Canciones para la ocasión: «El Oleaje» de Elsa de Alfonso y los Prestigio

martes, 18 febrero, 2014

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Canción para pensar con admiración desbordante en un colega y para reflexionar sobre tu favorita manifestación de la naturaleza.

Conocí a Elsa hace muchos años en un bar de la Plaza Real, de estos pocos que no cierran a las 3. Recuerdo que ella me pareció, desde aquel primer momento, como una extraña combinación entre Charlotte Gainsbourg, Patti Smith y un chico nerd de colegio americano, en plena década de los 70. Con su pelo de media melena, sus gafas, sus camisas hawaianas y sus pantalones de tiro alto, Elsa se quedó marcada en mi memoria como un personaje único. Los años pasaron y su actividad en la escena underground barcelonesa, como promotora de conciertos o como componente fugaz de varios grupos no dejó de fascinarme. Sin duda, su perfil siempre me había parecido modesto hasta que vi el videoclip de “El Oleaje” y vi allí alguien que trascendía el perfil de “músico indie, colega, ave nocturna, etcétera” y entraba ya en la esfera de “personaje inspirador tirando a icónico”. En esta nueva imagen de Elsa como estrella subterránea contribuyó en gran porcentaje la propia canción, un tema que para mí, desde su cuña, es ya un clásico del Pop Español.

Hay muchas cosas que hacen que mi corazón pierda algún que otro latido cuando escucho “El Oleaje”. Están estas guitarras atmosféricas, estos acordes abiertos, este reverb, este aire y espacio que hacen que el tema no tenga peso sino que flote alrededor tuyo, como un fantasma benigno que escucha tus penas y te da palmaditas espectrales en el hombro cuando el mundo te parece un lugar cruel. Pero para mí el enganche principal de la canción es este anhelo desgarrador que transmite la voz de Elsa, y estas letras, tan sencillas pero tan acertadas. “Una razón dimela tú, cual será, dime por qué cambio siempre de parecer, tanto tiempo esperando para que todo quede en nada. Es el oleaje…” ¿Será una oda a un amante perdido o una pregunta existencial sobre la absurdez y la tristeza profunda de ser? No lo tengo claro, pero cualquier de las dos opciones me valen.

Después hay el título de la canción: «El Oleaje», que palabra más bonita y pegadiza para describir este fenómeno de la naturaleza que me tiene loco. Desde minúsculas arrugas en la superficie del mar una noche tranquila de verano hasta monstruos gigantescos, hijos de tormentas perfectas, las olas forman gran parte de mi imaginario, me acompañan en sueños por la noche, habitan mis canciones, mis escritos y mis dibujos, me saludan desde innumerables vídeos de youtube que miro compulsivamente cuando no miro vídeos de gatos. Las olas tsunami siguen siendo las estrellas de mi lista personal de obsesiones -olas tremendamente destructivas, materia de pesadillas, fuerzas inexplicablemente crueles que recuerdan al ser humano que no es mucho más importante que una hormiga ante el furor de la naturaleza. Las “Tres hermanas” también vagabundean por los océanos de mi mente, una triada legendaria de olas monstruosas que levantan la cabeza como muros de agua y pueden hundir hasta el barco mas grande. Hace pocas semanas vi el vídeo de un surfero que rompió el record Guiness domando una ola de 30 metros de altura en la cuesta de Portugal. Pensé: «Qué loco». Lo mismo que pienso cuando veo vídeos de Tsunamis y veo la gente mirando como si fueran hipnotizados las olas que se acercan, en vez de correr por sus vidas, o cuando veo vídeos de gente mirando el temporal desde muelles, en las costas del Cantabria o de Galicia, poniendo sus vidas en peligro. Me imagino que es el poder hechizante del oleaje, que como una serpiente hipnotiza a sus víctimas -y acaso ¿no se parece al amor, esta eterna ondulación del corazón que hace que las personas más valientes o inteligentes se dejen arrastrar y cometan locuras varias?

Me pregunto si en esta canción Elsa se refiere a algo tan dramático como montañas de agua enfurecidas o a algo más sutil, al fenómeno natural de la sucesión de ondas, este juego repetitivo que se podría interpretar como el continuo vaivén de emociones y situaciones en nuestras vidas. Pienso que podría ser el segundo caso. Cuando escucho la canción no pienso tanto en la violencia de una sola ola gigante, sino en la repetición de muchas, de tamaños varios. Me viene a la cabeza toda esta sucesión de personas y vivencias mientras ocupamos la superficie de la tierra -tantos amigos, tantos amantes, tantos sueños, tantos deseos, tanto anhelo, tantos esfuerzos, tantos dolores, tantas caídas y tantos levantamientos, para que al final todo quede en nada -una ola se retira, respiras, levantas la cabeza, luego viene otra, te arrastra, se retira, emerges en la superficie, luego viene otra-… y así sigue, sin cesar, el juego de la repetición, el drama auténtico de la existencia.

Que horror me diréis, este péndulo. Pero yo os diré ¿habéis estado alguna vez en la orilla del mar, una noche mágica de verano, os habéis dejado embrujar de estas olas pequeñas que traen en la costa solo un leve suspiro de los dramas que ocurren mar adentro? ¿Habéis estado alguna vez en la costa, algún día castigada por fuertes vientos, contemplando el frenesí del temporal, esas paredes de agua coronados de espuma? ¿Habéis visto alguna vez a la gente que hace surf, con que ansiedad esperan a la ola perfecta que les librará durante unos segundos de sus preocupaciones mundanas? ¿Habéis pensado como llega a una playa la botella sellada con un mensaje dentro, las palabras de un náufrago que busca su salvación? Sí, es el oleaje, el agente del cambio. Podría ser que el sentido del amor y de la vida no es nada más que este movimiento periódico, esta sucesión de ondas. Los surferos lo saben, Rocío Jurado lo supo, Elsa de Alfonso también lo sabe.

Estamos condenados a esperar y esperar y esperar para la oportunidad de actuar y perseguir y luchar y amar y para que al final todo quede en nada. Hasta la próxima ola.

EL OLEAJE
Una razón, dímela tú
Dime, cual será

Es el oleaje,
Es el oleaje
Mi mundo es un mundo elástico.

Una razón , dímela tú
Dime porque cambio siempre de parecer
Tanto tiempo esperando
Para que todo quede en nada

Es el oleaje
Es el oleaje
Mi mundo es un mundo elástico
Yes, yes

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