«Creo que hay un moderno en mi gintónic»

miércoles, 27 marzo, 2013

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Querido Valero:

Desde que he acabado “Jo només il·lumino la catalana terra”, estoy rota de amor por dentro. Esto sólo me había pasado antes, que yo recuerde -aunque también es verdad que tengo mala memoria-, con Nietzsche (cuando adolescente), con Abel Cutillas y con Miquel Bauçà (bueno, con éste no del todo porque brutejava).
Tenía mis serias dudas sobre si seguir o no escribiendo; ahora quiero escribir por lo menos siete u ocho cosas más, pero sólo para empezarlas y/o titularlas con citas tuyas aunque no vengan al caso. Para demostrártelo, empiezo ya:

CAMARERO, CREO QUE HAY UN MODERNO EN MI GINTÒNIC

«Crec que hi ha un modern al meu gintònic.»
Valero Sanmartí

La cosa moderna, en su peor acepción, se ha alienado con el catalanismo. ¿Que no lo veis? ¿Que tiene que venir Dios en plan pantocrátor a decíroslo? Pues ha venido. Se llama Valero Sanmartí y os habla de tú, catalanes, para poneros a caer de un burro; del ruc català que lleváis pegado al parachoques, en concreto, y que igual ni habíais visto cuando os comprasteis el coche de segunda mano o, peor aún, lo visteis, os pareció simpático y fue el detalle por el que decidisteis que ése sería vuestro coche para más inri (vuestro y del alma sensible de Valero; ¿o no sabéis que el niño Jesús se pone muy triste cuando hacéis esas cosas?).

Valero sufre. Va de duro, pero sufre. Esto último me lo he inventado, que es lo que hacemos los reseñistas de libros cuando nos ponemos a reseñar; pero no me lo he inventado porque sí, es que ante el panorama de estulticia máxima que presenta Valero en su particular retablo de la sociedad catalana, a uno no le queda más que sufrir o pensar que todo es una broma de un malparit y leerla a golpe de jojojó, quin filldeputa; jojojó que se os congelará en la glotis cuando el recorrido destraler y esbudellador por la historia y el panorama actual de la cultureta y el costumbrismo folclórico catalanes que es “Jo només il·lumino la terra catalana”, se detenga ahí, justo en la llaga, justo en esa cosa que os hace más gracia y que más duele cuando os la tocan, ya sea el Barça de vuestros amores, Manel, las grallas, el extrarradio, las barbas, Miqui Puig o Lleida provincia entera.

Pero tampoco os hagáis demasiada mala sangre, os queda un consuelo del que, por ejemplo, los españoles carecen. Ni lo habéis notado pero, dejándoos crecer la barba, hablando catalán hasta con el perro y siendo todos como sois artistas, tarde o temprano (no importa que seáis de comarcas), si no os desviáis del camino que todo catalán ha nacido para recorrer (o sea, el que lleva a Barcelona o, actualmente, a la Plana de Vic), estáis siguiendo todos los pasos para conseguir la subvención definitiva de la Generalitat de Catalunya, la que os hará completar vuestra metamorfosis particular en Martí Gironell, Lloll Beltran o el diario Ara.

Gracias, Valero. Yo querría haberlo dicho igual. Igual, igual, pero igualico. Con los mismos chistes del Pelàez y todo.

Isabel.

PD: Vale. SOBRE TODO con los xistes del Pelàez, querría haberlo dicho.

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