Películas secretas

viernes, 8 febrero, 2013

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Todos han cumplido su parte del pacto y el secreto ha estado bajo llave hasta hace una semana. A finales de 2012 varios directores, escritores y otra gente de bien recibieron un correo con una propuesta rompedora: hacer una película de una manera totalmente confidencial y siguiendo diez mandamientos básicos.

La idea surgió de Pablo Maqueda, un joven cineasta que se dio a conocer en 2005 con su largo Billy Freud’s Last Night y sus 366 vídeos (uno al día durante un año) All the women, un poliédrico retrato digital de la mujer del siglo XXI. Su manifiesto lleva por título #littlesecretfilm y sus preceptos eran claros y meridianos: los largometrajes debían ser grabados en un máximo de 24 horas ininterrumpidas, sin guión (los avances y conflictos de las tramas, en caso de haberlas, serían motivados por el director o el equipo artístico), sin que nadie cobrase ni un duro y bajo la condición de distribuir gratuitamente el resultado en una plataforma de vídeo en streaming bajo licencia Creative Commons. Ah, y no decir ni una sola palabra acerca del proyecto, el rodaje o cualquier minucia relacionada con el manifiesto hasta el estreno oficial de las películas.

Para aquellos que estéis pensando en el movimiento Dogma 95, nada más lejos de la realidad. #littlesecretfilm no trata de sentar cátedra ni ser un movimiento de producción cinematográfica. Es como un ejercicio de clase, un reto donde intervienen el riesgo, la improvisación y las limitaciones presupuestarias y temporales. De manera paradójica las normas del manifiesto se han traducido en un ejercico de libertad creativa sin el amenazante yugo de un guión o un largo proceso de producción, financiación y rodaje. Un regalo para los espectadores que miran cine a través de una ventana en un navegador.

Y el resultado no ha podido ser más estimulante: 15 productos audiovisuales de difícil clasificación, dirigidos por algunas de las mentes más despiertas de este país.  Jordi Costa ha sorprendido con “Picccolo Grande Amore”, un bizarro y enfermizo homenaje a la canción italiana; una alucinante coctelera donde cabe el giallo, Cassavettes y Rita Pavone.

El propio Pablo Maqueda ha realizado “Manic Pixie Dream Girl”, un homenaje a las chicas y a internet, con una increíble Rocío León (una de las caras de “Diamond Flash” de Carlos Vermut) que encarna el término acuñado por la crítica para definir aquellos personajes femeninos, casi fantásticos, que aparecen en la vida de un hombre gris y convencional para desmontar su mundo a base de las más disparatadas locuras y enredos.

Dos chicas han participado en el experimento y han aprobado con mucha nota. “La Pájara”, de la escritora Jimina Sabadú, sigue a rajatabla los 10 mandamientos de #littlesecretfilm . Una fábula sobre la familia y las enfermedades degenerativas en la que se demuestra que no todo el mundo que las padece son buenas personas. Y por su parte Elena Manrique, productora ejecutiva de cine, nos muestra cómo realizó el guión de “Cinema Verité, Verité” enlazando el proceso creativo con las imágenes de la historia que escribe, la de una DJ acabada y unas amigas de fiesta en casa con muchas drogas.

Todos y cada uno de los proyectos son obras únicas que merecen ser vistas y compartidas. Rolan de Middel, Pablo Vázquez e incluso Carlo Padial (Los Pioneros del S. XXI, “Mi loco Erasmus”) se han sumado a esta iniciativa que tiene en vistas seguir añadiendo proyectos, puesto que una vez lanzada la web animan a la comunidad del mundo mundial de cineastas a grabar su propio largometraje. Pasen, vean y participen si se atreven.

 

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