Cine en la ciudad: el mapa de los nuevos modelos de exhibición

miércoles, 12 febrero, 2014

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Los cines Full HD de Cornellà sorprendían hace unas semanas con una noticia que años atrás nos habríamos tomado indudablemente a broma. Abanderados en ser –técnicamente, se entiende– los mejores cines del país, a partir de ahora ofrecerán cada martes versión original subtitulada en toda su extensa programación. ¿Qué ha llevado, hoy, a un cine de un centro comercial de extrarradio a apostar, aunque sólo sea un día a la semana, por este tipo de contenido? Un detalle como este, pudiendo parecer insignificante, nos lleva a trazar un mapa sobre los nuevos modelos de exhibición en la ciudad de Barcelona. Nuevos modelos que, ¡por fin!, se alejan de culpabilizarlo todo (a veces con razón, como en el caso de la vergonzosa subida del IVA cultural, y otras con menos profundidad de miras, como en el caso de las descargas no legales) para intentar buscar maneras de conectar con cierta demanda popular que –mayoritaria o no, pero demanda al fin y al cabo– hace tiempo que se reivindica en esta ciudad.

Por supuesto, no me refiero exclusivamente al tema de la versión original (mi deseo sería que las películas se exhibieran en todas partes y a todas horas únicamente en V.O.S., pero este es otro debate) si no a la ampliación del modelo tradicional y a la búsqueda de iniciativas que, al mismo tiempo, se alejen de este tipo de modelo. Dicho de otra manera, es un orgullo que en una misma ciudad puedan coexistir los nuevos Balmes Multicines (propiedad de Balañá, otra de las empresas que empiezan a apostar por la V.O.S. para un público mayoritario) y una sala tan milagrosa como el Zumzeig Cinema de Sants, donde se proyecta un tipo de contenido que, hoy por hoy, no se puede ver en ningún otro espacio de la ciudad.

Veamos su programación de febrero. En un mismo mes, el Zumzeig (que bebe de ciertas salas de París y que, a nivel estatal, se podría emparentar de alguna manera con el Artistic Metropol o la Cineteca de Madrid) proyectará películas como El último de los injustos, Pussy Riot: Una plegaria punk, Family Tour o Two Years at Sea. En la primera, Claude Lanzmann recupera lo ya tratado en su referencial Shoah a través de entrevistas que, en el año 1975, le realizó a Benjamin Murmelstein, el último presidente del Consejo Judío del campo de concentración de Theresienstadt. Una película que, seguramente por su larga duración (cuatro horas), no todos los cines –y aquí también entran, incluso, los que han apostado desde siempre por el cine de autor– se atreven a programar. El Zumzeig es el único sitio en Barcelona donde se puede ver El último de los injustos, film que, por otro lado, se ha tenido que buscar la vida también a través de Internet. Con el documental de las Pussy Riot (este sí, con una duración “estándar”) ocurrirá previsiblemente lo mismo. Si no existiera esta sala, nunca habríamos visto de forma comercial una película como Two Years at Sea, uno de los éxitos del festival L’Alternativa de hace un par de años. Y una obra como Family Tour (película de Liliana Torres en ruta por salas alternativas de todo el país) tendría una ventana menos donde hacerse visible. Además de las propias proyecciones, el Zumzeig ofrece, entre otras cosas, charlas y coloquios con los responsables de muchas de las películas que se programan.


El magnífico documental sobre el juicio de las Pussy Riot se proyecta paralelamente en el Zumzeig y en los Cines Girona

Pero hay más cines guerrilleros en la ciudad. Los más activos en lo que a iniciativas variopintas se refiere son los Cinemes Girona que, al margen de la programación habitual, se caracterizan por organizar y/o ser sede de festivales, ciclos, sesiones especiales e incluso actividades ajenas al mundo cinematográfico. Sin ir más lejos, este mes de febrero coinciden dos festivales en los Girona. Por un lado, el Americana, el primer y muy prometedor festival de cine independiente norteamericano de Barcelona que, entre otras joyas indies (de esas que casi nunca llegan a nuestro poco arriesgado circuito comercial), proyectará títulos actuales tan venerados como Short Term 12, American Promise, Drinking Buddies o The Kings of Summer. Y por el otro, el reconvertido Zinemaldia, que este año se estrena ya oficialmente como Festival de Cine Vasco de Barcelona con películas como Asier ETA biok o la aún inédita Violet. Alicientes que, junto con las sesiones del Phenomena y otras actividades, buscan a un tipo de público sediento de nuevas y buenas iniciativas. Otro de los valores de los Cinemes Girona es su apuesta por darle visibilidad a ese tipo de cine catalán (y en catalán) arriesgado y tan menospreciado por las grandes cadenas de exhibición. Actualmente está Otel·lo en cartel, y más adelante serán los únicos cines que estrenarán la opera prima de David Gutiérrez Camps, The Juan Bushwick Diaries. Son los únicos cines, además, que cuentan con una tarifa plana anual de asistencia ilimitada.

En esta misma línea, es de agradecer lo que están haciendo los renovados cines Boliche de la Avenida Diagonal. Por una parte, por el mismo apoyo incondicional al cine producido aquí. Y, por otra, por su apuesta única en Barcelona (aunque pueda parecer sorprendente y con una ley del cine que cayó en el olvido) por la versión original subtitulada en catalán, algo que ya se tendría que haber empezado a normalizar desde hace mucho tiempo. Y hay más iniciativas. Los Verdi (que lamentablemente ya no suelen arriesgar tanto en su programación habitual como en años anteriores) han puesto en marcha con el Instituto Francés de Barcelona un ciclo mensual de cine francés inédito que se inauguró con Camille Redouble, de la también actriz Noémie Lvovsky, y que sigue en febrero con la maravillosa Vous n’avez encore rien vu, uno de los títulos recientes del veterano cineasta Alain Resnais. En definitiva, propuestas e iniciativas nuevas para tiempos convulsos marcados por el cierre de cines y por la poca afluencia a las salas (en parte, por el precio, sí; pero también por una cartelera, a menudo, poco estimulante) con las que acabar delimitando, entre todos, el camino ideal hacia los modelos de exhibición del futuro.

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