Aleix Plademunt: “La fotografía es una herramienta que uso para indagar en cosas que me inquietan”

lunes, 19 octubre, 2015

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Almost There

Autor del maravilloso libro “Almost There”, editor en Cal Isidret, fichaje de la agencia creativa O, Aleix Plademunt es un fotógrafo imprescindible dentro del exquisito panorama artístico contemporáneo. En esta entrevista habla de la evolución de su forma de trabajar, de la precariedad en la que viven los artistas en este país y de la supuesta época dorada del fotolibro, entre muchas otras cosas.

¿Cuál es el punto de partida de tus proyectos? ¿Cuándo te das cuenta de que perseguirás una idea determinada?
Mi manera de trabajar ha cambiado mucho desde que acabé de estudiar fotografía hace ya quince años. Siempre hay una preocupación o una inquietud que tengo. Todos tenemos cosas que nos preocupan que van cambiando en función del momento y de la situación que vivimos, pero en mi caso cuando decido enfocarme en un proyecto es porque me interesa averiguar, buscar algo que no necesariamente es fotográfico sino más psicológico. Para mi la fotografía es una herramienta que puedo usar para buscar cosas. Mi punto de partida suele ser científico, cosas muy metafísicas, cuestiones básicas como ¿de dónde somos? o ¿qué estamos haciendo aquí?. La fotografía me abre a la puerta a hablar con gente, viajar a sitios y al final ordenar las imágenes en función de mi percepción sobre la cuestión, aunque no necesariamente tenga una respuesta.

Ante estas preguntas filosóficas de difícil resolución, ¿cuándo y cómo identificas el final de esa investigación visual y cierras un proyecto?
Por ejemplo en “Almost There” fue en el momento en que sentía que estaba dando muchas vueltas sobre lo mismo. Estuve cuatro años con el proyecto pero no quería estar 10. Yo no comparto para nada la idea de que el artista es ese que se levanta y tiene una idea maravillosa o esa gente que va con una libreta. Recuerdo que en un momento de mi vida estaba enganchado a “La Riera”, esa telecomedia de TV3 que te pilla justo en el momento de después de comer y en esa serie había un personaje que era artista y se iba a dormir y tenía ideas brillantes que apuntaba medio dormida y me daba mucha rabia. Yo no conozco a nadie que trabaje de esta manera. Es una cuestión de trabajar, de perseguir, de investigar, de darle vueltas a las ideas. En mi caso muchas imágenes provienen de otras imágenes, una cosa me lleva a la otra. Un día vas a hacer una foto de una galaxia y te das cuenta de que esa luz está tardando dos millones de años a llegar y eso te hace pensar. No tenemos la capacidad de ver a Andrómeda en el momento, siempre vemos su pasado. En ese momento pensé que tal vez había gente que estaba haciendo el mismo gesto de mirarnos a nosotros. ¿Qué verían si nos miraran a nosotros? Entonces busqué qué humanos había en la tierra hace dos millones de años y en qué sitios vivían y fui a los sitios…

Almost There

Almost There

Este proceso es muy palpable en “Almost There”, es obvio que hay un diálogo que se ha producido mientra estabas haciendo el proyecto y que ha generado esta narración. ¿Cómo editas el material una vez has disparado?
Ahora llevo dos años haciendo fotos para mi nuevo proyecto y estaré un año y medio más. Mientras hago fotos no me preocupo de como lo editaré, solo me centro en hacer las fotos y voy acumulando material. Y cuando creo que tengo material suficiente lo empiezo a enfrentar. En el caso de “Almost There” me obsesionaba la idea del no valor absoluto de las cosas, de que no solo hay una manera en la que son las cosas y lo utilicé a la hora de narrar el proyecto, que no fuera una narración evidente. Al final del libro hay un índice con una frase para cada imagen que si la lees te da una información extra. Es como rodar una película cronológicamente y luego desmontarla y jugar con esta frustración que se genera.

A mí me recuerda a las últimas películas de Lynch, “Inland Empire” o “Mulholland Drive”…
Si, exacto. Si coges Mulholland Drive y la empiezas desde otro punto tiene un sentido muy distinto.

Por otra parte me parece interesante que hables de cuestionar lo absoluto mediante una imagen fija que en el fondo congela un cierto absoluto.
Sí, pero la misma imagen lleva a un extremo implícitamente opuesto, así que la misma imagen ya no es absoluta. Por ejemplo, la primera foto es de una galaxia en la que he invertido los espacios, lo negro es blanco y viceversa. Esta foto la hice por la estrella Canis Majoris, la estrella más grande que conocemos, cientos de miles de veces más grande que el sol. Pues en el libro está puesta justo en el lomo del libro y no se puede ver, entonces esta imagen confronta lo más grande con lo más pequeño. El libro es muy conceptual, todo está muy medido, tiene un punto muy obsesivo, pero lo que me interesa es que el libro genere una atmósfera sin tener que saber nada.

Almost There

Dejas mucho espacio para que la persona que lo está mirando interprete…
El libro no tiene título en la portada, el primer texto que aparece es al final. Si hubiera querido que todo el mundo lo entendiera des del principio lo hubiera organizado de otra manera, pero no es mi intención. Tiene múltiples interpretaciones, las cosas pueden ser de muchas maneras. Yo tengo unas intenciones que mantengo escondidas en una hoja del libro pero quiero que tú te crees tu propio recorrido.

En el formato web del proyecto ofreces una presentación que genera también una narración y un recorrido que vas más allá de la sucesión de imágenes, jugando con distintos tamaños… ¿Crees que la web es un medio que está todavía por explorar a la hora de enseñar proyectos fotográficos? ¿Cómo llegaste a la conclusión de hacerlo de esta manera para “Almost There”?
El propio proceso de este proyecto me hizo ver que no tenía ningún sentido que las imágenes fueran del mismo tamaño, no era una serie. En mis anteriores trabajos intentaba disparar en diferentes lugares de la misma manera, cuando al final todos tienen sus singularidades. En cambio en “Almost There” mi intención era romper con mi propio sistema de trabajo y distanciarme de lo que hacía antes. Cada proyecto que he hecho ha sido en cierto modo una respuesta al anterior pero si que es cierto que “Almost There” es una respuesta a todos, una ruptura con mis dinámicas anteriores.

Dubailand

Nada

Haces muchas fotos mientras viajas. ¿Vas con una idea preconcebida de lo que buscas o te dejas sorprender?
Las dos cosas, a veces voy a un sitio determinado, no sé que fotos haré pero sé que iré a hacerlas. Normalmente emprendo un viaje por una cuestión concreta. Hay una cosa muy poderosa de la fotografía que es el lugar y el momento donde se ha hecho la imagen y que ofrecer una lectura más amplia de la imagen en sí.

¿Crees que tu background de ingeniero ha ejercido alguna influencia en tu fotografía o en tu manera de estructurar tus proyectos?
Puede que afecte a la manera de trabajar, todos somos un poco lo que llevamos en la espalda, dónde hemos vivido, qué hemos hecho, quienes somos, qué idiomas hablamos…y al final si en vez de estudiar ingeniería hubiera estudiado teatro seguramente mis imágenes serían distintas, no lo sé. Yo dejé la ingeniería porque no me interesaba nada y igual mi manera de estructurar es más una herencia familiar que de parte de ingeniería.

Recientemente has pasado a formar parte de la agencia creativa O. Imagino que debe ser difícil tener encargos y llevarlos a tu terreno. ¿Cómo lo gestionas? ¿Qué tipo de encargos te gustaría tener?
He hecho muy poca fotografía por encargo. En el caso de Nike ellos habían visto el libro “Almost There” y querían que fuera a un evento e hiciera lo que quisiera y me dieron libertad absoluta. Para mí lo más complicado fue hacerlo todo en un día, en comparación a estar cuatro años disparando. Lo que me interesaría es poder hacer de mis proyectos comerciales miniproyectos en los que puedo aportar algo de lo que hago habitualmente. Tal vez por esto no tengo demasiados encargos…

Fotografía perteneciente al encargo de Nike

¿Hasta qué punto ser fotógrafo artístico implica cierta precariedad?
El panorama aquí es dramático y desolador. La cultura en nuestro país no interesa y cuesta mucho que un grupo pequeño de gente salga de su pequeño círculo porque no te respaldan las instituciones. A pesar de que la cultura es lo que diferencia a los humanos de los animales en nuestro país no se respalda. Al final no queda más remedio que crear una nueva infraestructura –escuelas, editoriales, espacios expositivos– porque no tenemos cabida en la infraestructura ya existente. Es una pérdida de tiempo y de recursos.

¿Crees que el formato libro abre las puertas a enseñar tu trabajo dentro y fuera de España y que por eso hay una especie de boom?
Fuera es el único sitio donde nos hacen caso. Cal Isidret es un proyecto suicida, no es un negocio. La gente de cada vez compra menos libros y si son de foto, todavía menos. En España hay mucha visibilidad, muchas editoriales y muchas cosas que parece que pasan, pero yo como editor sé que no se vende. Hay una cierta disonancia, nos gusta mucho hablar de libros pero no los compramos. Lo que es cierto es que montar una expo tiene unos costes muy elevados y el tiempo es más reducido…Pero cuando hay gente que dice que es el momento de oro de la fotografía española y del fotolibro yo no lo veo porque no se compra, Si más gente estuviera interesada podríamos hacer ediciones más grandes y precios más bajos. A mí me encantaría hacer libros como Taschen a 15€, pero al tener que hacer tiradas reducidas nos convertimos en algo elitista cuando en realidad deberíamos ser baratos y accesibles.

¿Quienes son tus fotógrafos preferidos?
Siempre me gusta hablar de mis amigos. El nuevo libro de Antonio Xoubanova “Un Universo Pequeño” me fascina. Se pasó tres años yendo cada día a la misma esquina de Madrid a hacer fotos en un espacio de muy pocos metros cuadrados. En el libro los tamaños de las imágenes están decididos en función de los tiempos de exposición de cada una de ellas. En total 2,5 segundos resumen tres años de trabajo. No queda bien que lo diga yo porque soy el editor pero creo que es un libro avanzado a su momento. De Barcelona me gusta mucho Juan Diego Varela, es lo opuesto a Xoubanova y a mí, es como un animal que trabaja compulsivamente y resuelve situaciones que yo no podría resolver jamás, con cámara rápida.

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