Izaro Bilbao: «La profesión como parte de la definición personal es algo con lo que no me identifico»

martes, 13 mayo, 2014

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Si esta suerte de juego de grados de separación tiene un final, a día de hoy, no sé ni cuándo será, ni si existe, ni cómo terminará. Quiero pensar que estos relatos de conexiones interpersonales podrían tener una especie de vocación eterna, casi en bucle ¿quién sabe? Lo que sí está claro, es que toda historia, por muy paticular y azarosa que sea, siempre tiene un principio, y en esta jungla que llamamos Barcelona, el mío tuvo nombre de isla y se convirtió en musa. Izaro. Una mujer tan excepcionalmente diferente que engancha. Celebrando -a veces un poco a regañadientes- que cumplo una década de supervivencia en esta ciudad, no podía dejar pasar más capítulos sin presentar a la primera persona que conocí al llegar aquí y que me acogió de una manera tan honesta y brutal. Ella marca el origen de esta constelación de ‘grados’ y la ocasión merecía una ofrenda a los dioses desde un lugar que ninguna hubiese pisado antes. Tras diez años de camino la total admiración perdura, se ha enriquecido de detalles con el tiempo y esperemos que también tenga vocación eterna, por lo menos hasta que nuestro corazón ya no sea de nadie.


41.4192°N 2.1614°E – Izaro Bo (Vitoria, 1982) 
«La profesión como parte de la definición personal es algo con lo que no me identifico para nada. ¿Soy un bicho raro porque a mi edad aún no tengo claro a qué quiero dedicar el resto de mi vida? La verdad es que hay muchas cosas que me gustaría hacer y aprender, aunque mi objetivo es llegar a ser una persona super interesante aunque de eso no se viva; tengo planeado molar bastante con 50 ó 60 años. Comparto la idea de que estar activos y ser productivos nos hace felices, pero no la productividad que nos plantea esta sociedad. Soy consciente de que hay muchas realidades, pero yo no entiendo un trabajo en el que no exista vocación. En términos socialmente aceptables diría que me dedico ampliamente a la comunicación, vinculada siempre a actividades artísticas. En la intimidad también soy una cocinera entregada, jardinera amorosa y madre soltera de un niño de 37, además de estar escribiendo mi autobiografía secreta que nunca verá la luz. No mientras yo viva.»


«Conectar con una película o con una canción, comprenderla profundamente, hacerla tuya, es como enamorarse, de pronto no existe nada más. Es muy difícil no ser adicto a eso. De algo hay que morirse aunque sin música o cine no podría vivir. La fotografía es otra forma de expresar, de contar, de construir, de compartir, es mirar a través de otros ojos. Es un lenguaje sin palabras (o con ellas) que busca captar la belleza o la esencia en el instante. Aunque ese momento memorable que pasará a la posteridad, cada vez tiene menos importancia. Creo que Fontcuberta lo llama postfotografía. Nos pasamos el día cámara en mano, haciendo fotos de nuestros colegas, nuestra comida, nuestros gatos, nuestros looks, nuestros pies, compartiendo en redes sociales, expuestos a un flujo de imágenes brutal. Pero no quiero entrar en este debate porque me aburre terriblemente. Mientras me retratabas pensaba en lo fácil que me resulta estar delante de la cámara contigo y que es muy estimulante tener en mi entorno a personas como tú que hacen cosas en las que me apetece involucrarme. ¡Tenemos que hacer más cosas! Las ideas están ahí. Por supuesto también pensaba en… ¡los chipirones que nos vamos a comer el domingo!»


«Esta vista de Barcelona me descubre una ciudad distinta, desconocida, abierta y llena de posibilidades. Justo lo que necesito. Creo que has escogido el sitio perfecto. Llevo casi 14 años viviendo en aquí, es literalmente media vida. Al principio me costó mucho adaptarme, fueron años jodidos porque me sentía muy sola, cuesta hacerse un sitio. He visto muchos colegas ir y venir, estar unos meses, unos años y largarse, somos pocos los que nos quedamos, creo que es una ciudad que no lo pone fácil para quien de verdad se plantea echar raíces.»


«Me ha costado mucho decidir a quién deberías retratar después de mi. Hay personas a las que me gustaría mucho que retrataras pero no sé hasta qué punto se iban a prestar. Como al final esto es un juego, creo que sería guay que inmortalizaras a Alberto Polo, fotógrafo vinculado al skate y la música. Sé que te interesa su trabajo y me encantaría ser vuestro grado de separación. Aprovechando este momento, desde aquí quiero saludar a mi madre que a sus sesenta y pocos ha vuelto a la uni y está aprendiendo a manejarse con el ordenador, es una flipada ¡Hola ama! ¡Estoy en internet!»

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