ENTENDER A MIRANDA JULY

viernes, 16 diciembre, 2011

Por

 

 

Miranda July atenta a su webcam mientras prepara una coreografia a ritmo de Beach House

A pesar del gran éxito de su anterior película Me and You and Everyone We Know (2005) el estilo de Miranda July en la gran pantalla provoca cierto rechazo entre algunos cinéfilos. Su cine combina muchos elementos que lo convierten en fácilmente criticable –tiene un importante punto narcisista, aparentemente naïf y aglutina algunos tópicos del mal llamado cine indie (etiqueta muy asociada a Portland, donde la artista vivió durante años) pero sería injusto quedarse con eso. El carácter interdisciplinar de July se refleja en su cine, más performativo que el que tenemos por costumbre consumir, algo que aporta frescura y personalidad pero que también puede desconcertar a los puristas del formato. Ella misma se define como una artista que “eligió no elegir” y lo cierto es que se ha ganado un merecido respeto en los diferentes ámbitos en los que ha trabajado. Sin ir más lejos, hace poco más de dos años que esta singular vídeoartista, actriz, guionista y pintora convenció a crítica y público con el libro de narraciones No one belongs here more than you (publicado aquí por Seix Barral como Nadie es más de aquí que tú).

Imagen de previsualización de YouTube

Vídeo de un fragmento descartado de The Future que sintetiza muchas de sus claves interpretativas (puesta en escena performativa y evidente guinyo generacional)

July admite que en un principio pensó The Future como una performance, algo que se palpa en muchos momentos sin que esto signifique que no saque un buen partido a las herramientas que le aporta el formato cinematográfico, cuya financiación ha tenido que pelear durante años. La autora juega con la interacción entre los dos medios, sobre todo en el tratamiento del tiempo y la inclusión de lo fantástico, que gana peso a medida que va avanza la película y que le aporta un certero aire Gondryniano. Los que la han elevado a los altares de la crítica se refieren a ella como “la Margarite Duras de 2011” por su acierto a la hora de inyectar literatura en el cine de manera enriquecedora.

Como la mayoría del arte de Miranda July (que al parecer toma su nombre artístico de un girlzine que realizó en sus años de instituto), The Future reivindica la máxima expresión del individuo y apela constantemente al espectador. Trata las relaciones entre desconocidos, teje historias de personajes de entornos diversos que comparten un mismo espacio y a su vez consigue un más que notable retrato generacional, de treintañeros urbanitas con pretensiones artísticas y adicción a la red. Las cosas no siempre son lo que parecen: “No quería hacer una película dulce” dice la autora, y en efecto la parte oscura y cruel se va destapando paulatinamente una vez transcurrida la mitad del film, mostrando una faceta interesante y menos reconocida de su creadora.

Imagen de previsualización de YouTube

Videoclip de la canción “Cruel” de St. Vincent, que en algunos puntos coincide de manera asombrosa con The Future.

Así, si el espectador no se siente superado por un extraño gato parlante disfrutará de una forma personal de narrar las diferentes formas de vivir el paso del tiempo, de un plateamiento original sobre cómo afrontar una crisis creativa y existencial, enmarcada en la fantasía común de cambiar radicalmente de vida y encabirse en un ambiente en que en un principio no se encaja para eludir las propias responsabilidades. En definitiva, estamos ante una película que fluctúa con éxito entre diferentes registros, y que sin duda concluye mejor que empieza.

 

 

 

Barcelonés está editado por
Until We Change It.

Contactar para oportunidades de
Publicidad.

Política Editorial