Canciones para la ocasión: «Enjoy the silence» de Depeche Mode

miércoles, 15 enero, 2014

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Canción para cuestionar el uso de las palabras mientras recuerdas anécdotas de tu adolescencia tardía.

¡Depeche Mode tocan hoy en Barcelona! Suena a máquina de tiempo. Cuando empecé a tener conciencia de la música pop ellos ya llevaban por lo menos 15 años a sus espaldas y eran el grupo que gustaba casi a todo el mundo. En Atenas se hacían (y se siguen haciendo, fijo) fiestas Depeche Mode. Su fan club Griego es una institución muy poderosa, eternamente en guerra con el fan club de The Cure. A veces parece como si los ochenta nunca se fueron de mi ciudad natal. Y de repente me entero que Depeche Mode están aquí. Hoy. En pocas horas. Bueno, a mí me da igual.

Debo confesar que nunca fui muy fan de ellos. Obviamente, sus singles me parecen obras maestras del pop pero, como eran un grupo que gustaba tanto a todo el mundo, no tuve el margen psicológico de desarrollar una relación muy especial con ellos. Cuando eres adolescente, a veces quieres que tus grupos favoritos sean solamente TUYOS y de nadie más! Además, en directo, sus manierismos de estadio de rock son de los que me dan un poco de vergüenza ajena, personalmente prefiero el karaoke descarado de The Human League o el melodrama desmesurado de Marc Almond, para nombrar unos de los artistas que emergieron desde la misma cuña de synth pop que los Depeche Mode pero nunca llegaron a engatusar las masas tanto.

De todas formas, “Enjoy the silence” tiene un puesto especial en mi corazón y estará para siempre dentro del baúl de hits emocionales personales que siempre atesoraré.

Me acuerdo de la primera vez que la escuché. Tenía 18 años y estaba en un bar de Atenas. El lugar se llamaba Club Decadence y hacía mucha justicia a su nombre. Para empezar, ocupaba un edificio de dos plantas, construido en el pie del monte de Strefi, una colina frondosa en pleno centro de Atenas, donde los yonquis se reunían entre los arbustos y donde se hacían a menudo fiestas rave. El edificio era una casa de principios de siglo XX, que en algún momento parteneció, según la leyenda urbana, al regente. El interior era oscuro, con mosaicos antiguos y decoración de madera barnizada. Apestaba a tabaco y bourbon. Nada más entrar allí podías imaginar a Nick Cave o a John Spencer bebiendo en la barra (sí, cada vez que tocaban en Atenas iban luego a este bar) hasta el amanecer. En aquel bar pues, una noche que me quedé solo, contemplé como Maria, una chica que me había cautivado con su flequillo, sus ojos de azul pálido y sus pocas palabras de esfinge, bailaba lentamente rodeada de la penumbra, a las altas horas de la madrugada, en una sala mediovacia, mientras sonaba “Enjoy the silene”. En mi esquina, me puse a bailar solo, soñando el momento que “Todo lo que he querido, todo lo que he necesitado” estaría, por fin, en mis brazos. No sé si realmente pensaba en ella o en la idea del amor verdadero en general y nunca lo sabré, nada ocurrió entre ella y yo aquella noche. A lo largo de los años, y tras volver a encontrarla viviendo ya en Barcelona, nos hicimos amigos. Creo que alguna vez, años y años después de aquella noche, le confesé riendo que me había encaprichado con ella al son de Depeche Mode. Seguramente ella también se rió mucho.

Aparte de esta historia personal, “Enjoy the silence” me encanta por su sonido nocturno y sus letras, una oda al silencio, un recordatorio de como las palabras a veces son totalmente innecesarias y absolutamente destructivas. Soy una persona que se expresa mucho con las palabras pero a la vez me pierdo en ellas. Esta contradicción me ha hecho siempre la vida un poco imposible y supongo que me ha empujado hacía la música y el dibujo para poder expresar cosas que escapan de mi vocabulario. De la misma manera, esta incapacidad me ha convertido en una persona que a veces se expresa mejor con los gestos que hablando. Pero luego, puedo ser extremadamente explícito en mis descripciones, mis bromas o mis ataques verbales. Y me he tenido que callar inumerables veces. Las palabras tienen una capacidad demoníaca a veces y una manera de complicar las cosas hasta los extremos. Me acuerdo de las peores peleas que he tenido en mi vida y el intercambio de palabras feroces, mas peligrosas para el alma que una bala de demolición.

He aprendido que a veces es mejor que algunas cosas no se expliquen. El abismo interior, las frustraciones, los deseos secretos de cada uno son su propia historia y a menudo verbalizar ciertas cosas crea monstruos. Jamás fui partidario de la sinceridad absoluta. A veces me despierto odiando a todo el mundo y podría, con mucho detalle, destripar vivos-verbalmente-a los que más quiero en este mundo. Y como consecuencia, perderlos probablemente o causarles dolor inecesario.

Tampoco soy muy partidario, aunque suene bonito cuando pasa, de hacer durísimas declaraciones de amor eterno y juramentos al aire. Como Depeche Mode cantan, los juramentos se hacen para que se rompan, las palabras se olvidan. Entre dos amantes o dos amigos o dos parientes se crean lazos no-verbales que son mucho más fuertes que las palabras y las promesas. No recuerdo casi a mi madre o a mi padre diciéndome “Te quiero” jamás y aún así no tengo la menor duda de que hayan dedicado sus vidas a mí y mi hermana. No me da ninguna confianza que un amante me diga todo el rato cosas bonitas, prefiero una saludable dosis de palabras bonitas y una hipermegasobredosis de gestos silenciosos con cariño.

Es ya tarde, muy tarde por la madrugada. “Enjoy the silence” está retumbando en mis orejas desde hace horas. 16 años antes, en horas parecidas, escuché aquella canción en algún club que ya no existe, mirando el objeto de mi deseo bailando. La única cosa que quiero es saltar a la cama con mi novio. Él esta durmiendo desde hace horas. No me importa, no necesito hablar con él. Solo pienso en cerrar mis ojos y disfrutar el silencio. El silencio a su lado.

«Enjoy the silence»

Words like violence
Break the silence
Come crashing in
Into my little world
Painful to me
Pierce right through me
Can’t you understand
Oh my little girl

All I ever wanted
All I ever needed
Is here in my arms
Words are very unnecessary
They can only do harm

Vows are spoken
To be broken
Feelings are intense
Words are trivial
Pleasures remain
So does the pain
Words are meaningless
And forgettable

All I ever wanted
All I ever needed
Is here in my arms
Words are very unnecessary
They can only do harm

Enjoy the silence

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