Gemma Moliner: “Me conmueve pensar en las historias que han estado a punto de desaparecer”

martes, 13 enero, 2015

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“Cuando tenía 5 me regalaron un puzzle de Dora Maar. Un regalo que no era adecuado para una niña. Era un retrato cubista con unos perfiles complicadísimos y no había manera de hacerlo… recuerdo una frustración muy grande al intentar darle un sentido y entender qué era y por qué los ojos no iban donde tocaba. Con el tiempo, después de que me obsesionara muchísimo Dora Maar, cuya historia fue una de las primeras que me enganchó, para mi es bonito ver que al final todo ha sido como intentar hacer un puzzle con unas piezas que, o no son adecuadas, o el tiempo ha erosionado, o se han perdido… esta imagen de intentar poner en dos dimensiones una personalidad tan compleja como la suya o la de sus coetáneas, es misión imposible y a la vez es la gracia de todo esto.”

Con esta metáfora resume Gemma Moliner (Barcelona, 1981) la labor que realiza en su web I love Herstory, en la que rescata anécdotas protagonizadas por mujeres que han quedado fuera del marco de la sabiduría popular. “Se trata de pequeñas historias, anécdotas, trozos de cartas y documentos que te hacen dedicarle al menos 10 segundos a esa mujer.” En general son historias cortas o detalles muy concretos: “Soy consciente de que la gente tiene muchas cosas que hacer así que hago un esfuerzo de condensación importante. La idea es que si a alguien le dice algo este detalle, continúe investigando por su cuenta”. Llevaba años recopilando anécdotas en sus libretas, cuando decidió hacerlas públicas “desde que apareció internet este ha sido mi lugar así que esta era la manera natural de tenerlo todo ordenado.” La web tal y como la podemos ver ahora, dividida por categorías, tiene unos tres años, pero el proyecto había tenido previamente forma de tumblr, y también de wordpress. Cuando estaba buscando nombre, se topó con el término herstory, que nace de un juego de palabras basado en la coincidencia de la etimología griega de History con el pronombre masculino his, y que denomina a un movimiento que pretende visibilizar la necesidad de revisitar historia desde un punto de vista feminista. Le pareció perfecto.

Reconoce haber tenido más repercusión de la esperada: “Me gusta pensar que es porque las historias son reveladoras y tienen algo de sobrecogedor. Yo tengo mi propio archivo de imágenes que me han dejado impactada.” Me habla, a modo de ejemplo, de una foto que encontró navegando, sin título: “era una foto en blanco y negro de una habitación ruinosa por la que parecía haber pasado el Katrina y el peor incendio posible juntos, y en ella una mujer impecablemente vestida y dos gatos, en modo diógenes. Estuve mucho tiempo intentando saber qué era aquello hasta que conocí la historia. Era Edie Beale y la casa era Grey Gardens. Un super relato de la historia pop de Estados Unidos. Una maravilla.” Y añade: “Hay historias muy fuertes, a las que, aunque sea solo por justicia poética vale la pena dedicar un tiempo y no dar por hecho que todo ha sido siempre de una determinada manera”.  Aunque también plasma algunas historias contemporáneas, la etapa que más le interesa es la primera mitad del siglo XX “es una pena porque de esa época hay pocas fotos. Pagaría porque fuese como ahora, que nos hacemos fotos todo el rato. Porque la conclusión que saco es que esas mujeres no eran tan diferentes de nosotras, eran lo mismo.”  Considera que su función principal es “hacer memoria”: “lo que más me conmueve es pensar que hay cosas que han estado muy a punto de desaparecer ¡y cuántas habrán desaparecido completamente!”.

Edie Beale. Grey Gardens

Es común que las protagonistas de sus historias sean personajes a la sombra de alguien más conocido, generalmente hombres, algo que a Moliner no le pasa por alto: “pido disculpas cada vez que referencio a una mujer y  la pongo en relación con el hombre de turno, pero es verdad que a veces ayuda a contextualizarla. Espero que en el futuro no sea necesario” aclara, y entonces comentamos que quizá la web dejaría de tener sentido en ese caso “exacto, y estaría encantada. Ojalá esto no sea una misión vital”. Aunque mi opinión es que el proyecto sería interesante de todos modos porque siempre habría un detalle curioso que aportar. Quizá su mayor valor añadido sea la sencillez con la que consigue transmitir en los textos la pasión que le despierta cada una de sus protagonistas, a pesar de que a veces rescate a personajes potentes en un sentido negativo, como en el caso de la malísima nazi Ilse Koch “una parte importante de la historia son las relaciones de poder… ella ejerció un poder nefasto y diabólico, pero era una mujer poderosa. Y también es parte de la historia.”

La web tiene colgada la bandera feminista, aunque Moliner reconoce que  fue algo que se tuvo que pensar: “en mi etapa importante de primeras relaciones con el activismo feminista, en la post adolescencia, siempre me sentí muy fuera de lugar. Tal vez por como yo intenté aproximarme a los temas… pensaba que pasaba por tener que leer toda la crítica, ser una persona extremadamente documentada, y quizá yo tenía una aproximación más pop, menos densa.” Identifica internet como el punto de inflexión definitivo que le permitió encontrar su lugar, y afirma que ahora lo tiene clarísimo: “todo es lo mismo para mí, y no perdería el tiempo en criticar otras formas de entender el feminismo, ni en que me afecte que me critiquen”. Cuenta que ha recibido algunas críticas en este sentido “por ejemplo, me llegó un email que insinuaba que las mujeres sobre las que publicaba, blancas y con recursos, podían dedicarse a lo que se habían dedicado porque las servían mujeres a las que ellas oprimían… yo creo que en el fondo todo es un poco parte de lo mismo. Una cosa no quita la otra.”

Sus primeras inquietudes feministas las relaciona con tener consciencia desde muy joven de una enorme falta de referentes femeninos: “recuerdo plantearme qué hacían o dónde estaban las mujeres, con un desconocimiento ingenuo y muy naíf. Y con los personajes femeninos de la literatura, recuerdo tener el pensamiento recurrente de ‘esto lo ha hecho un hombre’. Después, poco a poco, empecé a leer más literatura de autoras”. Descubrir «El segundo sexo» a los 17 años fue un punto clave. Estaba estudiando francés y se aventuró a escogerlo como libro de lectura: “Por supuesto que no pude con él: ni por densidad, ni por extensión, ni era mi nivel… pero vi apuntadas cosas que me hicieron comprar la edición en castellano. Me quedé totalmente conmocionada. Independientemente de donde estuviera, la inquietud me iba acompañando. Me parecía todo súper revelador, no entendía por qué no era vox populi, y a la vez era algo que llevaba con cierta furtividad porque no conocía a gente interesada. Me obsesioné con la figura de Beauvoir y a partir de ahí fui consciente de que había todo un camino por recorrer…” y empezaron a llegar las historias. “Tuve una etapa, cuando estaba en la universidad, en la que leía mucho sobre temas de género, pero me saturé y vi que no me apetecía seguir por ahí, perdí ese interés académico… Pero sí que leía compulsivamente y cuando encontraba un nombre interesante investigaba e iba poniendo todo en una libreta, y ordenando cosas que me habían encantado. Muchas eran pequeñas historias, anécdotas… o reacciones de alguna mujer que a mí me hacían entrever mucho más de esa persona. Por ejemplo, recuerdo leer que había una pintora, Florine Stettheimer que delante de un cuadro de Picasso dijo: ‘parece el estampado de un chándal’. Alguien que opina esto me interesa. Y alguien que lo expresa de esta forma tan directa me interesa mucho. ¿Quién era ella y qué hacía? ¿Qué autoridad debía sentir que tenía para emitir un juicio de valor tan fuerte en una época en que Picasso parecía hacerlo todo bien?”

La web también tiene un apartado llamado radar en el que Moliner entrevista, por el momento, sobre todo a personas de su entorno. Aunque la sección lleva un tiempo aparcada, afirma que tiene intención de darle continuidad “es uno de los aspectos que me parece más enriquecedor. Requiere tiempo, pero es de las partes más agradecidas”. Las entrevistadas no están necesariamente relacionadas con el feminismo. Igual que las protagonistas de las historias de su blog, que como ella misma reconoce, en ocasiones no lo están en absoluto.

Reconoce el Fanzine Bulbasaur como uno de los proyectos feministas de Barcelona con los que más se identifica “pero hay muchos tumblr que para mí son como cabeceras de revistas” y admite que el mundo tumblr es una de sus mayores fuentes de inspiración. A priori no cree que haya una moda feminista “creo que es consecuencia de que internet lo visibiliza todo más y quizá sí que hay más orgullo de colectivo.” No obstante, después de mencionar episodios como el reciente desfile de modelos inspirado en una manifestación feminista de Karl Lagerfeld, matiza “quizá sí que es un poco tendencia, pero cualquier cosa que implique volumen me parece positiva. No me haré la purista diciendo que antes era mejor porque nos reuníamos en la librería Próleg… no tengo ningún tipo de romanticismo con las minorías.

En cuanto a sus proyectos de futuro para la web, además de su voluntad de traducirla al inglés (me comenta que un alto porcentaje de las visitas que recibe son del extranjero), destaca que le gustaría muchísimo “desarrollar más el apartado de lugares. La invisibilidad y el desconocimiento afectan también al turismo. Hay muchas ciudades a las que iría más a gusto si supiera que hay cosas que me interesan. Por ejemplo Arcachon que publicita una villa que acogió a Gabriel d’Annunzio y no dice que estuvo allí porque la pintora Romaine Brooks pagó la factura”.

Le pregunto por lugares de Barcelona destacables en ese sentido y nombra un cuadro que puede verse en El Cercle del Liceu: La Sargantain de Ramon Casas, un retrato de Júlia Peraire, quien acabaría siendo su esposa: “la retrata muy al principio, cuando ella lo era todo para él, y se ve lo poderosa que era en ese momento.” Comenta que también se ha interesado por seguir la ruta de Carmen Laforet y de la pintora modernista Lluïsa Vidal, y también me habla de una casa en el casco antiguo en la que encerraban a las mujeres que nadie quería durante la edad media. Aún así, dice no haber tenido mucho éxito: “no tengo ningún tipo de duda de que había gente muy potente en Barcelona. Fernande Olivier estuvo aquí con Picasso, Nancy Cunard vino de reportera de guerra, Misia Sert seguro que estuvo aquí, porque estaba casada con Josep María Sert, el pintor… Pero yo no he encontrado mucho. Madrid mejor, en ese sentido. Siguiendo la órbita de Maruja Mallo o la misma Felicidad Blanc… Felicidad Blanc es una de estas personas que me duele mucho no haber visto aunque fuera sentada en una platea, porque biológicamente era posible haber coincidido en el tiempo. Me hubiera encantado entrar en un restaurante o ir al casino o ir paseando un día por Madrid y ver su pelo blanco… o Gloria Fuertes, es gente que ha estado muy cerca temporalmente”.

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