Ilustración barcelonesa: cuatro caras de la misma moneda

martes, 23 diciembre, 2014

Por

 

Carla Besora, David de las Heras, Clara Nubiola y Natalia Zaratiegui son ilustradores, voces dispares dentro del amplio y heterogéneo mundo de la ilustración barcelonesa que conforman, en esta ocasión, un coro disonante que reflexiona sobre su trabajo personal y sobre los matices de la propia disciplina.

Clara Nubiola (Barcelona, 1976)
Arquitecturas, espacios o fachadas, el trabajo de Clara Nubiola tiene una especial fijación por el territorio que nos rodea. Le pregunto de dónde surge su interés por la representación del paisaje urbano: “Creo que la fijación no está en el paisaje urbano sino en el territorio en general. Me gusta observar el territorio, fijarme en sus transformaciones y pensar de qué manera nos afectan estos cambios. No es lo mismo un pueblo rural sin polígono industrial que con polígono, ni un centro de ciudad con plazas de tierra o de asfalto. Estos cambios inciden en nuestra forma de vivir y relacionarnos. Me gusta pensar que es a esto a lo que me dedico: a observar y narrar el territorio a mi manera y sin demasiados protocolos. Y, claro, el paisaje urbano –y en especial Barcelona– es tan ‘fotogénico’!”. Más allá de las ilustraciones que se vinculan con este interés, Nubiola ha impulsado la publicación digital ‘Los vacíos urbanos’, plataforma que surge de su voluntad de pensar el territorio y desde donde comparte proyectos tanto ajenos como personales.

"Se vende Barcelona" de Clara Nubiola

El artista puede ser un barómetro del bienestar/malestar de la sociedad. En las series ‘Dear & Dear Well-Come to Barcelona’ y ‘Se vende Barcelona’ Clara Nubiola aporta una visión crítica a la par que irónica ante los cambios inmediatos que sufre la ciudad por un turismo desbordante y una potenciación de ‘Barcelona’ como ciudad-marca de consumo. “El turismo, como los cambios en el urbanismo, transforma, muda hábitos y fisionomías urbanas. La densidad turística y el turismo de grupos, de crucero, están transformando Barcelona y sus habitantes, que sienten que ‘hay lugares a los que ya no se puede ir’, que la ciudad ‘se está convirtiendo en un parque de atracciones’ o ‘que ya no está hecha para los que la habitan’. La serie ‘Dear & Dear Well-come to Barcelona’ reflexiona sobre esta ‘invasión turística’ y surge cuando unos amigos deciden montar un ecohostel y me llaman diciéndome: ‘Sabemos lo que piensas del turista pero, precisamente por eso, queremos pedirte que decores las habitaciones con tus ilustraciones. Aquí buscamos al turista invisible, el que habita por unos días la ciudad. Tienes total libertad’. Y me lancé”.

"Dear & Dear Well-come to Barcelona" de Clara Nubiola

Clara Nubiola tiene en estos momentos dos proyectos entre manos. En la exposición colectiva ‘L’invisible’, actualmente en la galería Mitte-Barcelona, presenta tres ilustraciones de tres barrios de vivienda masiva situados en los alrededores de Barcelona. Y, por otro lado, el proyecto ‘LIVING LA VIDA LOCA o 150 casas que no te debes ser’, que define como un “glosario del desparrame urbanístico de la península ibérica que tendré la oportunidad de exponer en Miscelánea a partir del 9 de febrero. Apunten fecha”.

David de las Heras (Bilbao, 1984)
David de las Heras se instala en Barcelona y estudia Ilustración en la Escola Massana tras especializarse en Pintura en la Universidad del País Vasco. A día de hoy, con una obra cada vez más y más visible, trabaja como ilustrador y pintor en el estudio Domingo. ¿Pintura o lustración? Le pregunto a de las Heras qué es lo que le hace escoger una u otra disciplina al enfrentarse a un proyecto: “La libertad que existe a la hora de crear un cuadro es mayor que la libertad que tengo con la ilustración. En la ilustración existe un carácter informativo con el espectador que con el arte no es obligatorio. También, en la ilustración, el espectro de gente al que llega tu trabajo es mayor ya que normalmente se reproduce en grandes tiradas. En la pintura o el dibujo, para mí, premia más el responderme a mí mismo, abrirme esas puertas y encontrar sentido a las cosas que no comprendo. La ilustración, en cambio, es un ejercicio de comunicación más concreto, utilizas símbolos y lenguajes más universales”.

"Mundo volátil" de David de las Heras

La literatura parece ser una fuente de inspiración fundamental en el imaginario de David de las Heras. Más allá de referirse a lecturas concretas, de las Heras diferencia el lenguaje de la literatura con el del cine como fuentes de imágenes: “La literatura en general es una fuente continua de imágenes. A diferencia del cine, las imágenes que generas como lector tienen una relación más cercana contigo mismo ya que la imagen se genera dentro de tu cabeza. Sí que creo que parte de mi imaginario surge de los libros, de personajes universales como Max de ‘Donde viven los monstruos’ o el capitán Garfio de ‘Peter Pan’. Por otro lado, hay libros que te marcan y de los que intentas recuperar la esencia que contienen en tu trabajo”.

Más allá de los encargos editoriales, David de las Heras lleva su creatividad al terreno personal. Entre sus trabajos personales hay aproximaciones a la historia y exploraciones más íntimas donde reflexiona sobre la relación con su familia. “Intento que la mayoría de mis proyectos personales tengan un vínculo muy cercano con la idea de familia, hogar y territorio. La mayoría de proyectos giran alrededor de eso. ‘Ya no queda mucho tiempo’, el proyecto sobre mi padre, fue especial porque me permitió comprender la relaciones que tuvo él con su familia y, en consecuencia, dar luz sobre la relación que tengo yo con él. Ahora estoy intentando sacar adelante un proyecto personal llamado Hertog y Nassau, una especie de atlas de las relaciones personales y que están inspiradas en las localidades Baarle-Hertog y Baarle-Nassau”.

"Hertog y Nassau". David de las Heras

De las Heras destaca la buena escena de ilustración que existe en la ciudad y valora positivamente la competencia como un punto de motivación para mantener la constancia y dar lo mejor de sí mismo. En plena lucha por conseguir sobrevivir exclusivamente a través de su trabajo creativo, actualmente se encuentra trabajando en un libro para la editorial A Buen Paso. “Se trata de una historia de la escritora Silvana d’Angelo que habla sobre una gallina que desea volar pero que no lo consigue porque quizás se ha equivocado de traje. Estoy muy ilusionado con este proyecto. Arianna Squillone, que es la editora, es un sol y me está dejando total libertad creativa. Estoy haciendo del proyecto algo muy personal”.

Natalia Zaratiegui (Pamplona, 1981)
Al mirar los proyectos de la ilustradora Natalia Zaratiegui es muy posible que se hagan visibles reminiscencias de la Historia del Arte. No es casualidad. Licenciada en Historia del Arte y graduada en Ilustración por la Escola Massana, Zaratiegui me confirma que en algunas ocasiones tiende a referenciar de manera más o menos explícita algún artista.

"La vida de un hombre inútil" de Natalia Zaratiegui

La ilustradora me explica su aproximación al campo del arte y su paso por la escuela: “Estudiar Historia del Arte fue consecuencia de mi curiosidad por el arte en general. La ilustración me permitió, además, dirigir algo que siempre me ha gustado hacer: dibujar. Tuve mucha suerte de poder estudiar en la Escola Massana. Conocí muy buenos profesores que me enseñaron que la ilustración, más allá de hacer dibujos, es un medio muy potente para comunicar”.

El talante social está muy presente en sus trabajos. En distintas ocasiones ha trabajado con la revista Quaderns d’Educació Social y también ha ilustrado libros del escritor Maksim Gorki, vinculado con el movimiento revolucionario soviético. Le pregunto si tiene un especial interés por estas temáticas más críticas: “La temática social está presente en mis dibujos porque está presente en mi vida y mi entorno. Es algo que me interesa, aunque no por encima de todo lo demás. Siento curiosidad por cosas muy dispares, a veces incluso podrían considerarse contradictorias. Sería incapaz de valorarlo en escala. Me parece igual de importante –como punto de partida– un buen libro, artículo o película que dar un paseo o tomar un vino con un amigo”.

"¿Dónde están los siete enanitos?", de Natalia Zaratiegui

La multitud de campos a los que se puede aproximar la ilustración le ha llevado a estar, actualmente, trabajando sobre un peculiar libro de cocina junto a Xabi Bonilla, chef del Club Gastronómico Santa Rita. Más allá de la ilustración, Natalia Zaratiegui me explica que acaba de estrenar disco con su banda, ‘Por qué Jeanette’, el proyecto musical al que contribuye tocando teclados y alguna guitarra.

Carla Besora (Barcelona, 1988)
Mitología inventada, seres fantásticos y otras anomalías. En las ilustraciones de Carla Besora se entrevé una iconografía muy particular e imaginativa. A propósito de proyectos como ‘Woyzeck & Marie’ o ‘Migraré’, le pregunto a Carla sobre su imaginario personal: “Siempre me han fascinado los libros antiguos de Historia Natural en los que se representaban, entre las diversas especies, seres irreales, semiimaginados y ‘monstruos’. Muchas veces se trataba de creencias populares o avistamientos más o menos claros. Otras eran de personas o animales nacidos con malformaciones, siameses, mutaciones… y otras rarezas de la naturaleza. Un buen ejemplo son los libros de Historia Natural de Ulissi Aldrovandi, entre los que se encuentra el ‘Monstrorum historia’, que recoge desde sirenas a mujeres barbudas, unicornios o peces-caballo. Pero más que la fantasía me interesa la fascinación por lo desconocido y la necesidad de darle forma. Me gustan las imágenes que transmiten misterio, donde no es todo evidente a primera vista sino que hay espacio para la interpretación”.

«Amor fou» de Carla Bessora

En su metodología de trabajo, Besora pone especial énfasis en el proceso, en el tiempo de bocetado que le llevará decantarse por una u otra técnica en última instancia. “Me gusta plantear los proyectos de manera que la técnica se adapte a cada uno y no al revés. Suelo bocetar con materiales muy distintos para explorar las posibilidades de cada uno con el tipo de imágenes que esté realizando. Muchas veces no decido la técnica hasta prácticamente el arte final. Me divierte mucho bocetar y ver cómo las imágenes toman forma. Me gusta trabajar con técnicas que me permitan cierta espontaneidad y tiendo a evitar aquellas que me dan espacio a perfeccionar una y otra vez hasta un resultado demasiado rígido. Siempre busco que las imágenes conserven cierta frescura y, a menudo, uso bocetos como arte final”.

"Fantasmes" de Carla Besora

Sobre el futuro inmediato Carla me explica que, por el momento, se presenta incierto y estimulante: “Ahora trabajo en unos murales para una biblioteca y en una colección de portadas de libros. Al mismo tiempo estoy desarrollando varios proyectos personales y hago planes para mudarme próximamente a Bruselas”.

Barcelonés está editado por
Until We Change It.

Contactar para oportunidades de
Publicidad.

Política Editorial