FAN FICTION

jueves, 28 enero, 2010

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Al escritor JD Salinger no le hace gracia que le hagan fotos, no digamos ya que otros usen sus personajes

El escritor de culto JD Salinger vive aislado en una cabaña sin publicar y no le hace gracia que le hagan fotos, no digamos ya que otros usen sus personajes

¿Existe mayor acto de admiración que el plagio? ¿Una manifestación más definitiva de amor por el imaginario de un artista que apropiarse de los personajes que éste ha creado para hacerles vivir nuevas experiencias?

El autor/ermitaño JD Salinger, tan celoso de su intimidad, desde luego no lo considera así. El padre de Holden Caulfield –el precursor del angry young man de los sesenta que protagoniza El guardián entre el centeno–, que no publica nada desde 1963 aunque se rumorea que no para de acumular manuscritos en su cabaña de New Hampshire, consiguió impedir por la vía de los tribunales que 60 Years Later. Coming Through The Rye, una pseudosecuela de la novela de culto firmada por un tal JD California, viera la luz en Estados Unidos (aunque no ha podido impedir que lo hiciera en Gran Bretaña). Podría considerarse este incidente simplemente como el episodio más publicitado de un fenómeno, el de la fan fiction, más antiguo que la imprenta pero que, como cualquier otra actividad humana de carácter mayormente improductivo, se ha visto amplificado exponencialmente gracias a Internet.

60 años después, Holden se escapa del asilo y salta de un libro a otro. Pero no tenía permiso

60 años después, Holden se escapa del asilo y salta de un libro a otro. Pero no tenía permiso

JD Salinger y JD California, alias de Fedrik Colting

JD Salinger y JD California, alias de Fredrik Colting

Sin embargo, desde las tragedias griegas a los hermanos Grimm pasando por el Quijote apócrifo o Star Trek, siempre ha habido alguien lo suficientemente cautivado por la fuerza de un personaje o por la complejidad de un universo creativo como para prolongar sus andanzas más allá de las intenciones de su propio creador. Habitualmente, se tratan de meros intentos amateurs, homenajes circunscritos al circuito de los entusiastas incondicionales, fanzines y páginas web. Independientemente de su valor literario, lo que distingue al intento de JD California –en realidad un autor sueco de 33 años llamado Fredrik Colting– de rescatar del olvido al antihéroe de Salinger, sacarlo del asilo donde se pudría y pasearlo por Nueva York y lo hace susceptible de todo el peso de la ley es que ha tratado de traspasar ese circuito sin ánimo de lucro y presentarlo al mundo como una obra legítima construida alrededor de un personaje tan asimilado en el imaginario popular que ha pasado a convertirse en un arquetipo contemporáneo.

El tercer David: la obsesión de Mark David Chapman con Salinger y su hijo/personaje Holden Cauldfield tuvo consecuencias fatales para John Lennon. Al ser detenido, Chapman firmó un jemplar de "El guardían entre el centeno" y dijo: "Esta es mi declaración"

El tercer David: la obsesión de Mark David Chapman con Salinger y su hijo/personaje Holden Cauldfield tuvo consecuencias fatales para John Lennon. Al ser detenido, Chapman firmó un jemplar de "El guardían entre el centeno" y dijo: "Esta es mi declaración"

Porque la fan fiction suele ser tolerada mientras se mantenga en el círculo inocuo de los fans sin aspiraciones artísticas ni comerciales, ejerciendo de caldo de cultivo que incite un mayor consumo posterior del original, sea más Star Trek, Harry Potter o Buffy, cazavampiros, o bien mientras esté fuera del alcance del copyright.

Ahí, en el terreno de los derechos de propiedad caducados –un lapso de tiempo que varía según el país, pero que suele extenderse entre 50 y 70 años tras la muerte del autor–, es donde una editorial independiente ha sabido encontrar un filón con el que encaramarse al número 3 en la lista de más vendidos de The New York Times en una irreverente obra entre la fan fiction y la parodia.

“Es una verdad mundialmente reconocida que un hombre soltero, poseedor de una gran fortuna, necesita una esposa.” Así comienza Orgullo y prejuicio, el clásico de Jane Austen repleto de intrigas románticas en la aristocracia inglesa de finales del XVIII. Sustituyan al hombre soltero por un zombi y a la esposa por sesos humanos y tendrán Orgullo y prejuicio y zombis (Umbriel Editores), una actualización en clave de serie B escrita por Seth Grahame-Smith en la que la pizpireta Elizabeth y el apuesto Mr. Darcy resolverán sus asuntos del corazón en medio de la misma telaraña de malentendidos y sentimientos reprimidos que tejió Austen hace más de doscientos años, sólo que deberán hacerlo mientras luchan contra hordas de zombis que acechan la campiña.

Una dama siempre debe comportarse como una dama, aunque tenga hambre de sesos. El subgénero de la fan fiction empieza a ser realmente rentable

Una dama siempre debe comportarse como una dama, aunque tenga hambre de sesos. El subgénero de la fan fiction empieza a ser realmente rentable

El éxito de la idea –600.000 ejemplares vendidos de momento de la versión original en inglés– ha sorprendido a la pequeña editorial Quirk Books, especializada en guías de tono zafio del estilo Cómo vivir con un pene enorme, y que ha decidido seguir explotando la yuxtaposición Austen + gore con un título de próxima aparición, Sense and Sensibility and Sea Monsters.

Por supuesto, el mundo académico no ha recibido con demasiado agrado la propuesta, ni siquiera aunque ello sirva para acercar las sutiles enseñanzas morales para jóvenes casaderas de la obra de Austen –se calcula que la parodia contiene un 85% de texto original– entre los/las adolescentes educados en la estética Resident Evil. Sin embargo, no existe nada que nadie pueda hacer legalmente, pues la obra de la escritora inglesa hace ya mucho tiempo que pasó a dominio público, de manera que cualquiera puede apropiarse de ella sin necesidad de contar con su consentimiento ni el de sus herederos.

Los clásicos españoles no pudieron escapar a la zombificación

Los clásicos españoles no pudieron escapar a la zombificación

De este modo, la ley pretende establecer una suerte de vara de medir con la que determinar en qué momento una obra del intelecto, un universo de ficción y los personajes que lo habitan, ha pasado ya a ser patrimonio de la humanidad para su usufructo ilimitado o por el contrario no ha alcanzado ese estadio y se trata de un producto mercantil de cuya explotación únicamente puede beneficiarse su creador. Si pasados 50 o 70 años sus personajes aún no han sido olvidados, si todavía perduran en el imaginario colectivo, es que forman parte de nuestro ADN al igual que el hombre del saco, la mitología judeocristiana o los arquetipos junguianos y cualquiera puede hacer con ellos lo que le plazca. Aunque sea sorberle los sesos. Entretanto, Holden Caulfield seguirá teniendo dieciséis años mientras Salinger viva.

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