Camp David: brillantes y giratorios

martes, 23 septiembre, 2014

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El azar y las agendas hicieron que me viese con Nacho Gil, Xavi Martín y Rafa Tapounet en la conmemoración del aniversario de los Acuerdos de Camp David, la firma de paz entre Israel y Egipto mediada por Jimmy Carter el 17 de Septiembre de 1978. El motivo de la quedada era, claro, hablar de Camp David, una banda que no sólo comparte nombre con una de las residencias del presidente de Estados Unidos, sino también con la seminal maqueta que Los Carradine lanzaron el 1996. No podemos poner palabras en la boca de La Casa Blanca, pero por parte de Los (añorados) Carradine no debería haber ningún tipo de respuesta legal a este efecto: los componentes son exactamente los mismos que Camp David, con la ausencia de un Antonio Baños que por el momento permanece en el banquillo hasta que el grupo que marcara vidas con «Billy Bragg» o «Vietnam Sentimental» salga de su letargo.

Con cuatro hits como ocho soles en su bandcamp, Camp David no hacen borrón y cuenta nueva para con su anterior proyecto musical: sus canciones siguen recordando a grupos como Violent Femmes, utilizando iconos pop para tratar temas personales y cabalgando entre lo romántico y lo reivindicativo. No sólo eso, sino que revisitan -en catalán y con nuevo cuño- canciones de su primer grupo como «Romania»: “Hemos sacado algunos de nuestros viejos temas del baúl y creo que algunos de ellos han mejorado en catalán, ganando en coherencia incluso” apunta Nacho; Xavi, refiriéndose a «Mapes», nos cuenta: “Mapes la llegamos a grabar con Los Carradine para un disco que nunca vio la luz. De hecho, Camp David y la ultimísima etapa de Los Carradine se parecen mucho, pues el disco del que te hablo era íntegramente en catalán”. Incluso «Brilla i gira», dicen, había sonado ya en algún que otro ensayo de la formación original, siendo ahora una cosa completamente distinta en forma y fondo. Si la mayoría de grupos se contentan con perpetuar su cancionero, Camp David lo corrige, pone en perspectiva y le insufla vida de nuevo.


Sonrojados cuando se les achacan semejanzas con Housemartins o señalo el strummerismo de «1843» (tema que estrenaron en la plataforma Fundación Robo hace unos días y que puede considerarse la respuesta no consciente al «Dios salve a Prim» de CGB), Tapounet responde así: “Quedamos muy poco para ensayar y cuándo lo hacemos solemos dedicarle un par de horas, ¿qué vamos a hacer? ¿Intentar buscar un estilo propio? Somos conscientes de nuestra limitación como músicos, pero intentamos sacar lo mejor de ella. Hacer lo que siempre hemos hecho, vaya” a lo que que Xavi apostilla con un “De jóvenes queríamos sonar como Teenage Fanclub, hasta que nos dimos cuenta de que sin amplis Marshall eso no iba a ocurrir”. Con todo, en Camp David podemos localizar heterogéneos ramalazos a formaciones como The Byrds, Nacha Pop o una clara reverencia a House of Freaks en «No ho entens», canción deudora y tributaria de este grupo de Richmond que ya se apañaba con guitarra y batería antes de que «Seven Nation Army» rompiese pistas.


El «cançons de ràbia i amor» que promete su descripción en bandcamp no es sólo palpable en sus letras, si no en declaraciones como éstas: “Hacer música combativa, en este punto en concreto, nos parece indispensable. La mayoría de grupos que me gustan se han posicionado políticamente, pero no por eso han dejado de hacer también canciones de amor”. A lo que Nacho añade “Las canciones pop sirven para hablar de las cosas que te afectan, de la índole que sean, por lo que no tiene sentido limitar el espectro de las mismas a hablar de política o a no hacerlo en absoluto. Cantamos sobre cosas que forman parte de nuestra vida y sobre lo que pensamos, sin más”. Si al combat pop le sumamos las altas dosis de nostalgia que destilan algunas de sus canciones, empezando porque muchas de ellas nacen del reencuentro y reinterpretación de las mismas, la rabia y el amor son dos ingredientes más que palpables en un grupo como Camp David, a la par que una modestia expresada así por Xavi a modo de colofón: “No creo que a nadie le importe Camp David, o si vuelven o no Los Carradine. No tenemos ningún proyecto realmente. Sólo somos amigos. Y hacemos canciones”.

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