Alfonso Casas: «Existe ya demasiada literatura sobre grandes amores»

jueves, 5 julio, 2012

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Alfonso se define como un perdedor de tiempo profesional. En sus ratos libres ha escrito Amores Minúsculos, su primera novela gráfica, donde un grupo de treintañeros a la deriva experimenta microscópicos sobresaltos de corazón… que resultan tan grandes como la vida misma.

La premisa de tu libro es que la vida está hecha de pequeñas cosas.
Sí, no puede ser de otra forma. Esperar algo grande y trascendente puede ser una proporcional pérdida de tiempo. Es más, en muchas ocasiones ese gran acontecimiento nunca llega. Ya hay mucha literatura sobre grandes amores, únicos y verdaderos. Por eso decidí contar historias muy pequeñas, pero no por ello insignificantes. Incluso aunque no aparezca nunca tu alma gemela, al final cuando uno vuelve la vista atrás piensa «joder, pues tampoco todo ha sido tan malo».

¿Te inspiraste en tus propias experiencias?
Lo cierto es que he tomado prestados algunos detalles de mi vida para construir a los personajes del cómic. Hay algo mío en varios de ellos, y también de muchas otras personas que estuvieron o que aún siguen en mi vida. Pero por lo demás, nada de lo que se cuenta en Amores Minúsculos esta basado en hechos reales.

¿Cuesta hacer realidad los sueños?
La verdad es que he pasado por todos los estados posibles, desde la ilusión inicial a la desesperación final de ver como llegaba la fecha de entrega. Me pasó igual con Marica Tú y me juré no volver a tener nada que ver con un cómic en la vida. Pero cuando salió de nuevo la oportunidad, esta vez conmigo al mando de la historia y la ilustración, no me lo pensé ni un segundo. Si es que tengo alma de sufridor…

Portada de "Amores minúsculos"

¿Y vas a volver a hacerlo, verdad?
Me gustaría darle una continuación natural a alguno de los personajes secundarios de la historia. En concreto me gustaría seguir indagando en la idea del desamor correspondido.

Vaya, y eso es…
Dos personas que han estado juntas por algún tiempo, que quizá en un momento determinado se quisieron, pero que ahora siguen unidas por conveniencia, por no tener que molestarse en romper y buscar a alguien nuevo. Pasa más a menudo de lo que podrías creer. Seguro que…

…conozco a muchos, sí. Y también creo que conozco al Señor Miedo. ¿Me lo presentas oficialmente?
El Señor Miedo surgió de manera gradual en mi libreta de bocetos cuando, en forma de un monstruo que aparecía, sin que yo fuera consciente, en mis páginas. A veces más protagonista, otras como un garabato en una esquina de una hoja. Es alguien que me decía cosas que no quería oir: “no tienes talento”, “eres un cobarde” y otras lindezas por el estilo.

¿Y aún te persigue?
Puedes decidir prestarle atención o no, pero siempre está ahí. De repente pasa algo terrible y mide tres metros más que tú. O cuando eres feliz y despreocupado, como alguno de mis personajes, casi no se ve de lo pequeño que es… pero si te fijas, sigue presente. La verdad es que me acompaña de manera consciente desde que llegué a Barcelona, hace seis años.

En tu novela retratas a una Barcelona muy emblemática… tanto que se convierte en un personaje más indispensable para la acción. ¿Cómo te ha influido la ciudad?
Desde que me mudé a vivir aquí ha influido en todas y cada una de mis ideas. Es donde he crecido y me he formado como artista. Está totalmente incrustada bajo mi piel, en mi dinámica, y al final se ha reflejado en la novela. Aún así podría haber sucedido en cualquier otra parte donde yo hubiese decidio dar ese salto, casi sin red, de empezar desde cero en un lugar completamente nuevo.

¿Te costó adaptarte a ciertos círculos de los que hablas con bienintencionada sorna en tu libro, y supongo conoces de primera mano?
Es curioso que lo menciones, porque efectivamente escribo sobre lo que conozco… y mis personajes reflejan casi en todo mi manera de pensar. Espero, con el tiempo y la práctica, poder tener la habilidad de desarrollar situaciones y personajes alejados de mi mundo o incluso opuestos. Pero volviendo a tu pregunta: sí me he encontrado con todo un mundillo de artistas, fotógrafos, ilustradores y demás fauna con la que no había tenido contacto con anterioridad. Hay un componente social muy importante en todo esto, y creo que yo no lo tengo del todo desarrollado.

¿Debes ser un animal social para alcanzar cierto éxito?
Hay gente bastante mediocre que triunfa porque sabe venderse. Y otra muy buena que nunca llega a ninguna parte. Pero ya sea tirando por contactos o de talento propio hay que currárselo. En mi caso te aseguro que he conseguido publicar por mi inmenso talento (risas).

Desmiéntenos por favor que la situación editorial hace aguas.
Pues precísamente hace poco estuve hablando con un editor y me contaba que en estos tiempos es más fácil que nunca llegar a publicar: la inversión de la editorial es muy pequeña y lo que cobras es prácticamente simbólico. Publicar es más sencillo, pero llegar a ganarse la vida dibujando cómics es prácticamente ciencia-ficción. Eso sí, mucha gente que ha leído el mío me ha dicho que les ha gustado. Eso para mí ya es pago suficiente.

Pero del cariño no se vive, ¿qué vas a hacer ahora?
Este año quiero sacar algunas cositas autoproducidas, como bolsas de tela y sets de postales, inspiradas en el Señor Miedo, al que, aunque no te lo haya parecido, le tengo un cariño muy especial.

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