Canciones para la ocasión: «Cruzo los dedos» de Doble Pletina

martes, 31 diciembre, 2013

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Canción para reflexionar masivas y retomar fuerzas justo antes de empezar un Año Nuevo en La Misma Ciudad.

El día 4 de enero cumplo 10 años en Barcelona. Diez años llenos de ilusiones, nuevos amigos, experiencias alucinantes, amantes guapos, estudios (y títulos) poco aprovechados, mudanzas exhaustivas, sueños medio cumplidos, bares variopintos (con clase o de mala muerte), discotecas sudorosas, fiestas locas, conciertos emocionantes, festivales de verano, edificios flipantes y sol brillante. Tambien fueron diez años de plagas de loros, palomas, gaviotas, turistas, cucarachas y demás bichos.

Creo que este es el momento más oportuno para hablar sobre mi grupo favorito de Barcelona (con permiso a todas las demás bandas muy buenas que están por aquí, ¡cada persona tiene sus debilidades propias!): ¡Doble Pletina! Y, por ser más preciso, hablaré sobre su canción que me cautivó para siempe, ya que ilustra precisamente mis sentimientos encontrados hacia la Ciudad Condal y el año nuevo.

“Cruzo los Dedos” es el perfecto ejemplo de que a veces, less is more. Poca duración, pocos cambios de acordes, pocos arreglos (muy acertados, eso sí), pocas líneas de letra, pero mucho sentimiento y eficacia. Desde la primera vez que escuché esta canción, me rendí a sus pies. Más allá de la conexión sentimental que tengo con los Pletinas, la amistad que me une con ellos y los extra lazos que tengo con algunos (Cati lanzó prácticamente mi carrera musical, Marc fue mi compañero de piso y junto con Laura siguen siendo colaboradores míos en esta aventura que es La Música), al escuchar aquella canción hubo el click mágico. Y me imagino que esto lo comparto con miles de personas de mi edad, mi gustos y mi situación económica o emocional. Porque, frente de los tiempos que corren, ¿Quién no cruzaría los dedos?

Entiendo muy poco de política y entiendo todavía menos de economía, así que formo parte de los culpables, esta gran parte de nuestra generación, que hemos dejado que la situación llegue a estos extremos, demasiado entrometidos en temas de vital -o no tanto a veces- importancia como el amor romántico, las amistades, la música, el cine, la moda, los viajes y un largo etcétera. No leía jamás las noticias durante años y años hasta que me esforcé, que remedio, en leerlas de vez en cuando. Y ahora solamente me deprimen o me llenan de rabia, de furor, de impotencia, de ganas de una revolución a la Francesa (con guillotina incluida, oh sí, para todas las cabezas, entre los políticos y las grandes empresas). Añadimos a esto el hecho de que estoy en la cuarta década de mi vida y poca estabilidad o éxito profesional he cosechado (en gran porcentaje por elecciones, miedos, jugadas o culpas propias). A la vez llevo diez años en una ciudad que no es la mía, esto significa que estoy en dilema: ¿hacerme, ya de una vez, un verdadero nido en este lugar donde vine por pura coincidencia o seguir el canto embriagador de las sirenas que me invitan a un gran cambio? Y si hago este cambio ¿acabaré en algún lugar mejor o naufragaré y estaré devorado por monstruos, marinos o no?

Estas y otras cosas pienso cada vez que escucho “Cruzo los dedos”. Me doy cuenta que Barcelona de 2013 poco tiene que ver con Barcelona de 2004, ¿o seré yo que cambié y perdí gran parte de mi ilusión? Cada año parecía como si algo del alma de la ciudad, con quien me enamoré hace diez años, se estuviera apagando. Mi compromiso con ella seguía fuerte pero cada vez la rutina me sofocaba más. Poco a poco me entraron grandes ganas de escapismo. Ahora lo veo muy claro. Primero tuve un novio en Madrid durante dos años, cosa que significó que no estuve mas que 20 días seguidos en Barcelona durante esta época. Siempre me quejaba que necesitaba tiempo en MI ciudad…entonces porque cuando aquella relación con el gato se acabó y yo ya estaba libre de quedarme de nuevo en Barcelona, opté subalquilar mi piso inumerables veces y a toda costa estar fuera, donde fuera, Atenas, Londres, Berlín, Valencia, lejos lejos lejos de Barcelona. Y mas o menos asi sigo hasta este día. Cada vez tengo la sensación que la ciudad se esta haciendo más pequeña y que me está faltando el oxígeno, la novedad. ¿será verdad? Pero si no paran de abrir bares y tiendas, pero si no paran de emergir nuevos grupos de música, inventarse nuevas fiestas o aparecer nuevas pandillas que siguen haciendo la noche un lugar divertido aunque bastante confuso. ¿Será el crisis? ¿La incertidumbre que te espera en cada esquina? El tsunami de turistas que ha convertido barrios preciosos en disneylandias de horror? Las nuevas normas cívicas absurdas, con multas incluidas? ¿Será que hasta los fantasmas que antes me perseguian por cada callejón de la ciudad, recordándome amores del pasado, poniéndome la piel como de una gallina y regalándome inspiración, se han callado también?

Y que queda cuando el dinero es poco, el camino profesional es pedregoso, cuando nada te sorprende, cuando piensas que tu ciudad, el lugar que te parecía simplemente maravilloso hace unos pocos años, poco te emociona? Pues tu gente. Estos amigos que a veces cuestan mucho de mantener pero vale la pena dejar la vida en esto porque son los pilares de la felicidad y sin ellos somos poquita cosa. Dicen que es difícil hacer amigos en Barcelona. Mi experiencia propia me ha demostrado que esta teoría no es de todo verdad. Aquí me relacioné con todo tipo de gente,. A veces tengo la sensación de que les descuido demasiado, más que todo cuando estoy inmerso en mis propias historias, viajes, amores o comidas de olla. Otras veces pienso que me han olvidado y me quejo y estoy mas gruñón que un viejo amargado. Pero fíjense, cuando llevo tiempo fuera de la ciudad y vuelvo, cuando me encuentro con mis colegas, la euforia que se apodera de mí es tanta que juro a mí mismo que esta ciudad es el mejor sitio del mundo, es mi casa, there´s no other place. Porque es aquí donde realmente me hice adulto, donde me divertí como un cabrón y donde se me ofrecieron las oportunidades de subir algunos escalones en la escalera de madurez y autorealización, y con gente increíble a distancia cercana. Por esto siempre estaré agradecido a Barcelona.

El 2014 está en la puerta. Un año nuevo. Vete a saber qué cambios va a traer, a nivel personal, nacional, mundial. De lo concreto a lo general, como dirían los Pletinas. No estoy demasiado optimista acerca la política, la economía o incluso la raza humana pero creo en mis amigos y en el amor. Ah, el amor, el amor…a caso ¿no es LA cosa que nos puede hacer amar cualquier lugar? Así que cruzo los dedos y os deseo ¡feliz 2014!

CRUZO LOS DEDOS
En esta ciudad que cada día es más pequeña
dónde sucede lo mismo una y otra vez
es difícil relacionarse y más hacer amigos,
y los pocos que se tienen cuestan de mantener.
Cruzo los dedos para que no me falles tú también.

Ahora que parece que todo está dormido
y todas las emociones se perdieron ayer,
en este momento de bostezo reprimido
rezo por un sobresalto que me obligue a responder.
Por favor, sorpréndeme.

En esta ciudad que cada día es más pequeña
dónde sucede lo mismo una y otra vez
es difícil relacionarse y más hacer amigos,
y los pocos que se tienen cuestan de mantener.
Cruzo los dedos para que no me falles tú también.

 

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