Canciones para la ocasión: Being Boring de los Pet Shop Boys

martes, 11 junio, 2013

Por

 

Una canción para recordar tu recorrido desde la primera juventud hasta ahora y los amigos que se perdieron por el camino.


Pet Shop Boys son uno de estos grupos que tienen una lista interminable de hits sofisticados pero a la vez bailongos a muerte. Aún así, para mí, su mejor logro es Being Boring, una oda mid-tempo a la juventud, sus aspiraciones, su energía vital y desbordante…y a la vez a todo lo que perdemos, sea la inocencia, la ingenuidad o personas mientras andamos nos arrastramos o corremos hacia la madurez y la sabiduría-si alguna vez llegamos allí.

La canción es un recorrido a los “años salvajes” del narrador. A la época de las fiestas adolescentes con dress code, la obsesión por los ídolos” (sean escritores, músicos, filósofos o el macarra guapo del barrio) y la inspiración que ellos proporcionan, a la cantidad de tiempo libre, a las huidas de los pueblos hacía las grandes cuidades, a la persecución de sueños salvajes, a la apertura de nuevas puertas, a la lucha continua, a la metas que se consiguen o no, a las pérdidas que se efectúan durante este pedregoso camino, a las amistades intensas, a este ansiedad que muchos tenemos, la ansiedad de nunca estar o ser aburridos y finalmente a esta ingenua pero tierna creencia que todos tenemos cuando somos jovenes: que tenemos por delante un tiempo ilimitado.

Being Boring me recuerda y siempre me recordará a Kostas. Le conocí cuando yo tenía 19 años y él 27. Desde el principio conectamos como un profesor conecta con su estudiante favorito. Él me grababa sin parar cintas con música y me introdujó a un montón de grupos que yo no conocía. Compartíamos amor incondicional por Saint Etienne, Pet shop Boys, Cocteau Twins, Stereolab, Broadcast y un montón de otros grupos y podíamos pasar horas y horas comentando sobre ellos, sobre sus progresión de acordes, sus arreglos, sus letras. Teníamos mucho tiempo libre, es cierto. Caminábamos durante horas en los paseos marítimos de Atenas, a veces en el amanecer, tras una noche de discoteca, hablando de todo. Fumábamos porros e inventábamos pequeñas obras de teatro absurdas. Nuestra favorita era jugar al marido asesino y su esposa que no sospecha su fin trágico. Él me asesinó unas docenas de veces. No parabamos de delirar sobre lo excitante que era la vida y como nosotros, al contrario que la mayorÍa que nos rodeaba, jamás “seríamos unos aburridos, jamas nos aburriríamos”. Mi madre le adoraba y siempre me decía que este chico transmitía una extraña tristeza. Y él la quería mucho tambien.

Kostas parecía tener lo que se podría llamar bagaje “cool” en los ojos de un post adolescente de un suburbio aburrido de la costa como yo: era inteligente, sabía mucho de música, tenía un sentido de humor brillante, era bisexual, tocaba en un grupo cuyo single lo vendían en el Rough Trade de Londres, era dj en las discotecas indies más importantes de Atenas y tenía amigos que parecían super interesantes y exóticos. También tenía un trabajo en el banco que odiaba, unos estudios que había dejado, una inseguridad innata y unos padres sofocantes. Su padre era policía y su madre era una dictadura hecha persona. Se dedicaba a redecorar el piso donde vivían los tres constantemente, cambiando de posición muebles de estética barroca todo el rato y tratando a su hijo como si fuera un crío. No le gustaban nada los amigos de su hijo, le parecían “malas influencias”. A mí no me conocía personalmente pero le caía fatal solo por escuchar mi voz en el teléfono. Una vez que llamé a su casa ella me hizo una interrogación completa sobre mis estudios, mi estado profesional y mi edad y cuando le dije que tenía 20 años me dijo horrorizada: “¿Qué haces con mi hijo teniendo 20 años tú y él 27? ¡No puedes seguir viéndole, él tiene que madurar, dedicarse al trabajo, no le llames más!”. Otra vez que llamé él no estaba y cuando volvíó le preguntó a su madre si le habían llamado por telefono y ella dijo “Sí, te ha llamado alguien, no sé quien es.” Kostas preguntó “Pero ¿era chico o chica?” y ella respondió: “¡Pues no sé hijo, algo intermedio!”

Todo esto nos parecía gracioso al principio pero la carga de este entorno familiar combinada con una personalidad frágil empezó a pasarle factura. Él empezó a deteriorase a partir de los 30. Yo me fui a vivir a Barcelona, intentando realizar mis sueños, como el protagonista de “Being Boring” y él se quedó atrás sin intentar cambiar nada, siendo cada vez más distante, más triste, más confundido, más atrapado en ALGO que nadie podía explicar. Cuando nos conocimos, yo pensaba que él lo tenía todo mientras yo era un confundido, un desastre. Tras mi exilio voluntario, año tras año me acercaba (muy lentamente, eso sí) a la meta de ser la persona que quería ser mientras él parecía alejarse, dejó el grupo, dejó su trabajo, dejó de hablar con muchos de sus amigos. Su comportamiento se volvió errático. Bebía demasiado y a veces se volvía agresivo. Se le veía infeliz. Una vez coincidimos en una isla donde veraneamos muchos amigos y conocidos de Atenas. El parecía tan tocado que incluso a algunos nos asustaba y nos costaba mantener cualquier conversación con él. Y unos meses despúes recibí una llamada de un amigo común: “Kostas murió ayer. Me llamó su madre, encontró mi número en el móvil de él. Tuvo un infarto.” me contó entre sollozos.

Todavía nos preguntamos si fue un suicidio o no, nunca los sabremos. Lo que sí sabemos es que él se fue infeliz ¿Fueron sus padres que le aplastaron? ¿Fuimos nosotros que no le apoyamos suficientemente? ¿Fue él que no supo hacer la transición de la post-adolescencia a la “madurez”?

Desde entonces, cada vez que escucho a los Pet Shop Boys o a los Saint Etienne pienso en él. Y cada vez que ellos sacan algo nuevo pienso: ¿Que le hubiera parecido a Kostakis (un apodo cariñoso en Griego)?

“Nunca pensé que llegaría a ser la criatura que siempre estuve destinada a ser pero había pensado que a pesar de nuestros sueños, tú estarías allí en mi lado” canta Neil Tennant en Being Boring. Y no puedo dejar en pensar en mi amigo, uno de mis héroes cotidianos de post-adolescnecia que no pudo llegar al next level de este videojuego de la vida. Quizás simplemente levantó las manos y se aburrió de esta lucha constante que es vivir. Por él, espero nunca llegar a estar aburrido, nunca ser un aburrido. Que descanse en paz.

 

 

Being Boring

I came across a cache of old photos
And invitations to teenage parties
«Dress in white» one said, with quotations
From someone’s wife, a famous writer
In the nineteen-twenties
When you’re young you find inspiration
In anyone who’s ever gone
And opened up a closing door
She said: «We were never feeling bored

‘Cause we were never being boring
We had too much time to find for ourselves
And we were never being boring
We dressed up and fought, then thought: «Make amends»
And we were never holding back or worried that
Time would come to an end

When I went I left from the station
With a haversack and some trepidation
Someone said: «If you’re not careful
You’ll have nothing left and nothing to care for
In the nineteen-seventies»
But I sat back and looking forward
My shoes were high and I had spots
I’d bolted through a closing door
I would never find myself feeling bored

‘Cause we were never being boring
We had too much time to find for ourselves
And we were never being boring
We dressed up and fought, then thought: «Make amends»
And we were never holding back or worried that
Time would come to an end
We were always hoping that, looking back
You could always rely on a friend

Now I sit with different faces
In rented rooms and foreign places
All the people I was kissing
Some are here and some are missing
In the nineteen-nineties
I never dreamt that I would get to be
The creature that I always meant to be
But I thought in spite of dreams
You’d be sitting somewhere here with me

‘Cause we were never being boring
We had too much time to find for ourselves
And we were never being boring
We dressed up and fought, then thought: «Make amends»
And we were never holding back or worried that
Time would come to an end
We were always hoping that, looking back
You could always rely on a friend

And we were never being boring
We had too much time to find for ourselves
And we were never being boring
We dressed up and fought, then thought: «Make amends»
And we were never being boring
We were never being bored
‘Cause we were never being boring
We were never being

Barcelonés está editado por
Until We Change It.

Contactar para oportunidades de
Publicidad.

Política Editorial