El deseo como paso previo a la acción

miércoles, 27 febrero, 2013

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RIVANE NEUENSCHWANDER. "Eu desejo o seu desejo", 2003-2013

La segunda del ciclo de exposiciones Qué pensar/ Qué desear/ Qué hacer se centra en el deseo, probablemente la categoría por excelencia en la que se ha ubicado el arte.

Si Qué pensar se centraba en teoría y qué hacer se ocupará de la práctica, qué desear se ubica en una categoría intermedia, entendida aquí como más intangible pero para nada inocua. Las obras de esta exposición nos hablan del deseo, sí, pero no se limitan a ilustrarlo como una simple fantasía. La comisaria Rosa Martínez entiende el deseo como una fase necesaria entre el pensamiento y la acción: “el deseo alimenta la proyección de fantasías pero es también el motor de voluntad” afirmó en su discurso de presentación de la exposición. Siguiendo la línea de las que pudimos ver en qué pensar, se trata también esta vez de obras autoconscientes, que reflexionan sobre su papel en la sociedad. En su mayoría, nos muestran el deseo desde un punto de vista reinvindicativo: un sine quan non para el cambio, un paso previo a la acción.

LIU JIANHUA. "Shadows in the Water", 2002-2003

En este sentido actúa Shadows in the water (Sombras en el agua) de Liu Jianhua, una escultura mural que reproduce en cerámica blanca un skyline basado en el de las principales urbes chinas, utiliza el poder simbólico de los rascacielos como metáfora del poder y la soberbia para constituir una crítica al desarrollo salvaje del país, y a su vez, al capitalismo global que pretende regular y comercializar el deseo. La cara oscura de este capitalismo se refleja en las acentuadas sombras que estas piezas proyectan en la pared.

Sherrie Levine. "The Bachelors (after Marcel Duchamp)". 1990

Encontramos también en diversas obras de Qué desear una crítica a la histórica apropiación masculina del deseo, una reivindicación del deseo propio como crítica a la tradición androcéntrica en el discurso artístico. Algo de eso hay en Shadows in the water, que reproduce un reconocido símbolo fálico y le da una apariencia frágil, eliminando la majestuosidad con que se suele representar. Pero esta misma idea se hace más evidente aún con The Bachelors (after Marcel Duchamp) (Los solteros (a partir de Marcel Duchamp)) de Sherrie Levine, pieza que funciona como homenaje a la obra clásica que nos introduce a la exposición, La mariée mise à nu par ses célibataires, même, de Marcel Duchamp, la vez que supone una reapropiación reivindicativa de la misma.

Anish Kapoor. "When I am Pregnant", 1992

En este sentido, el arte orgánico, sensorial, de Anish Kapoor se manifiesta en todo su esplendor con When I am Pregnant (Cuando estoy gestando). La obra juega con la identidad de género y apela de manera directa a la percepción del espectador: como muchas de las problemáticas que nos ocupan, ésta deja de ser visible según la perspectiva desde la cual se observa. Además hace referencia al mismo proceso de creación artístico, al deseo como proyección, puesto que emula la página en blanco, la gestación.

Helena Cabello / Ana Carceller."Sin título", 1998

La fuerza de proyección del deseo es también el tema de Bolsa dorada de Dora García. La obra cubre una esquina de la sala con una cortina forrada con polvo de oro, el metal más preciado, que es a su vez extremadamente tóxico. Por su parte, Sin Título, de Helena Cabello / Ana Carceller, explora las interferencias del deseo, la importancia la interacción en la construcción de identidades.

En la pared frontal de una sala que se presenta esta vez sin barreras arquitectónicas, nos topamos con la impresionante obra de Rivane Neuenschwander Eu desejo o seu desejo (yo deseo tu deseo). La artista brasileña se inspira en las cintas de colores que se venden en la iglesia Nosso Senhor de Bonfim, de Salvador de Bahia para crear esta gran pintura mural formada a partir de cintas de colores con deseos impresos, de entre los cuales el espectador puede llevarse el que más se sienta como propio. No sólo el espectador participa de una obra de arte en permanente transformación -los deseos se van reponiendo a medida que se van sustrayendo- sino que se adjudica un deseo ajeno. La obra ha sido actualizada para la ocasión con la colaboración de la propia artista, con la incorporación de nuevos deseos llegados de diversos centros educativos catalanes.

Precisamente de ausencia de deseo nos habla Luisa II, de Pepe Espaliú. Una obra que el artista dedicó a su amiga, enferma de sida como él, en la que los cuerpos de ambos están representados como dos jaulas vacías, cuyos barrotes se desprenden hacia el suelo y se acaban uniendo, compartiendo el vacío, el dolor, la soledad.

Miquel Barceló. "L'amour fou". 1984

Un recorrido circular de la exposición podría acabar con L’Amour fou (El amor loco) de Miquel Barceló. El cuadro, realizado por el artista mallorquín en los años 80, nos conecta de nuevo con los grandes géneros de la pintura enfrentados a la visión personal del artista, y supone la guinda perfecta para dar cuenta del protagonismo del deseo en la representación artística.

El ciclo, pensado en base a las obras de la colección de arte de la Fundación La Caixa, finalizará con la exposición Qué hacer, que se podrá visitar a partir del 15 de mayo.

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