Cartografiando lo pulp

viernes, 14 noviembre, 2014

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Si «La Sombra del Viento» quería mostrarnos la Barcelona escondida y mágica, Daniel Ausente -blog star, novelista y una de las cuatro patas de Trash entre Amigos- firma el reverso oscuro del best seller de Zafón, se sitúa en sus antípodas y anota uno de los mejores resultados en lo que a literatura sci-fi-pop actual se refiere: en «Mataré a vuestros muertos» desfilan quinquis de pro, erasmus descuartizados e inquietantes criaturas tentaculares. Y sin apenas salir del Raval. Para desvirtualizar algunos de los escenarios en los que se desarrolla el libro, le propusimos a su autor que nos hiciese de guía turístico por los bajos fondos de Barcelona que le inspiraron a la hora de escribirlo. Un «Mataré a vuestros muertos» on tour.

Plom, Voltès y Enriqueta Martí
Epicentro del grueso de la historia, el cruce de estas tres calles de nombre ficticio es análogo al de otros corazones con los que El Barrio Chino contaba en los años cincuenta (Tàpies/Hort de Sant Pau) o los ochenta (Sant Pau/Sant Ramón). Sin embargo, el ambiente en el que Ausente se ha inspirado para dotarlo de alma ha sido el mismo que se respira entre las calles Escudellers y Obradors. Para foráneos: cine de arte y ensayo y amor de pago.
¿El porqué de ese bautizo para las tres calles? Voltès homenajea a los que hoy se conocen como Els Jardins de les Voltes d’en Cirés, pero que antes de la Guerra Civil cobijaban a Cirés/Ard d’en Cirés y sirvieron de refugio en “La Bandera” para Jean Gabin; Plom guiña un ojo a la Barcelona dinamitera y enarboladora de banderas rojinegras forjada en plomo que tenía en El Raval su centro neurálgico; si no sabéis quién es Enriqueta Martí, os recomendamos leer «La Mala Dona» de Marc Pastor. E inmediatamente después ver “Diamond Flash”.


Pantera Rosa
El capítulo homónimo a este deprimido lugar que encontramos en el libro es la conjunción perfecta entre “La Estanquera de Vallecas” y “City on fire” de Ringo Lam: lo más parecido al paisaje de “The Wire” en nuestra ciudad responde, tanto en la novela como en la realidad, al nombre de la Pantera Rosa. Aunque no se sabe si sigue operativo, estos bloques donde se distribuían narcóticos era uno de los fuertes de un insigne clan gitano -llamado los Petrescu en «Mataré a vuestros muertos» y los Kieslowsky en este otro texto de Ausente para El Butano Popular- dedicado a estos menesteres.


El descampado de Obadiah Marsh
«Mataré a vuestros muertos» debe mucho al mundo creado por Lovecraft, y esto se hace diáfano por completo en el capítulo de la novela protagonizado por Obadiah Marsh. Para situar el clímax de este pasaje, Daniel Ausente nos abandona en un descampado inspirado en las ruinas de las calles Cid y Migdia que ni siquiera el levantamiento de Avinguda Drassanes a mitad de siglo -mucho después de los bombardeos sobre El Barrio Chino por parte del bando de los malos en la Guerra Civil- consiguió esconder del todo: aún se puede apreciar el desconche frente a la muralla del museo marítimo donde los politoxicómanos se acercan para conseguir provisiones de metadona. En palabras del autor: “Todo queda en casa”.


Rave (cubierta) para guiris y patios con jeringuillas
Inspirado por esta noticia real, Ausente consuma en el primero de los capítulos desarrollados en el after casero para turistas la venganza con la que muchos vecinos de la Barceloneta tantas veces habrán fantaseado. Asegura pasar por este lugar varias veces al día, llegando incluso a encontrarse en la puerta del lugar con un overbooking de jóvenes forasteros a las ocho de la mañana. En «Mataré a vuestros muertos» la pseudo-discoteca cuenta con un sótano del que prescinde en la realidad y que está inspirado en el situado bajo una de las discotecas del Carrer Escudellers. Pero éste no es el único escenario conocido para la familia Ausente inmortalizado en el libro: “El patio de las jeringuillas que aparece en el libro se inspira en un solar tapiado de Arc del Teatre por donde mi mujer pasa cada día a las siete de la mañana y ve ratas -otras de las grandes protagonistas del libro- colarse por debajo de la puerta”.


El parquing sacramental
Tampoco es la primera vez que este lugar ha inspirado tanto al autor barcelonés (atención a este texto germinal de su novela «Mentiré si es necesario») como a su mujer. Era allí donde dormía su utilitario -justo al lado de Arc de Teatre, pasado Teatre/Panams- durante años hasta que cerrase sus puertas activadas por mando a distancia hace dos. La fascinación suscitada por las columnas religiosas que sujetaban su techo, apenas a diez metros bajo tierra de Las Ramblas, consigue trasladarse de la segunda planta inferior del aparcamiento subterráneo a las páginas de Mataré a vuestros muertos no sólo en la ubicuidad, si no en cada una de sus páginas: si algo nos enseña el libro es que el terror puede ir y va de abajo a arriba.

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