Cócteles comestibles en La Martinera

martes, 6 marzo, 2012

Por

 

Cóctel Beet Me y Magret marinado, queso ahumado y encurtido agridulce. Foto: Daniel Quintana

La coctelería premium de Miguel Ángel Palau presenta una nueva carta de snacks formada por pequeñas delicatessen creadas por Food Vibrations.  Irse de tapas con el sonido de la coctelera agitando y sin que sangren los bolsillos.

Ostras con jugo de fresas y balsámico con caviar cítrico. Foto: Daniel Quintana

Tras su paso por el 41º, el coctelero argentino Miguel Ángel Palau ha desarrollado en La Martinera su propio laboratorio en el que explorar nuevos sabores y mezclas que conviertan al cóctel en una verdadera experiencia gastronómica, algo que vaya mucho más allá del típico brebaje para noches alegres antesala de mañanitas tristes.

Crujiente de sésamo con buey de mar y emulsión de lima. Foto: Daniel Quintana

En esta línea de innovación, Palau ha encontrado los cómplices idóneos para que entrar en su local se convierta en una explosión de sabor aún mayor: Food Vibrations. Esta empresa de catering y de asesoramiento a restaurantes surge de la mente de los jóvenes Martín Francioni y Sebastián Mazzola, forjados en los fogones del Noma, El Bulli, Ànima o las enseñanzas de Martín Berasategui. Gracias a esta colaboración La Martinera cuenta con una nueva carta de snacks para combinar con sus cócteles de autor. Una selección de delicatessen pensadas para acompañar estas bebidas elaboradas y llenas de matices.

Tomarse un Bloody Mary con rábano picante tras ventilarse unas ostras con jugo de fresas y balsámico con caviar cítrico o bañadas en melón, lima y jengibre con menta negra es un matrimonio de los que sorprenden, pero para bien. Con este maridaje la ostra pierde su habitual punto salado equilibrándose con el dulce de los jugos de frutas, manteniendo esa textura endiablada por la que muchos matarían. La parte buena es que en este caso no hace falta convertirse en yerno del Rey para probar estos cócteles comestibles: los snacks no superan los 5 euros por muchas horas de trabajo que lleven detrás, procesos innovadores aplicados y productos de km O.

Filet de sardinas confitadas y allioli de frambuesa sobre wantán frito. Foto: Daniel Quintana

Saltando de las ostras al resto de habitantes acuáticos, la carta ofrece desde el reconocible salmón marinado (eso sí, con gelatina de eneldo y crema de alcaparras), a un original cornete con crujiente de sésamo con buey de mar con emulsión de aguacate y un toque de ají que te transportará a la explosiva cocina sudamericana, pasando por un sashimi de corvina estilo Nikkei (una adaptación del tiradito peruano) o el filete de sardina confitada con allioli de frambuesa sobre wantán frito.  Snacks que dan brillo a una tipología hasta ahora deslucida por los cacahuetes, pipas de girasol y demás habitual pienso para loros que tristemente acompañaban tus gintonics.  Para este festín de pescado, Palau sugiere desde el amargo vodka infusionado con eneldo y remolacha, pomelo, naranja, azúcar de jenjibre y un toque de creole bitter hasta una deformación del clásico pisco sour filtrado por el sake japonés para convertirse en un cóctel con un punto cítrico que hará desmerecer a cualquier sucedáneo de Margarita que hubieras amado antes.

Salmón marinado, gelatina de eneldo y crema de alcaparras. Foto: Daniel Quintana

Uno de los cócteles con más éxito en La Martinera es el Beet Me en el que el vodka se infusiona con remolacha, licor de flor de uva y agua de azahar, mezcla ideal para resaltar los sabores de los snacks más carnívoros: Ya sean unas tostas con foie micuit, sirope de membrillo y queso pecorino (por el que puedes llegar a llorar de felicidad), un viaje a la Cataluña interior con sobrasada y fuet de “Els Casals” con miel de romero y pan con tomate, o un elaborado magret de pato marinado, con queso ahumado y encurtido agridulce.

Tantos cocteleros buenos sólo necesitaban a su lado un buen cocinero para llevar la cultura del cóctel a otro nivel.  Un matrimonio bien avenido que te demuestra que ni irse de tapeo conlleva engullir fritanga en cantidad industrial por la que tu estómago llore una semana entera, ni quedar para unos cócteles a la salida del trabajo implica renunciar a la necesaria cantidad de comida que impida empezar el nuevo día con un agujero dentro digno de una tuneladora del AVE.

Barcelonés está editado por
Until We Change It.

Contactar para oportunidades de
Publicidad.

Política Editorial