D’A 2015, el cine invisible en pantalla grande

jueves, 16 abril, 2015

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Del 24 de abril al 3 de mayo Barcelona será la capital mundial del cine con más pedigrí artístico y crítico. El D’A, Festival Internacional de Cinema d’Autor de Barcelona llega a su quinta edición en un estado de forma excelente y con la que puede ser la mejor y más completa programación de su historia. Diez días donde la etiqueta ‘de autor’ es reivindicada desde multitud de ángulos, aproximaciones y géneros. Carlos R. Ríos, director del festival, y un activista en pro de que el cine invisible pueda ser visto en pantalla grande, cuenta todos los detalles de esta edición.

Este año cumplís un lustro como festival. ¿Qué balance hacéis de las pasadas cuatro ediciones y que esperáis de la que está por venir?
Un balance muy positivo. Desde la primera edición hemos ido creciendo, tanto en calidad como en cantidad, incrementando la presencia de directores y creadores, tanto a nivel nacional como internacional; aumentando los estrenos y la participación de profesionales de la industria; y creciendo en prestigio: por una parte, a nivel de la crítica, en coherencia con las líneas que forman la programación, combinando riesgo, descubrimientos y las películas más esperadas de la cosecha anual pero que están inéditas en Barcelona o a nivel nacional; por otra parte, a nivel de comunicación y la repercusión que el Festival tiene en los medios. En definitiva, la evolución del Festival Internacional de Cinema d’Autor de Barcelona es muy positiva, donde hemos visto crecer las actividades paralelas, ya sea dirigidas a profesionales (directores, productores o autores, donde se sienten a sus anchas dialogando con el resto de creadores) o al público en general; o impulsando nuevas líneas temáticas, como el ciclo “Nuevo cine español – Un Impulso Colectivo”, creado en la edición anterior, una idea que se enmarca en las tangentes de la industria en su concepción más clásica y que, formada por 14 títulos, ha viajado por toda España y América Latina.

El D’A se mueve en territorios que a priori no son muy comerciales, cercanos al cine de arte de ensayo y a películas que difícilmente se estrenarán en nuestras pantallas. Una apuesta arriesgada que ha conseguido un éxito de público considerable. ¿Cuál es el secreto para conseguir llenar las salas con filmes de culto que en muchos casos no tendrán un estreno comercial?
La pregunta sigue incidiendo en lo que comentábamos antes: ese prestigio recibido por parte de la profesión, la prensa y el público se debe a una programación coherente, con su punto justo de riesgo, ofreciendo oportunidades a propuestas invisibles y aumentando la visibilidad de grandes nombres y trabajos. El comité de selección y yo vemos muchas películas a lo largo del año, sea en forma de propuestas recibidas directamente o en festivales internacionales. Pero la intuición juega un gran papel en la programación, donde no hay normas ni nada escrito, y la casuística provocada por la competencia entre festivales –algunos de ellos de tamaño más que considerable- determina en buena medida la selección. Siempre decimos que, como en otros ámbitos, depende de la cosecha del año.


Tráiler de «El Incendio», que se proyectará el 26 y 27 de abril en Aribau Club.

Sois un festival con menos recursos comparado con otros del estado pero siempre conseguís armar una programación más que destacada a la altura de los mejores. ¿Hasta qué punto es difícil para un festival como el D’A conseguir un line up con lo último de Bonello, Dumont, Maddin, Amalric o Glazer? ¿Qué proceso seguís para la selección de películas?
Gracias, ¡eso es motivo de orgullo! Nos comparamos con festivales de mucho más presupuesto, sí, sea por el número de títulos (rondamos los 70 largometrajes) como por el número de espacios de proyección y la calidad de ésta. Pero ya que no podemos competir en músculo económico, priorizamos el interés por ofrecer una programación coherente y diversa, y es ahí donde invertimos una parte importante de nuestros esfuerzos, cuidando por igual la comunicación y otras piezas del festival que, aún siendo menores, requieren una concepción previa cuidadosa.

Futurs (Im)possibles es una de las nuevas secciones del festival, un espacio donde la sci-fi y el género fantástico serán los protagonistas. Es una iniciativa más que apetitosa y abre el abanico genérico del D’A. ¿De dónde surgió la idea de crearla? ¿Algún filme en especial que no debamos dejar escapar de la sección?
En el conjunto de propuestas que visionamos suelen aparecer temas o preocupaciones comunes entre películas muy dispares y de procedencias distintas. “Futurs (im)possibles” nace de un apunte detectado a lo largo de estos últimos meses sobre un tema presente en muchas de las propuestas, con el detonante de “Crumbs” y “Sueñan los androides”, recogiendo un fenómeno que se ha dado en la producción nacional e internacional en los últimos meses, captando una inquietud, presente de forma transversal, a través de diferentes líneas de actuación y acercamientos al devenir: propuestas con una mirada surrealista, bizarra, distópica sobre futuros posibles e imposibles, lejanos o cercanos en la línea temporal, experimentando con formatos poco ortodoxos o formatos clásicos, con total libertad e independencia. Sumémosle además la magnífica “Under The Skin”, que nos presenta una (im)probable presencia alienígena de la forma más natural. Y atentos a los estrenos de los próximos meses, con tres propuestas que encajan perfectamente con el concepto del ciclo.


Tráiler de «La princesa de Francia», que se proyectará el 28 de abril en Aribau Club y el 3 de mayo en el CCCB

Otra de las novedades de este año es el primer Campus D’A. ¿En qué consistirá esta iniciativa?
Es una de nuestras novedades más queridas, y la primera vez que se hace en un festival español. Creado conjuntamente con la Associació Catalana de Crítics i Escriptors Cinematogràfics, es un espacio de formación, convivencia y práctica profesional para jóvenes aspirantes a críticos de cine, en el marco de un festival de cine y bajo la tutela directa de profesionales del oficio. Pero esta novedad no tiene que hacer sombra otra, que son las Jornadas Profesionales dedicadas al marketing de cine independiente y de autor, dos días para debatir entre profesionales y futuros profesionales como afrontamos la promoción y difusión del cine independiente y de autor en nuestras fronteras y más allá de nuestras fronteras.

Más allá de los grandes nombres, Bruno Dumont, Guy Maddin, Bertrand Bonello… este año también apostáis por directores y películas no tan conocidos, filmes, algunos noveles, que pueden dar la campanada. ¿Cuáles son tus recomendaciones personales dentro de esa letra pequeña?
Siempre cuesta destacar unas películas por encima de otras, pero es un ejercicio sano: “El Incendio”, “La princesa de Francia”, “El complejo del dinero”, “Sueñan los androides”, “Catch Me Daddy”, “Les combattants”, “The Fool”, “No todo es vigilia”, “The Kindergarten Teacher” y “Les amigues de l’Àgata” forman mi Top Ten personal, películas que admiro y destaco. Pero hay más, claro: como en los festivales de música, hay cabezas de cartel (grandes nombres como Gregg Araki, Pascale Ferran, Larry Clark, Eugène Green o Hong Sang-soo), escenarios más pequeños donde tomar el pulso a la creación contemporánea y espacios donde descubrir nuevas promesas.


Tráiler de «El complejo del dinero», que se proyectará el 25 de abril en el CCCB

El festival siempre ha apoyado la producción de aquí, tanto la catalana como la estatal. Dentro de ese ámbito, ¿qué películas podremos disfrutar en la próxima edición del D’A? Y en relación con esto, ¿cómo ves la nueva autoría en Catalunya y en el resto del estado?
La producción nacional, a pesar de los recortes en las ayudas de producción, está muy viva, cambiante, con muchísimas propuestas frescas, arriesgadas y libres, con algunas de ellas experimentando realmente en los límites cinematográficos. El D’A apuesta por la presencia de las producciones catalanas y/o españolas, pero no a través de secciones específicas, cerradas, en un aparte del resto, sino integrada en el festival, en un hilo que recorre las diferentes secciones, sin discriminar procedencias. Nos parece la mejor manera de apostar y dar visibilidad al cine que se está produciendo ahora mismo en Catalunya, Galicia, Valencia, Madrid o un pueblo como Matadepera. De hecho, el éxito de “Un impulso colectivo” nos ha ayudado a replantear algunas cosas y nos ha determinado a no caer en continuismos fáciles. “Ese” cine del que hablamos está diciendo muchas cosas importantes y, al tenerlo difícil para ser estrenado en salas comerciales, ha investido los festivales como su medio natural, como la ventana para encontrar a su público.

Las retrospectivas del D’A 2105 están dedicadas a Alain Resnais y Bertrand Bonello. Pasado, presente y futuro del cine francés ¿Qué os ha llevado a elegir a estos dos cineastas galos? ¿Os atreveríais a lanzar un paralelismo entre los dos directores?
Es cierto que este año nos ha quedado un D’A con acento muy francés, pero las razones de apostar por estos dos grandes autores son varias: el tributo a Resnais se enmarca en la colaboración anual con la Filmoteca de Catalunya, un nombre barajado a lo largo de los últimos años; en cambio, lo de Bonello es el tipo de retrospectiva que acostumbra a proponer el D’A: directores y directoras contemporáneos que iniciaron su carrera en los 90, con un lenguaje propio y una mirada particular y una producción que no es inmensa (Claire Denis, Guy Maddin, Cristian Mungiu o Denis Cotè). Quizás tanto Bonello como Resnais tengan un punto en común, esa pulsión por realizar radiografías humanas, más o menos al margen de la llamada “normalidad”.


Tráiler de «Sueñan los androides», el 29 y 30 de abril en el CCCB

El D’A tiene vida más allá del festival, y también se ha establecido como distribuidora con el Catálogo De Cine De Autor acercando a los cines títulos como “Jauja” o “Història de la meva mort”, entre otras. ¿Qué os llevó a dar el paso al mundo de la distribución?
Un festival deber ir más allá de los límites impuestos por los días que dura el certamen, salirse de la pura exhibición y ofrecer propuestas intrínsecamente ligadas al concepto que lo define, proponiéndose retos y ampliando miras. Una de las formas de llevarlo a cabo es proponiendo ciclos que viajen a otras ciudades o países, dando visibilidad a películas que no tienen cabida en los cines comerciales o que es imposible que se vean en ciudades medianas, ya que no disponen de circuitos adecuados (cines en versión original, más o menos centrados en lo que llamamos cine de autor o cine independiente). De ahí salió la apuesta del CCD’A (Catàleg de Cinema d’Autor), aportando nuestro granito de arena a la difusión de películas sin distribución a través de cineclubs, filmotecas, centros culturales o cines especializados; y de ahí subimos a otro nivel, a la distribución en salas convencionales, con títulos como “Jauja” o “La plaga”, apuestas muy personales que verdaderamente han encontrado su público.

A modo de reflexión final, ¿cómo definiríais el concepto de cine de autor para una persona que no esté familiarizada con el término?
Esa pregunta está con nosotros desde la primera edición: en 2011 la hicimos a cineastas y profesionales del sector, prensa y público, para descubrir que no hay una respuesta correcta, sino múltiples interpretaciones. Al final, me quedo con una definición propia: aquél cine donde el director/a tiene un mayor control sobre su obra, donde la impronta de su firma –la autoría- prevalece sobre otros parámetros puramente comerciales.


Traile de «Catch me daddy», que se proyectará el 26 y 30 de abril en Aribau Club.

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