Cesc Gay: «Hay que encontrar la manera de dedicar la vida a algo que disfrutes»

jueves, 29 octubre, 2015

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Cesc Gay

Tiene un temple tranquilo, calmado, el necesario que se requiere para observar los miedos e inseguridades de la sociedad que se reflejan en sus películas. Cesc Gay dirige ahora un drama de esos que llegan a lo más profundo. Porque Gay ha recogido todo un cúmulo de emociones en Truman: amistad, despedidas, miedos, personas que se dejan en el camino, compasión, incomprensión,… Mucho dolor contenido que no deja indiferente a nadie, independientemente a que guste el cine más mainstream o no. Aparte, moderar un duelo de pesos pesados de la interpretación en la película como son Javier Cámara y Ricardo Darín es una suerte, pero un mérito también. El catalán habla sobre esta historia de dos amigos bastante antagónicos entre ellos, en ese viaje en el que Cámara sigue a su amigo Darín por esos paseos, ante la mirada de Truman, el perro testigo de las jugadas de su dueño. Lean amigos, ¡Y Carpe Diem!

¿De dónde nace este guión?
Pues como muchas otras personas, por haber pasado por algo similar, que nos encontramos un ser querido que se enfrenta a esa situación. Yo cuando lo viví empecé a escribir, a darle vueltas, sobre cómo reaccionamos ante estas cosas y lo dejé ahí. Hice Una pistola en cada mano, que era una trama más ligera, y luego lo retomé. Vi que la amistad era el vehículo para hablar de estos temas. Creo que le daba un humor que lo suavizaba, que acariciaba ese tema de una manera más agradable.

De hecho parece que la historia parte de una de esas relaciones de amigos que aparecían en «Una pistola en cada mano»
Sí, puede ser… Hay un vínculo totalmente entre las dos películas porque Ricardo y Javier también estaban allí, y es algo muy de dos hombres, y porque además la estructura de todos los capítulos de Una pistola… está basada en esa dualidad. Pero ya estoy harto de los tíos, y a ver si ahora vuelvo a escribir para las mujeres, porque estas dos películas eran muy masculinas.
Igual ahora pasas a ser un director de hombres…
Ya en la película En la ciudad escribí personajes de mujeres y me lo pasé muy bien creándolos y rodándolos. Me gustaría la verdad.

¿Y cómo son Ricardo y Javier trabajando?
Pesadísimos (ríe). Se pasan todo el día de guasa para relajarse, para vincularse con el equipo… Es muy difícil esto de filmar películas y ellos entienden muy bien cómo y cuándo hay que relajar; son actores que están en un lugar muy fácil y agradable a nivel de equipo, y además tienen esa capacidad de cambiar el chip cuando hay que rodar. Son muy abiertos a la hora de recibir cualquier tipo de indicaciones y a la vez muy exigentes a la hora de entender todo, y te ayudan. Se hacen cargo de la película y la hacen suya en todos los sentidos.

Has comentado que es una peli de tíos y con un drama muy potente, algo que no suele verse en películas protagonizadas por hombres,
Sí, pero obviamente te estas metiendo en algo duro, y esto le toca a todo el mundo, y ya está, no hay más. La vida es eso. Se es consciente de ello, y tenía claro que lo quería hacer desde el humor, por eso fue con estos actores, porque ellos son comediantes.

¿Qué piensas que tiene que tener el drama perfecto?
Para mí unas gotas de humor. Otro igual te dirá otra cosa. Lo que pasa es que hay que ir con cuidado. Todo debe estar muy equilibrado.

Como director ¿Qué te aporta hacer películas?
Yo creo que como a los actores, los escritores o guionistas, como yo que escribo, aporta una inmersión en un mundo donde se le da vueltas a las cosas y te enfrentas a situaciones o temas con los que tienes tu catarsis y tu propia terapia. Estas profesiones creativas implican eso: afrontar, mirar y hablar sobre cosas que te tocan o te interesan. Y luego disfrutar en todo momento, es una de las profesiones más agradables que puede haber, creo. Hay que encontrar la manera de dedicar las horas de la vida a algo que disfrutes.

Por primera vez grabas en Madrid y no en Barcelona. Pero tampoco se ve un Madrid muy específico. ¿Es diferente grabar en estas dos ciudades?
La verdad es que quería cambiar un poco. Ricardo y Javier viven en Madrid. Metiendo la historia de un actor argentino que trabaja en España me pegaba más en Madrid. Sentí que era el momento de trabajar ahí y luego es lo mismo: te enfrentas a una ciudad con sus calles, avenidas, ruidos. El entorno no es esencialmente un personaje importante de la película. Es una gran ciudad que acoge a estos personajes.

Tras esta película que ha sido un éxito en San Sebastián, ¿Tienes algún proyecto en mente?
Estoy empezando a escribir, voy más lento. Al escribir las películas todo se alarga un poco. Al principio en festivales se está más nervioso con las galas y la prensa, pero ya te sitúas en materia. Hemos recibido un buen feed-back y eso siempre tranquiliza.

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