Intravía

sábado, 22 marzo, 2014

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Si bien actualmente reside en Amsterdam, Gerard Ortín (Barcelona, 1988) ha desarrollado una parte fundamental de su trayectoria artística en Barcelona, ciudad en la que se licenció en Bellas Artes por la UB y en la que cursó estudios en el Aula de Música Moderna y Jazz del Conservatori del Liceu. El trabajo de Gerard Ortín se nutre tanto de su formación artística como musical y abarca formatos diversos –desde el vídeo y la fotografía hasta la instalación y la performance. Muchas de sus obras están vinculadas a los alrededores de su casa y su jardín, un espacio en el que ha explorado la transición física y simbólica entre el hogar y el bosque, entre lo doméstico y lo salvaje, y en el que ha indagado en la naturaleza como espacio de proyección psíquica.

Es precisamente en los márgenes de la ciudad, en concreto en la sierra de Collserola, donde durante los últimos años se ha ido consolidando una de las líneas principales de su práctica artística, que desemboca en el proyecto que da título a este texto: “Intravía”. En “Intravía”, Ortín propone un recorrido nocturno por el bosque, formado por una compañía de quince personas como máximo y cuya duración aproximada es de tres horas. Durante la performance, el propio Ortín, asistido por algunos colaboradores, invita a los participantes a recorrer una naturaleza intervenida por el ser humano, un espacio en el que conviven vegetación y residuos, y en el que cada uno desarrollará su propia estrategia de relación con el entorno. La ruta atraviesa distintos tramos en los que la luz, el sonido y el movimiento se exploran de maneras diversas, conjugando la presencia de instalaciones y elementos performativos con el componente variable e imprevisible del entorno natural.

El factor físico de la experiencia es importante, pues para avanzar los miembros del grupo deben explorar las sendas posibles y sortear los obstáculos que surgen a su paso. Según cuentan, a medida que se superan las distintas etapas del recorrido los sentidos se agudizan y cobra fuerza la percepción del entorno y de la actividad nocturna que rodea a los caminantes. Pero es en la dimensión psíquica donde se producen las transformaciones fundamentales, pues la introspección coexiste con el sentimiento de comunidad y la experiencia grupal se va transformando a partir de las acciones y percepciones subjetivas de cada uno de los integrantes del grupo.

En palabras de Gerard Ortín, “Intravía condensa muchas de las prácticas en las que he indagado (sonido, foto, performance, música, etc.), pero lo que condensa con mayor intensidad no es nada de eso. Antes bien, es el lugar y la invitación a la gente a aproximarse a él, los espacios, las relaciones entre los integrantes del grupo, el cansancio, las esperas y las expectativas que se generan, la exploración subjetiva, etc. Eso es lo que realmente desborda el proyecto.”

La propuesta de Ortín es el resultado de una formación personal exigente y de una reflexión elaborada. En ella traslucen tanto las huellas de artistas contemporáneos fundamentales que han trabajado el vínculo con la naturaleza –como Ana Mendieta o Robert Smithson– como referentes filosóficos –el caminar por el bosque se asocia a la noción de deriva como elemento de transformación política, acuñada por Guy Debord y el movimiento situacionista en los años 1960–, sin olvidar la vinculación con el pasado histórico y la tradición simbólica del contexto en el que se desarrolla “Intravía” –el artista remarca que, desde finales del siglo XIX hasta el desenlace de la Guerra Civil española, existieron en Cataluña grupos espiritistas, vinculados a la acción sindical anarquista, que organizaban salidas al bosque en las que el contacto del cuerpo y la mente con la naturaleza suponía una vía de liberación frente a las restricciones impuestas por las condiciones sociopolíticas de la época–.


Documentación de la primera edición de “Intravía” (2012)

Intravía” se desarrolló en 2012 en el marco del programa de proyectos deslocalizados de BCN Producció ’12 en La Capella, y se presenta ahora de nuevo como parte de la programación de la Sección Irregular, el ciclo organizado por el Mercat de les Flors, que este año celebra su tercera edición.

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