El desastre del desamor, por Marc Almond

jueves, 11 febrero, 2016

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Marc Almond toca en Razzmatazz el día 13 de febrero, me acabo de enterar. Esta noticia me ha supuesto un gran chute de adrenalina. Ver de nuevo a este artista icónico en una de las ciudades cuyas callejuelas y bares de mala muerte él ha frecuentado durante décadas, como buen fan de Jean Genet, es siempre un lujo y me recuerda a mi vagabundeo propio. Recién llegado a la Ciudad Condal, 12 años atrás, me dejaba perder, a veces acompañado y a veces solo, por el Raval, mucho más Barrio Chino entonces que ahora. Entraba en lugares como La Concha, El Robadors 23, La Marsella, La Bata De Boatiné, el Pastis, o el Indie, callejeaba con el corazón encogido a partes iguales de excitación y miedo, pasaba delante de personajes sospechosos sin atreverme a cruzar mi mirada con la suya e imaginaba a Marc Almond un par de décadas antes, bebiendo absenta, seduciendo a marineros y contratando chaperos, tomando notas para escribir luego sus  tragedias musicales cargadas de romanticismo y sexo, ternura y crueldad. Me imagino que mi visión era bastante idealizada ya que el Chino de los 80 debería ser un barrio donde yo ni siquiera me atrevería a entrar, y mucho menos penetrar sus secretos mas íntimos. Pero si que estas visiones encontraron su camino en mis primeras canciones. No lo voy a negar, Marc es uno de mis ídolos.

Años atrás en Atenas, siendo adolescentes, yo y mi amigo Sammy encontramos Non Stop Erotic Cabaret de Soft Cell en una caja de discos de su hermana mayor. No entendíamos muy bien lo que escuchamos, nosotros éramos  niños de un suburbio costero, muy alejado del SOHO de los sex clubs, peep shows y el demás infra mundo que este disco retrata. Cuando cumplí los 18 y empezó a salir por el centro de la ciudad revisé el disco y entendí más cosas. Y cuando decidí que era gay oficialmente y tuve mis primeros amigos gays también, Panayotis, Iasonas, Alexandros, Aristomenis, nos juntábamos en nuestros dormitorios, en las casas de nuestros padres, cerrábamos con llave, fumábamos porros, escuchábamos los discos de Marc Almond y nos sentíamos parte de algún culto extraño, místico y peligrosamente maravilloso, de una hermandad sagrada y a la vez profana.. Porque el mundo que retrata Marc es un lugar poco amistoso de amores salvajes, sexo sucio, masturbación, drogas, prostitutas, travestis, gigolos, enanos, ladrones, exhibicionistas, cabarets, drogas, soledad, celos, pasión, pecados, rosas, una Luna que hacía que la gente se volviera héroe o villano. A causa de Marc Almond, de repente ser homosexual e intentar ser artista no me parecía una locura sino el camino más interesante que uno podría haber elegido. Otra vez mi visión era ingenuamente idealizada pero desde luego, al día de hoy, pienso que no estuve de todo equivocado.

De todas las maravillas que Marc Almond ha escrito, «Say Hello Wave Goodbye» es para mi la joya de la corona. La historia cuenta sobre un hombre que deja a una mujer porque la considera, para que nos vamos a mentir, fresca y inferior a él, y pretende hacer como si apenas las conociera porque ya le da vergüenza que la sociedad les asocie. Él ahora busca una ama de casa que le dará una vida tranquila. Obviamente la canción tiene muchas lecturas ya que esta mujer podría en realidad ser un hombre, o una transexual ¡que estamos en una canción de Marc Almond! y el narrador podría simplemente estar negando un desliz homosexual, un acto en que los instintos le guiaron, para volver a una vida segura, normal, feliz, dentro de las normas de la sociedad. Es el cierre perfecto para Non Stop Erotic Cabaret, ya que es un adiós a todo este mundo de las sombras y el hedonismo, el canto de cisne de alguien que realmente solo ha sido un turista en el lado salvaje de la vida.

A la vez, esta canción es mi himno cada vez que salgo de una relación amorosa. Es verdad que suelo acabar siendo amigos de las personas que he querido una vez, pero no sin pasar una fase de absoluta negatividad, dramatismo exuberante, hasta odio atronador. Me recuerdo a mí mismo en un aeropuerto escuchando esta canción a volumen alto y cantándola a tope con mis pulmones, imitando los movimientos de Marc en el vídeo, sin vergüenza ninguna. Tras había salido de una relación tormentosa siempre me identifico simultáneamente con el narrador del tema  y su ex-amante, con la víctima y el verdugo.

En el vídeo de la canción, Dave Ball, el otro de Soft Cell, es el hombre triste que vuelve al Pink Flamingo, el cabaret sórdido y poblado de personajes extraños, donde conoció a su gran amor, al que no pudo o no quiso sostener. Se sienta solo en la mesa y, al borde de las lágrimas,  contempla a la que érase una vez su querida. Ella baila con Marc, el cantante misterioso del establecimiento, sus movimientos están cargados de sensualidad y a la vez violencia. Hacia el final de la canción se encuentran rodeados de la fauna que frecuenta el bar en una especie de rito grupal de que Dave está excluido. La canción llega a su crescento con ese fraseo de sintetizador tan icónico y con Marc cantando al borde de la histeria y con cierta maldad en su rostro SAY HELLO, WAVE GOODBYE, SAY HELLO, SAY GOODBYE, GOODBYE, SAY GOODBYE, GOODBYE! Es escalofriante como el ser humano puede cambiar de actitud hacía alguien a quien ha querido con locura, usar palabras duras e incluso cometer actos de sadismo. Pero una cosa es cierta, cuando el amor se acaba seamos el narrador o su ex-amante, la cosa se puede poner fea. Marc Almond con su sensibilidad de Cancer lo sabe esto muy bien y escribió hace 25 años una historia que retrata sin tapujos y sin piedad el gran desastre que es el desamor. Y todos los afectados del mundo, todos los que trasnochan con la cabeza llena de sentimientos opuestos, al borde de la locura y al punto de coger un cuchillo e ir a cerrar cuentas, encontraron un buen amigo y un fiel compañero para sus horas más oscuras, sombrías como las callejuelas del Barrio Xino en los años 80.

Say Hello, Wave Goodbye

Standin’ in the door of the Pink Flamingo cryin’ in the rain,
It was a kind of so-so love and I’m gonna make sure it never happens again,
You and I it had to be the standing joke of the year,
You were a sleep around, a lost and found and not for me I fear.

I tried to make it work, you in a cocktail skirt and me in a suit well it just wasn’t me,
You’re used to wearing less, and now your life’s a mess, so insecure you seem,
I put up with all the scenes and this is one scene that’s going to be played my way

Take your hands off me,
I don’t belong to you, you see,
Take a look at my face, for the last time,
I never knew you, you never knew me,
Say hello goodbye.

Say hello, wave goodbye.

Under the deep red light I can see the make-up slidin’ down,
Hey little girl you will always make up so take off that unbecoming frown,
What about me, well I’ll find someone that’s not goin’ cheap in the sales,
A nice little housewife who’ll give me a steady life and won’t keep going off the rails,

Take your hands off me,
I don’t belong to you, you see,
Take a look at my face, for the last time,
I never knew you, you never knew me,
Say hello goodbye.

Say hello, wave goodbye.

We’ve been involved for quite a while now
And to keep you secret has been hell
We’re strangers meeting for the first time, ok?
Just smile and say ‘hello’

Say hello and wave goodbye
Say hello and wave goodbye
Say hello and wave goodbye

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