Canciones para la ocasión: «Superestar» de Imperio

martes, 18 marzo, 2014

Por

 

Canción para reflexionar sobre la importancia de la amistad y encontrar nuevas formas para amenazar a los amigos infieles.

Mi primer contacto con Imperio fue cuando escuché «Superestar», esta pequeña pero significante oda a una amistad que está atravesando caminos pedregosos. Me acuerdo que cuando la escuché en el Bandcamp, acerqué mi cabeza mucho a mi ordenador, se me abrió la boca y una sonrisa grande la estremeció de un lado al otro. Y luego me puse a reír. Detrás de esta instrumentación minimalista, esta voz temblorosa y bastante ronca, y estas letras terriblemente graciosas pero con un toque de dolor, se escondía una historia muy cercana a mí, una historia que podría imaginar aunque en aquel momento desconociera sus detalles. A la vez, estas letras reflejaban casi a la perfección mis pequeñas rabietas y cabreos, justificables o no, hacia mis amigos, en determinados momentos. Una vez más, música que habla directamente a mi corazón.

Ana, el cerebro y alma de Imperio, fue mi compañera de piso durante un año. Vivíamos en un piso de Raval, con espacios comunes minúsculos y oscuros, con un patio de luces donde caían pequeños vencejos. En aquel piso vivía también Marc, uno de los mejores amigos de Ana y persona clave para la historia, y Titi, una gata siamesa vieja, de aspecto precioso, de mal carácter y de temporadas de celo demasiado frecuentes.

Ana tenía un piano eléctrico pero apenas la oía tocarlo. Sin duda, yo y Marc, ambos en proyectos musicales, ensayábamos juntos muy a menudo, intercambiando ideas y cantando harmonías. Me acuerdo una sola vez que entré en el piso tarde por la noche y pillé a Marc y Ana en el salón tocando el ukelele y haciendo una versión de “Tonight you belong to me” de Patience & Prudence. Aquella fue la primera vez que escuché a Ana cantando, con una voz ligeramente desafinada pero con mucha personalidad, esculpida a base de un carácter intenso, tabaco, alcohol, vivencias turbulentas varias y un gran amor hacia lo mejorcito de la música popular. No la volví a escuchar cantando en mucho tiempo.

En aquel piso éramos como una familia pero a veces también éramos como tres animales encerrados en una jaula, con todos los problemas que esto conlleva. Yo y Ana no teníamos trabajos estables y nuestros horarios parecían las de vampiros. Marc trabajaba pero a la vez sufría de insomnio. Los tres fumábamos y bebíamos bastante a menudo como si no hubiera mañana. Como en cada familia, donde hay amor tambíen hay tensiones. El desorden reinaba, conmigo como el primer culpable, haciendo que la escasez de espacio se volviera todavía mas sofocante. No habían peleas pero si que a veces el aire se volvía muy espeso y los humos se concentraban. Luego íbamos todos de fiesta juntos, nos poníamos finos y luego volvíamos a casa y nos poníamos a escuchar música, ver pelis y hablar de la vida, y la armonía volvía a establecerse en nuestro hogar hasta que la volviera romper alguien, por ejemplo yo volviendo en el piso borracho con desconocidos un día entre semana, sin la minima preocupación por el ruido. Cosas que haces cuando estás soltero, fiestero y estás con la de dieta de cucurucho. En fin, llegó el momento que nos teníamos que ir del piso. Marc y Ana se fueron por su cuenta y yo por la mía y nuestro hogar, tan breve, intenso, divertido, inspirador y aterrador, fue diluido. Me supo mal en aquel momento pero era necesario. Tras un par de meses un poco incómodos volvimos a encontrar y nuestra amistad retomó su camino. Ya no vivíamos juntos pero estábamos, en muchos sentidos, mejor. Después de un tiempo, estos dos se volvieron a mudar cada uno por su cuenta. Adultos que ya no comparten pisos con amigos sino con novios o con su propia soledad. Por suerte, seguimos siendo amigos, viéndonos con menor o mayor frecuencia, según la temporada.

Años después escuché Imperio, el proyecto de Ana, la última de nuestro nido de c/ Riera Alta de formar un grupo. Al instante me acordé de ella pidiéndome siempre Kiki d’Aki y Caros Berlanga cuando venía en los bares y clubs donde yo estaba pinchando. Y me quede impresionado con su salto de un ser una fan al ser una creadora, y una de las más originales que haya escuchado en mucho tiempo. Sus canciones parecen salir de un lugar tremendamente personal, de sus historias que me contaba en aquel sofá viejo o en las esquinas de los bares tarde, muy tarde por la noche.

“Superestar” especialmente me hace mucha gracia. Tiene un ritmo lineal, una instrumentación super minimalista pero eficaz, con sus sintes y metalófono, como si fuera una canción hecha por y para niños, niños que beben cerveza, salen de fiesta y se juntan para tocar instrumentos de juguete juntos. A la vez, las letras sobre una persona indignada con su mejor amigo y con planes de venganza terribles, me parecen divertidísimas. Me recuerdan a mí cuando me enfado con mis amigos porque de repente me parece que pasan de mí. Pertenezco a este tipo de gente que consideramos nuestros amistades como lo más importante logro en nuestra vida y que qualquier inconsistencia de parte de nuestros seres queridos la tomamos a la tremenda. “Ahora nunca me llamas, nunca tocamos canciones a media tarde, nuncas quedas conmigo, me pregunto si aún eres mi amigo…” ¡Cuantas veces habré hecho a mi mismo esta pregunta porque un compañero de alma y juerga se ha alejado por qualquier razón, por distancia física, por estar en una relación sentimental, por estar muy dedicado a su trabajo, por estar en un nuevo grupo de música! Y que hostia nos da la realidad de ser un ser adulto cuando nos damos cuenta que nuestros amigos necesitan su trabajo más que a nosotros, prefieren estar con su novio/a más que con nosotros, se divierten mas tocando en su grupo de música, haciendo algo creativo o haciendo deportes que yendo a tomar cervezas con nosotros y, lo más fuerte de todo, quieren a sus hijos/as mucho mas que a nosotros! ¡¿Pero cómo se atreven?! 

La venganza terrible que espera al amigo descuidado en “Superestar” es uno d elos mayores encantos de la canción. Lineas como “Expondré todas tus fotos, daré tu número a todos” o ¨Pero si prefieres ir a ensayar, ahora que eres una superestar, vete haciendo la maleta porque iré a buscarte con mi escopeta” me hacen derretir de ternura y explotarme de risa. Son amenazas de pacotilla…pero a la vez…¡ojo! Nuestros mejores amigos tienen las llaves de nuestra alma y de nuestro pasado mas o menos vergonzoso y pueden destruirnos en cualquier momento, aireando nuestros secretos más íntimos y publicando nuestras fotos del pasado donde salimos ciegos como cubas, con estilismos horripilantes, con peinados de broma y con granos que dan vertigo. Son estos amigos los que nos conocieron y se convertieron en nuestros compàñeros de alma cuando todavía estábamos formándonos como personas, mucho antes de emerger en la sociedad como personajes con credibilidad, aves nocturnas, gente cool, superestars. Así que cuidemos a los viejos y fieles amigos, tomemos cervezas con ellos, maquinemos juntos para conquistar el mundo, busquemos nuevas formas nuevas para divertirnos, planeemos vacaciones en común, formemos grupos de música con ellos, grupos que podrían ser mas grandes que los Beatles quizás. Los amigos son los verdaderos superestars de nuestras vidas. Bueno, juntos con nuestros papis, novios y, por los que los tengan, hijos. Pero esto ya es otra historia y otras canciones…

SUPERESTAR
Ahora nunca me llamas
ya no cantamos canciones a media tarde
nunca quedas conmigo
me pregunto si aún eres mi amigo.

Abriré una investigación,
firmarás una declaración,
expondré todas tus fotos
daré tu número a todos.

Si prefieres arreglarlo
puedes venir a visitarme al trabajo,
que no te de pereza
sabes que tiro muy bien la cerveza.

Pero si prefieres ir a ensayar,
ahora que eres una superestar,
ves haciendo la maleta
porque iré a buscarte con mi escopeta.

O abriré una investigación,
firmarás una declaración,
expondré todas tus fotos,
daré tu número a todos.

Si prefieres arreglarlo
vayamos a tomar algo.

Barcelonés está editado por
Until We Change It.

Contactar para oportunidades de
Publicidad.

Política Editorial