Canciones para la ocasión: «Where dreams go to die» de John Grant

martes, 26 noviembre, 2013

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Cuando vi por primera vez a John Grant en concierto no había escuchado ni una canción suya, no sabía quien era aquel hombre con aspecto de oso vagabundo. Estaba en un festival en Madrid. Fuera hacía aquel calor fulminante que tortura la capital cada verano, pero dentro de la carpa hacía un frescor agradable. En aquella especie de refugio John Grant tocó canciones que yo desconocía completamente pero acariciaron mi alma, me pusieron la piel de gallina, removieron dolores antiguos que pensaba que estaban enterrados para siempre, iluso de mí! De aquellos temas, el que se quedó grabado en mi cabeza de la misma manera que los iniciales de un dueño de granja se quedan marcadas en la piel de un ternerito tras el paso del hierro caliente, fue “Where dreams go to die”.

Hay algo en esta canción que me engancha, que me hace volver a escucharla sin cesar, me enternece y hace que algo dentro de mí duela, aunque sea un dolor dulce, aliviándome de pesos y tormentos. Traté de analizar racionalmente el tema, y descubrí que es porque sus encantos aparecen gradualmente. La canción arranca con una melodía de piano muy romántica, como sacada de la banda sonora de alguna película de otra década, quizás una película francesa donde amantes malditos oscilan entre el amor absoluto y la decadencia. Luego aparecen unos sonidos de sinte que recuerdan a una psicofonía, como si un fantasma pululara en las habitaciones vacías de una mansión, buscando su amor perdido y la paz, emitiendo llantos desde el mas allá. Finalmente entra la voz de John Grant con su timbre exquisito, cantando sobre un amante que rebosa belleza, autoestima y arrogancia. Pero el gancho verdadero para mí es el estribillo, todopoderoso, una ola musical que arrastra todo a su paso. En el momento que John canta palabra “Baby”, es como si se apoderara de el el espíritu de la fallecida Karen Carpenter. En su voz y los arreglos de violín se cristaliza toda la dulzura y el dolor de una alma atormentada, que vio como sus ilusiones se chocaron contra las rocas de la decepción.

“Eres donde los sueños van para morirse, y me arrepiento del día que tu cadáver bonito capturó mi ojo.”

John Grant dedica la canción a una persona hermosa, bella, una auténtica fuerza de la naturaleza que le dejó atónito, exhausto y tras su separación, inevitable, necesaria, a él solo le queda la opción de morir. Me pregunto cuántas veces la belleza física es una trampa mortal, y más para los que no la poseemos y la encontramos en rostros ajenos.  Cuántas veces me he quedado con la boca abierta, la cabeza en las nubes, las pupilas dilatadas y el suspiro en la punta de mi lengua por una sonrisa brillante, unos ojos como joyas, unos ángulos marcados, unos labios sensuales, un cuello robusto, un torso de escándalo, unos brazos fuertes, unas piernas hermosas, un trasero perfectamente redondo. Cuántas veces me han perturbado los sueños de estas bellezas que cautivaron mi ojo y que orgulloso me sentí las pocas veces que conseguí seducirlas, sea por una noche o por un par de años. Por un aspecto físico que me llenaba la vista con belleza, alegría y orgullo (“este es MI chico!”) me he dejado llevar ciegamente, he decidido luchar contra corrientes y circunstancias absurdas, he optado por hacer caso omiso a las diferencias del carácter, las diferencias de edad, las diferencias del gusto, o las diferencias en la cama. Me he dejado insultar, maltratar, arrastrar y humillar, hasta el punto más bajo…para llegar luego a levantarme con una amargura en la boca, una nueva sabiduría y una determinación casi de acero por romper con aquel tirano de mi corazón. Y he pensado, con una grande dosis resentimiento: “Espérate, que la belleza no dura para siempre. En unos años nos volveremos a ver y sacaremos nuevas conclusiones…” .

Pero que voy a decir, yo con mis sentidos sensibles a los aspectos superficiales de la vida: el que ha podido coger la belleza en sus manos, el que fue tocado por este misterio que es un milagro en sí mismo, ¿acaso es posible olvidar para siempre? Por mucho que mis sueños de una vida en común con una persona se hayan muerto, por mucho que los barcos de mis ilusiones hayan naufragado, siempre queda dentro de mí un recuerdo idealizado, una fotografía con los colores apagados tal vez, pero donde el perfil perfecto de mi amor bello se queda, para siempre, definido.

John Grant actúa esta noche en Barcelona y su voz, dulce como la miel y triste como un osito huérfano, abrirá el baúl de los recuerdos del público y hará que varios corazones palpiten hasta el punto de estallar.

¨Where dreams go to die”

Your beauty is unstoppable; your confidence unspeakable.
I know you know I know you know that I know that you know.
I’m willing to do anything to get attention from you, dear,
Even though I don’t have anything that I could bargain with.

This is like a well-oiled machine. Could I please see that smile again?
It’s all that makes me feel that I am living in this world
I see you closing all the doors. I see the walls as they go up
I know it’s what you have to do. I’d probably do the same thing, too, my dear.

Baby, you’re where dreams go to die.
I regret the day your lovely carcass caught my eye.
Baby, you’re where dreams go to die.
I’ve got to get away. I don’t want to, but I have to try.
Oh, baby!

You have to play your part, my dear. I’ve written it all down for you.
It doesn’t matter if the things you say to me aren’t true.
Just do it then I’ll let you go. Just say the words and say them slowly.
I promise I’ll tell no one. Yes, I cross my heart and hope to die

Baby, you’re where dreams go to die.
I regret the day your lovely carcass caught my eye.
Baby, you’re where dreams go to die.
I’ve got to get away. I don’t want to, but I have to try.
Oh, baby!

Baby, you’re where dreams go to die.
I regret the day your lovely carcass caught my eye.
Baby, you’re where dreams go to die.
I’ve got to get away. I don’t want to, but I have to try.
Oh, baby!

Oh, baby!
Oh, baby!
Oh, baby, please!

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