Doinel, Esquert y, ahora, Sveck

lunes, 11 junio, 2012

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Hay un nuevo nombre en la lista de personajes de ficción que, a lo largo de la historia del cine y de la literatura, han servido para tipificar -casi diagnosticar- una manera de enfrentarse al mundo adulto durante la adolescencia y postadolescencia (y, cuidado, que no es moco de pavo dicha lista). Miren, teníamos hasta ahora -entre pocos más a este nivel- a:

Antoine Doinel, protagonista de ‘Los cuatrocientos golpes’, de François Truffaut:

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Y a Marc Esquert, protagonista de «Míster Evasió», de Blai Bonet.

¿Qué tienen en común estos dos? ¿Cuales son los síntomas de su adolescencia guionizada/novelada? Dos. Seguramente más, pero estos dos son bien gordos:
-Ambos leen a Balzac.
-Ambos quieren salir corriendo.

Pongan un tercer punto en común más general: tanto ‘Los cuatrocientos golpes’ como ‘Míster Evasió’, siendo como son historias protagonizadas por chavales, acaban trazando un retrato de lo absurdo de la vida adulta; ¿contra qué si no se estarían rebelando Doinel y Esquert?

A lo que íbamos, apunten el tercer nombre de la lista: James Sveck. Apunten también el título del tercer retrato de lo absurdo de la vida adulta: «Algún día este dolor te será útil», de Peter Cameron, recién publicado por Libros del Asteroide.

Sveck, como Doinel y como Esquert, lee. No a Balzac porque no es europeo, sino a Anthony Trollope (igual que si fuera inglés, en vez de americano, leería a Dickens, seguramente). Y Sveck quiere escapar. Más que escapar no quiere llegar. No quiere llegar porque ha intuído de qué va eso de hacerse mayor y ha entendido que no hay por dónde cogerlo. Por ejemplo: trabaja en la galería de arte contemporáneo de su madre -una señora que cada vez que aparece en la historia da la impresión de estar absolutamente perdida-. La exposición del momento en la galería son unos cubos de basura dispersos por la sala cuyo artífice, un artista que no quiere tener nombre porque tener nombre implica ponerse límites, les ha puesto un precio exorbitante de venta al público. La poca gente que entra en la galería, no solo no compra sino que «contribuye» a veces a la obra tirando dentro su propia basura.

Sveck ha tenido una primera experiencia de convivencia fulltime con gente de su edad de la que ha acabado huyendo: ha sido en una especie de convención de chavales con un pie en el mundo adulto, o sea, en la universidad. La huída le ha acarreado unas cuantas visitas impuestas a una psicóloga que no lee, que le mata a preguntas, un poco como al pobre Doinel del youtube del principio de este artículo. A Sveck le han admitido para el curso que viene en Brown, un campus en el que se empeñarán en adiestrarle para la vida adulta, un poco como cuando el pobre Esquert acaba viniendo a estudiar a Barcelona.

‘Algún día este dolor te será útil’, leída con ojos adultos, es una novela que pone el dedo en la llaga, que te hace mirar alrededor pensando ‘madre mía, hemos perdido de vista toda lógica’, que te hace pensar que si, por un momento, pudiéramos vernos desde fuera, también frenaríamos en seco antes de volver a sumergirnos en este caos, igual que Sveck, igual que Esquert.

Igual, igual que Doinel:
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‘Algún día este dolor te será útil’ actualiza ‘Míster Evasió’ y actualiza ‘Los cuatrocientos golpes’. Apunta a que estas dos tocaban un tema universal y relanza ese tema universal. Y de eso y no de otra cosa es de lo que precisamente va, tiene que ir, la literatura.

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