Bulbasaur y Tom Tom Mag (o una excusa para destacar a cinco bateristas referentes)

miércoles, 23 octubre, 2013

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Este sábado 26 se presenta en Hángar (Barcelona) el segundo número del fanzine feminista Bulbasaur, editado por Mirena Ossorno, Andrea Alvarado Vives y Blanca Miró. Para la ocasión han ideado una jornada feminista que cuenta con la colaboración de la revista neoyorquina Tom Tom Mag, especializada en mujeres bateristas. Las actividades son variadas y suculentas: una conferencia-presentación de la directora de Tom Tom, Mindy Abovitz; mesas redondas sobre feminismo en los medios; un showcase de mujeres bateristas y los conciertos de Trés Drums, Imperio, Doble Pletina (ambas con mujeres a las baquetas) y VIDA.

Con motivo de estas jornadas, he escrito un artículo sobre 5 respetadas e influyentes mujeres bateristas. Let’s Roll!!!

IKUE MORI (DNA, improvisadora libre)


La japonesa Ikue Mori fue una de las figuras de referencia de la ardiente, fugaz y regeneradora escena subterránea neoyorquina de finales de los 70, más conocida como No-Wave. Su legado con DNA son 32 composiciones; breves miniaturas sónicas que ponían patas arriba las estructuras del rock.

Sin experiencia en la batería, un disco de música brasileña y el influjo de su origen oriental fueron suficientes para desarrollar un particularísimo estilo, alejado de los patrones 4×4 y del clásico emblema caja-charles, que seguía a su manera el rumbo de Moe Tucker (Velvet Underground) y Drumbo (Captain Beefheart).

Y es que entre las Rickenbacker de Arto Lindsay, que esculpían esculturas y maremotos de disonancia lijada, y la presencia de robóticos teclados y serpenteantes bajos, se erigía la mercurial y diminuta presencia de Ikue Mori, que mediante el latido primario y oscilante de sus tom-toms confeccionaba unos patrones de complejo primitivismo que daban pegamento a la cortante argamasa de su alrededor.

Al acabar DNA, se pasó a la caja de ritmos y al portátil, instrumentos con los que se ha convertido en una figura de referencia dentro de la improvisación libre, y con los que ha hecho destacables trabajos junto a Zeena Parkins, Marc Ribot o Fred Frith.

SUSIE IBARRA (jazzwoman, compositora e improvisadora libre)

Nacida en California pero de ascendencia filipina, Susie Ibarra es una reconocidísima figura dentro del ámbito del jazz. Ibarra no es únicamente una proficiente baterista sino que también desempeña una importante labor divulgativa de la tradición musical del sudeste asiático y está embarcada en obras sociales por la preservación y mejora de las condiciones de vida de los indígenas

Sus 20 años de trayectoria en la élite han dado para mucho: ha tocado en el prestigioso cuarteto de David S. Ware y ha colaborado con gente tan diversa como Yo La Tengo, Zeena Parkins, Derek Bailey o Wadada Leo Smith. También lidera su propio trío, en el que hace unas preciosas y aglutinadoras composiciones más cercanas a la música clásica contemporánea.

Con un compromiso político similar al que desplegara la new thing negra en los 60, Ibarra ha ensanchado los límites del jazz fusionando el empleo de instrumentos procedentes del gamelan o de la música filipina con la electrónica o la improvisación libre. Toda una estrellita.

PALMOLIVE (The Slits, The Raincoats)

La historia de Palmolive es digna de documental, pocas vidas tienen semejantes giros copernicanos. De origen andaluz, pronto se mudaría a Londres, donde se convertiría en una de las figuras más destacadas de la primera ola punk. Junto a una jovencísima Ari Up fundó las míticas Slits, de las que saldría poco antes de que grabasen su primer disco.

Las Slits pre-Cut eran un estruendoso atropello que combinaban delirantes y aullantes voces superpuestas de llamada-respuesta con graníticas percusiones y gruesos riffs rock. Su estilo era sucio, impulsivo y andrajoso, muy primario. Al salir de las Slits, tocó en el primer disco de las Raincoats, en el que sus percusiones chatarreras, llenas de tom-toms y tambaleantes pero encantadores ritmos, han supuesto una importantísima influencia para muchos grupos de lo-fi e Indie C-86. El estilo de Palmolive era de una vehemencia ciertamente contagiosa.

Al poco de sacar el disco, Paloma renegó del punk y del feminismo, se fue a la India y a posteriori se convirtió al cristianismo. Poco importaba: su arrojo a la batería se había convertido en icónico.

ADRIS HOYOS (HARRY PUSSY)

Miami. Entre palmeras, descapotables, desigualdades sociales y caimanes emergieron a principios de los 90 las furibundas Harry Pussy. Una jaranera mezcla entre la velocidad terminal y furibunda del grindcore, la atonalidad y libertad de miras del free-jazz y la actitud del punk que únicamente necesitó un lustro para reducir el edificio a cenizas.

Ver el ímpetu con el que Hoyos se abalanzaba sobre la batería es una experiencia que va más allá de lo imaginable. En serio, desafía cualquier expectativa cognitiva: la intensidad de su gesto era digna de un cuadro expresionista, era el retrato de un cuerpo implosionando poseído encima de la batería. Todo en Adris tomaba formas excesivas: su desaforada voz era rijosa y espeluznante, y su particularísima manera de tocar, amorfa y virulenta, era una combinación bastarda entre Milford Graves, el primerísimo Mick Harris (Napalm Death) y la elocuente violencia del accionismo vienés. Ver para creer.

Pero de todo eso ya hace 15 años. Tras morir Harry Pussy, Hoyos ha vivido prácticamente de espaldas a la música. Y sin embargo, el culto alrededor del resucitado Bill Orcutt y de su figura no ha hecho más que crecer y crecer en todo este tiempo.

KATRIN EX/ Katherina Bornefeld. (THE EX)

Los holandeses the Ex son una de las bandas de guitarras más respetadas de los últimos 30 años. Altamente politizados, su música parte del punk para formar un crisol que incluye especias del dub, la improvisación o la música africana. Sudorosos y correosos, sus directos son intensísimos y su presencia es tan habitual en salas punk como en museos y festivales de jazz y vanguardia.

De todos modos, lo que más me flipa de The Ex es ella, Katrin Ex. Su originalísimo estilo y su forma de llenar las canciones, alejadísima de los cánones rock, es el eje motriz del abierto sonido de la banda. Y es que sus percusiones, tan influenciadas por Gang of Four como por Massacre, tienen muchos elementos de música cubana y africana, dando como resultado un sentido del ritmo que empujado por su uso del cencerro y de los tom-toms ayudan a convertir al grupo holandés en una agitada y combativa fanfarria en la que todos los días son domingo.

 

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