Dada Objet Trouvé y Seth Siegelaub Contemporary Art

lunes, 24 septiembre, 2018

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Una nueva sección que conecta la historia del galerismo a través de distintos proyectos, dando voz al presente, sin perder de vista el pasado. En esta primera entrega, dos proyectos con sinergias similares a pesar de las distancias, contextos y diferencias espacio-temporales, desde Barcelona a Nueva York. Tanto DADA Objet Trouvé como Seth Siegelaub tienen en común el interés de sus protagonistas por los objetos de diseño y el arte.    

 

#1. Dada Objet Trouvé
Nos acercamos a una nave industrial en el barrio barcelonés del Poblenou para entrevistar a Marc Esteller y Adrián Agudo, artífices de DADA Objet Trouvé. Ambos llevan ya diez años buscando excusas y proyectos para trabajar juntos, desde que se conocieron en un master de fotografía publicitaria. Y la última de estas aventuras es una galería, un espacio comercial con una línea caracterizada por el interés por el mobiliario y el diseño del siglo XX, pero que también deja espacio en su programa para exponer a artistas contemporáneos, desde las primeras vanguardias hasta hoy. En un momento en que el modelo galería en la ciudad atraviesa una conjuntura problemática, DADA surge y se lanza a la continua búsqueda de fórmulas con las que poder dar rienda suelta a sus dos pasiones, simultaneándolas, cruzándolas, creando sinergias…Atentos a cuanto les ha sucedido en la breve andadura de este proyecto, DADA y su modelo siguen evolucionando.

¿Cómo surge la vinculación con el mundo del objeto de diseño desde vuestra práctica en el campo de la fotografía?
Nos consideramos ambos autodidactas y nos encontramos con las mismas inquietudes ya en nuestro periodo de formación. En el caso de Adrián, entró a trabajar como asistente del fotógrafo Miquel Arnal, y ahí empieza la vinculación con la moda y el diseño de objeto. Más tarde, viviendo en Ámsterdam y Copenhagen, y colaborando en varias galerías, empieza a interesarse más por este mundo.

¿Después de la afición y el gusto empieza la colección?
En Amsterdam [habla Adrián] entablé contactos con vendedores de muebles vintage a través de un proyecto en el que colaboré con un vendedor al por mayor de mobiliario. Montamos conjuntamente una galería para mostrar la línea más alta de su colección. También empecé a coleccionar alguna pieza. Es esta primera experiencia la que me permite conocer el negocio y empezar a trazar las líneas de un proyecto propio en base a mis intereses personales.

Es así como surge Dada hace tres años y es un proyecto que está en constante cambio. Contadnos un poco sobre esta evolución.
Un proyecto propio es muy bello, pero también muy duro que implica una gran responsabilidad y capacidad de sacrificio. Para nosotros está siendo un gran aprendizaje. DADA siempre ha estado en cambio. Empezó en un bluespace con todas las compras que hicimos en Holanda y centrándonos sólo en mobiliario de diseño. Nuestra línea en este sentido se ha ido ampliando y se caracteriza por el gusto por el formalismo, las líneas puras, la calidad de los materiales, la Bauhaus, los primeros contemporáneos franceses. Nos gusta la austeridad y una cierta tradición, el trabajo artesanal y la pureza de líneas. Pero también acabamos de descubrir un diseñador japonés que hace formas orgánicas que nos entusiasma. ¡O una caja del siglo XVII! En este sentido estamos abiertos a este tipo de excepciones que dan personalidad a tu selección.

La característica que nos ha atraído de vuestra propuesta es que vuestro programa contempla exposiciones de arte. ¿Cómo surge esta mezcla?
No creemos en las categorizaciones que dividen las diferentes artes y desde el principio nos apetecía dar un espacio a las “artes visuales” pero no nos habíamos atrevido. Empezamos con fotografía, puesto que como trabajo personal conocíamos más, luego nos interesamos mucho por las vanguardias. Ha sido un proceso natural. Antes de tener el espacio actual, los clientes venían a casa a ver las piezas y junto a ellas podían ver obras que habíamos ido coleccionando de Jordi Alcaraz, Man Ray etc. y que llamaban la atención a nuestros clientes. El arte es convivencial y es normal que surjan estas relaciones.

 

¿Y así es como surge la idea de llevar a cabo un programa de exposiciones de arte en vuestro espacio?
Nuestra faceta creativa personal nos llevó a involucrarnos con artistas contemporáneos a los que admirábamos. Así, por ejemplo, trabajamos con Enrico Della Torre en una exposición que combinó diseño del siglo XX con su obra. Luego también surgió la posibilidad de trabajar con Ettore Sottsass en un proceso creativo muy interesante. Su obra se escapaba de nuestra línea inicial y es un ejemplo de ese constante cambio y aprendizaje que nos caracteriza. Más adelante y a raíz de que llevábamos tiempo coleccionando obra de las vanguardias hicimos una exposición para Gallery Weekend de 2017 con dibujos de Dora Mar, fotografías de Brassai, litografías de Picasso y Matisse, una pieza de Duchamp, en este caso fue un proyecto puramente artístico sin mezcla con diseño. También hemos expuesto a Ramón Horts. Nuestro programa intenta siempre desde entonces combinar obra artística con diseño.

Vuestra colección de mobiliario está formada por muchos objetos de diseño que se han convertido en icónicos. Objetos que representaron una época y unos ideales determinados. Son como el arte, una representación de un momento ideológica o conceptualmente.
Efectivamente. En el espacio en el que estamos ahora ves una mesa de colegio y una cama de una minería. Son las primeras piezas modernas sobre los años 40-50 realizadas con la intención de producir en serie con el menor de los costes para llegar a un mayor número de personas y con el menor espacio posible. Vemos ahí por ejemplo las piezas de Thonet que dejan todo decorativismo. 

 
 

Empieza la serialización…y la diferencia entre el modelo y la serie que es una sombra del modelo inicial. Y también se introduce el concepto de la obsolescencia para que el sistema capitalista siga funcionando.
El colmo es ver algo producido con las maneras de producción de hoy. Un auténtico desastre. Las reediciones de hoy en día podrían hacerse mucho mejor.

Estas dos líneas de trabajo tienen calendarizaciones y tiempos muy distintos
Si, y al final no puedes dedicarle el tiempo que se merecería. En el momento actual queremos reducir un poco el programa, ser coherentes y poder así trabajar mejor los proyectos. Y el mercado del arte es complicado. Ahora nos planteamos darle energía a los proyectos artísticos que necesitan crecer, pero sin perder de vista la parte empresarial de nuestro negocio.

Así pues, tras estos primeros años de funcionamiento ¿Cómo se reconfigura ahora Dada?
Dejaremos como espacio expositivo el apartamento que tenemos en un piso superior de la nave industrial. Este irá cambiando de exposición cada dos, tres meses o para proyectos concretos como Gallery Weekend. La sala mayor queda para exposición de mobiliario de diseño.
Lo que ahora queremos implementar es que los proyectos expositivos puedas moverse y desarrollarse ahí donde tenemos un núcleo de clientes (el 90% de nuestra clientela es internacional, mayoritariamente de Estados Unidos). Así planteamos alquilar un espacio o hacer una colaboración con una galería en Nueva York y hacer una ahí una exposición temporal. Dada quiere convertirse en una galería que se subdivide en diversos espacios internacionalmente en función de sus proyectos y de dónde están sus clientes. Barcelona tiene unas limitaciones muy grandes en este sentido.

A estos otros espacios, ¿llevaréis esta propuesta de arte y diseño?
Depende del tipo de proyecto. Nuestro interés también es en esta nueva fase del proyecto intentar captar más artistas contemporáneos con una mayor carrera.

 
 

¿Cuáles serán los próximos proyectos expositivos?
Para Gallery Weekend 2018 presentaremos una exposición titulada “Aspects of influence” de Albarran Cabrera. Se trata de una pareja de fotógrafos que trabajan de un modo muy tradicional y a quienes interesa mucho la idea de la mezcla con el diseño. Su obra se formaliza en copias analógicas realizadas en platino, que es la máxima calidad, con un proceso de trabajo muy artesanal. Presentaremos sus fotografías junto a otras de José Ortiz Echagüe, Man Ray, Lázló Maholy-Nagy, Otto Steinert y Luigi Veronesi que son una gran influencia en su trabajo.
Por otro lado, estamos trabajando en un segundo proyecto con Ettore Sottsass, del que en breve podremos desvelar más información.

En vuestra selección hay mucho del placer del coleccionista, en la búsqueda, la selección… ¿Hay alguna pieza de vuestra colección que consideráis indispensable?
Ninguna. Y al mismo tiempo todas ellas. Creemos que lo mejor que podemos hacer es rodearnos de cosas bellas, pero no hay ninguna que sea indispensable. Para nosotros el arte es eso que te ayuda a vivir mejor.

En la eterna dicotomía entre objeto y arte y puesto que trabajáis con objetos de diseño que se han convertido en piezas de museo… ¿Según vuestra experiencia que está por encima la estética o la función?
Una cosa muy funcional y horrenda no la quiero en mi vida. Pero algo precioso e inútil me encanta. Ahora, si ese objeto es funcional y estético, ya no se puede pedir más. Pero lo que está claro es que lo que nos enamora en primer lugar es la estética.

2# Seth Siegelaub Contemporary Art
Seth Siegelaub Contemporary Art fue una galería con una vida efímera, aunque su dueño se convertirá muy pronto en una figura fundamental para entender lo que significa exhibir una idea y tratar de vender la pura inmaterialidad. Siegelaub marca el inicio de varias derivas conceptuales. Su galería abre en otoño de 1964 en la calle 56 de Nueva York para cerrar definitivamente en primavera de 1966. Es un espacio donde se venden obras de artistas jóvenes, pero también alfombras orientales. Tras cerrar la galería Siegelaub se dedica a organizar exposiciones rompedoras en todo tipo de espacios e incluso que no necesitan de un espacio físico (su frase célebre fue: “My Gallery is the World Now”), a la edición de catálogos con los que exploró la idea del libro como exposición, a la creación de un contrato para preservar los derechos de los artistas, a la edición de un periódico y a la publicación de libros sobre temáticas sociales y políticas. En los últimos años también se convirtió en un experto en diseño textil y llegó a atesorar una importante colección de libros sobre esta materia. La coincidencia del interés y de una curiosidad voraz de Siegelaub hacia muchos otros ámbitos, desde los textiles hacia las publicaciones, es lo que nos anima a sacar su voz a colación en esta primera entrega. Siegelaub falleció en 2013. A continuación, os invitamos a un ejercicio de recuperación creativa de su voz, a través de algunas citas de fragmentos de una entrevista real realizada junto a Robert Barry y Thomas Levin el 23 de marzo de 1987 en Bagnolet (Francia) y de otra concedida a Paul O’Neill en 2006. Leeréis a una personalidad visionaria que rompió moldes y llevó al límite las formas de exponer y difundir arte.

Vista de la exposición de Seth Siegelaub “January Show” de 1969. La exposición constaba de una mesa en la que se exponía un catálogo. Al fondo, la artista Adrian Piper ejerciendo de secretaria.

Los inicios
“Cuando me gradué del instituto, debía ser el 58, 59; no estoy seguro, 60 y pico…me metí a hacer de fontanero en Harlem y eso me llevó a trabajar para un empresario de bienes inmuebles. En algún momento me empecé a interesar por hacer escultura, y había un sitio llamado SculptureCenter en la calle E69th. Me vinculé con la Fundación y con la galería que tenían en la planta baja, básicamente vendiendo esculturas para jardín. Trabajaba en la galería y se me daba bien. Así que unos años más tarde, sobre el 65 encontré un loft en la calle 56 cerca de la Quinta Avenida y abrí ahí una galería. También se puede decir que vivía ahí. No fue un éxito para nada pero mirando atrás, lo que hice ahí me enseñó que nunca querría ser un tendero. Nadie venía. Estás atrapado ahí. Al final cerré la galería. Obviamente no estaba haciendo dinero, pero esto no era una sorpresa. Muy pocas galerías hacen dinero. Este es verdaderamente un negocio para gente con dinero.

[…] Empecé teniendo una galería de lo más normal entre otoño de 1964 y primavera de 1966. Sin embargo el momento más intenso de mis actividades se produjo entre 1968 y 1971 cuando organicé unas 25 exposiciones de manera independiente. Al principio me consideraba un marchante, vinculado con los intereses de cuatro artistas Robert Barry, Douglas Heubler, Joseph Kosuth y Lawrence Weiner y, en menor medida, con Carl Andre.
[…] Analicé la situación y me di cuenta de que uno de los problemas de la galería es que tú no diriges la galería, la galería te dirige a ti. Esto me llevó a buscar maneras de dirigir una galería de otra forma, sin las responsabilidades y gastos generales – una forma más pausada y que me permitiera tener mucha más flexibilidad-.  Y esto, junto con el trabajo de los artistas estaban haciendo en aquel momento – me condujo a hacer exposiciones en forma de catálogo, exposiciones en espacios exteriores, en espacios alquilados, en oficinas y una extensa serie de cosas que luego dieron forma al corpus de trabajo que estuvimos llevando a cabo durante un relativamente corto periodo de tiempo. Estuve realmente activo desde el 66 hasta el 70. […] Estuve trabajando para United States Serviceman’s Fund, buscando fondos para ellos. Y después, un proyecto más orientado hacia el arte fue el “Artist’s Reserved Rights contract”. Y luego poco a poco me fui aburriendo del negocio del arte…cada vez tienes menos y menos que ver con el arte y más y más que ver con el negocio, y más y más que hacer con gente que no has conocido antes. Quiero decir, gente rica y coleccionistas, gente de museos, quienes no tienen nada que ver con el arte, pero están ahí por su dinero, sus medios o lo que sea. Gradualmente me fui desencantando.”

Vista de la exposición de Lawrence Weiener en 1965.

 

Su labor en el arte
“Me consideraba un organizador, un editor, un creador de exposiciones y cosas por el estilo. Además, el término ‘comisario’ por aquel entonces no tenía el mismo significado que ahora, comisarios eran personas que trabajaban en un museo, todas las categorías del mundo del arte estaban cambiando: la figura del galerista, del comisario, del artista-comisario, del escritor-crítico, del escritor-pintor, todas estas categorías se estaban volviendo borrosas, menos nítidas. En cierta manera, era parte del proyecto político de la década de 1960.”
“Mi relación con los artistas fue colaborativa. Fue algo muy cercano. Nadie vendría a la galería y me pediría vender una pintura, porque no habría llegado muy lejos, nunca fui un buen vendedor en ese sentido. En realidad, nunca se me ocurrió pensar, mientras lo estaba haciendo, que uno podía ganar dinero de verdad. Se trataba de emociones, de ideas intelectuales o de cambiar el mundo que estaba dando un giro.”

Cerrar la galería
“Mis intereses estaban muy relacionados en trabajar con los artistas para diseñar estructuras y condiciones de exposición que pudieran mostrar su obra, reflejando su sentido último. En otras palabras, se me hizo evidente que la galería no era el entorno idóneo para exponer sus obras, la galería no era la solución a los problemas que planteaba la naturaleza de sus obras y las ideas que había detrás. Con esto no me refiero sólo a la galería como espacio físico, sino también al concepto social de una especie de espacio sagrado “semirreligioso” que todo el mundo conocía y visitaba habitualmente, un cierto tipo de “espacio artístico”.  Siempre intentaba alejarme del “genio artístico” individual o de las elecciones personales sobre la calidad que son imprescindibles para un marchante de arte; elegir el que consideraba el “mejor” arte, etc. Así, mi recorrido se dirigió cada vez a lo más general, al contrato de los artistas, a la recaudación de fondos con fines políticos, etc., lo que, naturalmente, terminó por apartarme totalmente del mundo del arte.”

Vista de salas de la exposición “Seth Siegelaub, The Stuff That Matters” en Raven Row, Londres, 2012. Photo: Connie Butler

Volver al mundo del arte 
“En los últimos años me he involucrado en otra cosa que viene del arte y de cuestiones relacionadas con la cultura en general. Tiene que ver – no diría que con la cultura popular, pero lo vincularía al trabajo y la estética, a la creatividad popular. Me he interesado mucho por la historia de los textiles: industriales, domésticos, hechos por mujeres. Quiero decir, toda la historia de los textiles. He estado recopilando bibliografía sobre ese tema. Tengo una biblioteca, una biblioteca muy importante dedicada a la historia textil. En el futuro publicaré también libros críticos sobre la historia de los textiles. Me interesa sobre todo la producción textil hasta el siglo diecinueve. En otras palabras, hasta que empezó la industrialización propiamente dicha”.
“El mundo del arte ha cambiado por completo. Lo que me da la impresión a través de hablar con gente es que se ha convertido en algo muy costoso, muy caro, cercano al mundo de la moda, el diseño. Me refiero al tipo de gente involucrada, el ritmo, lo que funciona. La cantidad de dinero involucrada se ha vuelto astronómicamente importante, la gente involucrada son de otra clase totalmente diferente de las personas a las que le interesa el arte, creo.  Sí, en otras palabras, se ha convertido en un gran negocio.”

Seth Siegelaub

 

*Las declaraciones de Seth Siegelaub son extractos de una actividad realizada en al MACBA de BarcelonaPara saber más sobre los proyectos de Seth Siegelaub recomendamos la lectura de Seth Siegelaub. Beyond Conceptual Art, Catálogo de la exposición en el Stedelijk Museum Amsterdam, 2016, y la entrevista completa de Paul O’Neill publicada en The Internationaler, Issue 1, June 2006, pp. 5-7 

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