo, con un nivel de distorsión oliverstoniano, en el video realizado por Néstor F. para Torres&Reyes Joan Cornella: Una vida en imágenes: “Hay gente que se ha creído que soy así, que hablo así” dice del video en que se le muestra como un ególatra histriónico que choca con su verdadero yo: “Siempre me han gustado las cosas para un público reducido. El éxito me crea recelo y hace que me plantee si lo que hago realmente es un producto de calidad. Siempre he desconfiado del gusto masivo”. A su pesar o no, el video de Néstor a destronado en número de visitas al resto de sus piezas, con más de 37.000 en apenas tres semanas.

El fenómeno virtual alrededor de su obra, sin embargo, no le ha hecho perder ni el norte ni las ganas de seguir subvirtiendo con su trabajo, cuyo contenido es toda una visión pesadillesca de lugares comunes dinamitados por lo abyecto; de éste nuevo enfoque que ha tomado su producción dice: “Tras Mox Nox me gustaría sacar un álbum de corte similar, aunque me horrorizaría estar haciendo lo mismo toda la vida; lo que sí tengo claro es que ahora mismo estoy cómodo con lo que hago y que preferiría trabajar de camarero antes de cambiar mi estilo para adaptarme, por cuestiones laborales, a otros que no me gusten”.

“Yo me considero bastante individualista y no creo en escenas” es su respuesta ante el amago de ver tintes generacionales en la comunidad emergente del cómic y la ilustración barcelonesa, aunque se descubre como fan de una de sus influencias directas como es Paco Alcázar, de Molg H. o de la faceta tebeística del propio Néstor; de hecho, será éste último autor el que acompañe a Joan Cornellà en la presentación de la ya tercera edición de Mox Nox, junto con otro elemento sorpresa que este fan irredento del noise y el krautrock se resiste en desvelarnos.

“Es una excusa para que la gente vaya a comprar el libro” bromea en relación a la presentación en sociedad esta semana de Mox Nox, el conglomerado de chistes por página capaces de hacerte escupir sangre entre risotada y risotada, de plasmar en viñetas un guión de Solondz filmado por John Waters y con el MUTE accionado por mando a distancia. Tenéis la oportunidad de haceros con una copia de las 2.000 recién salidas del horno hoy martes en La Central del Raval a las 19:00h. Y descubrir si el elemento sorpresa para la misma del que hablaba Cornellà es o no Lemuel, claro.

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