¿Qué pasa con las casetes?

viernes, 25 abril, 2014

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En los últimos años se ha publicitado una vuelta del casete (a partir de ahora “cs”) en ciertos círculos de la música “indie”, ¿pero alguna vez se fue del todo? ¿Cómo ven los sellos barceloneses sus experiencias con el formato? Hablamos sobre sus motivaciones, experiencias y modus operandi con los responsables de ocho de ellos: Famèlic, Tigre Discs, Boston Pizza, Discos Enfermos, Hola Distro, Bestiaire, Demonodrome y San José Tapes.

INTRODUCCIÓN Y SEÑALES DE SU AUGE
En 2009, en una reseña en Rockdelux del grupo de improvisación libre Bèstia Ferida, el reputado crítico musical Jordi Bianciotto escribía: “Debe ser el último grupo del hemisferio occidental que publica cs’s”. Esta atrevida y desafortunada frase en el, convengamos, medio musical más prestigioso del Estado, hablaba muy a las claras de la marginalidad a la que estaba expuesto el formato en los sectores más institucionales de la música. Un formato que por aquel entonces tenía representación en sellos locales como OzonoKids o Spread the Disease y poseía una vigorosa red internacional. Sin embargo, cinco años más tarde, aunque persiste su ausencia en revistas establecidas, el incremento de discográficas, su presencia en ciertas tiendas, la existencia de una red de blogs que reseñan (algunas) cs, la creación el año pasado del primer día internacional de las cs y el salto al formato por parte de gente que practica estéticas sonoras alejadas de sus habituales nichos -el punk más irredento y las escenas más subterráneas y experimentales- son señales suficientemente indicativas de un cierto resurgir de su uso como medio de edición y de su creciente popularidad. Un auge que se está dando a nivel global y del que no es ajena la Ciudad Condal.

En nuestro caso particular, varios elementos ayudan a su normalización: la nueva generación de tiendas de discos de la ciudad como Discos Paradiso, la tristemente fenecida Luchador Records o las más jóvenes Dead Moon y UltraLocal han añadido las casetes a sus estanterías. Au contraire que muchas de las tiendas de discos tradicionales, estas tiendas practican una relación más próxima con agentes y bandas, insertándose en el tejido de ciertas escenas y programando eventos. Para Esteban, uno de los dos socios de Luchador -abierta en julio de 2011- y al frente en aquel momento de Nosotros los Rusos, una de las primeras disqueras que editó bandas de garaje y pop en cs, y ahora mandamás de San Jose Tapes, dedicada a sonidos experimentales y que “quiere huir del formato canción corriente”, las cs eran algo natural: “Tanto a Pol como a mí nos gustaban esos sellos que en parte o en su totalidad editaban en cs. En ningún momento pensamos vamos a tener cs, sino que fue algo natural”. Al principio, las reacciones eran de sorpresa: “pasó durante toda la vida de la tienda, pero sobre todo al principio, lo típico que alguien pasaba por la zona de las casetes y decía: “hostia, casetes!”, a la gente le choca mucho. Incluso a gente que está muy metida en el mundo de la música”.


Otra señal de su auge como formato la proporciona el aumento de los sellos: desde que salió la reseña de Bianciotto, toda una nube de firmas de cs han nacido en los últimos 3-5 años, desde una generación más veterana como Boston Pizza, Demonodrome, Detakon, Triangle Nihilista, Nosotros Los Rusos o Discos Enfermos, entre otros, hasta toda una generación de cachorros de distinto color y pelaje que han cobrado vida en el último año y medio, -aunque algunos sean hijos de otros sellos- y llevan muy pocas referencias: Hao!, Hola Distro, Tigre Discs, Bestiaire, Roam Tapes, San José Tapes, Celestial Sphere, Anthropophagic Tapes, 8eminis… Otros relativamente veteranos como Famèlic, El Genio Equivocado o Canya Records también han empezado a sacar en estos últimos 2 años. Pero esto no es todo, el webzine Indie Shook Down ha decidido empezar un sello y van a editar precisamente en cs. ¿Qué está pasando? ¿Ha salido la cs de su tumba cual Nosferatu?

LA CASETE: DE SUS CIRCUITOS HABITUALES A LA ESFERA INDIE
En realidad, la cs nunca se fue del todo; simplemente quedó sepultada por el CD e Internet y, consecuentemente, invisibilizada fuera de los circuitos punk y de música experimental, que por motivos y razones diversas han sido los dos principales canales de la cs en los últimos veinte años en los países occidentales. En estos dos circuitos cumplía la misma función que ha ejercido siempre, resaltada por Víctor Dvnkel, del sello de música en los márgenes Demonodrome -que edita principalmente discos en el ámbito del noise y de distintos estilos oscuros de origen ochentero y que es hermano de la célula de autoedición Petit Comité del Terror-: “la cinta mágnetica ha sido el vehículo de transmisión principal y natural de la Materia Acústica y sus Secretos, de manera pirata, subversiva, comunal, y fetichista.” Todos los circuitos que trabajaban el hazlo-tú-mismo de forma subterránea editaban y se intercambiaban cosas en casete -había auténticas redes internacionales-, que era el medio habitual para la edición de directos, en muchos casos piratas. En el sector punk y metalero se editaban las demos de presentación en cs y luego las bandas se pasaban al vinilo, convirtiéndose la cs en un (necesario) primer formato puente en el que publicar. Esta función se mantiene aún hoy en día, aunque también hubo unos años en los que redujo la actividad: “En la escena punk/hardcore siempre ha sido bastante clásico y normal sacar la primera grabación en cs. Sí que hubo un estancamiento quizá porque era menos accesible, porque era más barato sacar un cd-r o robarte unos cd’s y grabártelos, pero de un tiempo atrás ha vuelto a renacer un poco el interés con las cintas. Ha habido momentos en los que ha estado más presente, otros menos presente, pero siempre ha estado allí, creo que nunca ha dejado de estar», afirman Inti de Discos Enfermos.


Discos Enfermos es una prolífica discográfica-distribuidora que se mueve mayoritariamente por el punk y el hardcore, y que edita tiradas de entre 100 y 300 copias de demos en cs y también editan vinilos, decantándose por un formato u otro a partir de esta lógica editorial: “siempre he entendido que una demo tiene que salir en cs como presentación de la banda y todo lo que he sacado en cs son demos y primeras grabaciones”. Inti tenía previamente Humildad y Honestidad, con la cual coeditaba vinilos, y que abandonó porque no se sentía “partícipe” y quería cambiar la manera de funcionar. En muchos casos ponía dinero y no veía el resultado final hasta que llegaba a casa con las copias y además no conocía a las bandas. Ahora tiene otras bases: “que sea una banda que me guste, pero que también sea gente a la que conozco, que sean amigos, que vea que puedo dar mi opinión si algo no me gusta. No pongo condiciones a los grupos, pero sí, sentirme parte del proyecto. Ver el diseño, como va, el inserto, quien hace…No funcionar como una empresa y volcarme más con las bandas”.

En las corrientes de música experimental, la cs era la fórmula natural de difusión, sin tanta distinción entre demo y disco. Allí se estila el work-in-progress, que ya existía en los 80, pero fue a principios de los 00’s cuando se fue extendiendo esta nueva forma de concebir la autoría y la edición, más cercana a un trabajo continuo, en la que se graban y editan minúsculas ediciones en cd-r y cs documentando uno o varios días en el local de ensayo, improvisaciones, mezclas chaladas en un 4 pistas…. Esteban, cuyo sello San José es quizá el más cercano de los entrevistados a esa estética, define el fenómeno: “La gente edita muchas cosas…ahora saco 15 copias de esto y el mes que viene haré otra cosa. Eso me parece guay. Y es difícil seguir ese rastro. Me parece más interesante (…) creo que los discos se piensan demasiado”. Una idea muy diferente al paradigma moderno de grabación con el formato disco, composiciones cerradas en estudios, con productor, mezclador etc.


Una vía de interpretación plausible del crecimiento a pequeña escala del formato, y que se debe combinar con otras explicaciones como la del gradual rechazo a los formatos digitales alternativos como el cd-r, es que, conforme fueron avanzando los 00’s, la extensión de las redes y la, a nivel muy minoritario, popularización del noise y estilos adyacentes – Wolf Eyes llegaron a editar en Sub Pop-, junto con el paso gradual de los músicos ruidistas hacia otros estilos más accesibles, manteniendo las prácticas y el formato, fue naturalizando y haciendo otra vez más común el uso de la cs entre ciertos sectores alternativos. Por ejemplo, famosos sellos de noise como Hanson, Hospital o American Tapes -todos aún en activo- dieron paso a otros más accesibles como Not Not Fun, NNA tapes o Night People. De gente como Prurient se pasó a Sun Araw, la chillwave o los hijos de Ariel Pink y Daniel Johnston, y no es aventurado pensar que ellos ayudaron a cimentar el terreno para grupos eminentemente pop como El Último Vecino o para las ediciones limitadas de Flaming Lips o Deerhunter. Sintomáticas son las trayectorias y evoluciones de Skaters -James Ferraro y Spencer Clark-, quienes empezaron en el noise y el drone y terminaron como adalides del hypnagogic pop -una suerte de pop dislocado y amorfo afectado por músicas de la infancia como la new age o el soft rock, cuyos residuos tienen eco en el Indie actual con ejemplos como el de Mac DeMarco-, o Emeralds, quienes desde el noise y el kosmiche oscuro fueron acercándose cada vez más hacia músicas más y más limpias. Resumiendo, la serpiente cambió su piel pero seguía comiendo huevos, infectando por efecto goteo a otros animales que iban incorporando la técnica.

En el terruño pasaron fenómenos de retroalimentación parecidos. Previamente a 2010-2011, algunos sellos locales como OzonoKids (ahora Anòmia), Spread the Disease (ahora la muy prolífica 8eminis, quizá la discográfica local que más sigue los postulados work-in-progress), y otros del Estado como Afeite al Perro o for Noise’s Sake sacaban cs’s y cd-r’s con esa misma lógica e influenciaron a otra gente. Esteban (San José et al.) se fijó en ellos: “entré en contacto en el mundo DIY de las cs’s a través de Internet, mirando sellos que sacaban cosas en cs y que no están en otros formatos. Empecé a mirar otros sellos como Ozono Kids, que además traían en su distri cosas en casete. Dejé de usarlo a finales de los 90 y volví a usarlo en el 2007 o 2008, cuando empecé a ver que había y que se seguía editando así determinado tipo de música. Empecé a estar más atento hacia el 2010”. El catalizador fueron “sellos como Night People o Not Not Fun, todo el rollo del 2007 de descubrir a Ariel Pink (que no sacaba en casete); empecé a ver redes así raras de peña que se lo hacía y grababa todo en su casa, y era una locura. También R.Stevie Moore o Daniel Johnston que tienen miles de cosas. Son los primeros que escuché de este rollo.” Nosotros los rusos -el primer sello de Esteban, que abandonó el año pasado, editó casetes de Kokoscha, Aliment o Mujeres, en las que fueron algunas de las primeras aproximaciones recientes al formato cs de bandas nacionales cercanas al indie.


Esta ola de gente terminó influenciando a parte de la actual, que los tomó como referentes. “Vimos que lo hacían Boston Pizza y además en Luchador Records tenían una sección bastante guapa de cintas. Y nos animamos», dicen desde Famèlic. En el caso de Tigre Discs apuntan a Musagre Tapes -sello alicantino nacido en diciembre de 2011 y que edita discos de garaje, post-punk, pero también de industrial y música cósmica- y otros sellos también del 2011 como Burger o Beer on the Rug. El caso de estas dos discográficas, y probablemente de otras, es muy parecido. Ambas son llevadas por gente muy joven -rondan el cuarto de siglo-, tienen experiencias juveniles con las cs, pero realmente nunca llegaron a vivir su época de apogeo comercial. También sacan música que es susceptible de entrar con mayor facilidad en festivales y que se aleja del work-in-progress -principalmente editan sonidos que vienen del indie: post-hardcore, emo 90’s, C-86, shoegaze, pero también cierto garaje-. Ellos y otros sellos se enmarcan en una extensión del formato cs más allá de sus círculos habituales. Esteban, de Luchador, confirma el fenómeno: “Sí que notamos, de repente salieron sellos; algunos que ya estaban sacaron cosas en cs o surgían sellos nuevos para hacer cs. Sí que es verdad que empezamos a recibir muchas propuestas. La mayoría de las cs que teníamos venían de sellos nacionales y la mayoría eran de música no experimental.”

La explicación relativa a la familiarización con la cs de corrientes de la música ajenas a los principales cauces tradicionales del formato quizás deba combinarse con un paulatino resquemor hacia lo digital, que ha incrementado el apego hacia los formatos analógicos. Previamente a esta incorporación a la cs, había más gente que editaba en cd y cd-r, siendo este último una competencia directa a las cintas que ahora casi han desaparecido del mapa. Sin embargo, la creciente desafección hacia los sistemas digitales, desprovistos de autenticidad y encanto, y el impulso romántico que supone editar en cintas –casi todos los entrevistados manifiestan tener bellos y bonitos recuerdos con ellas, y el mero hecho de editar discos en formatos físicos ya supone navegar contra corriente y, en muchos casos, contra lógicas comerciales- ayuda a que crezca más fuertemente. También puede darse una especie de “efecto repercusión”, que lleva a una exageración de los beneficios y propiedades que proveen la cs y otros formatos como el vinilo en contrapartida a cosas que se han realizado antes y han devenido desafortunadas, como los sistemas digitales, con los que hay una profunda desvinculación emocional y que arrastran una honda carga negativa. Todos estos factores pasionales ayudan a la excitación por algo nuevo, y relativamente fuera de lo común como la cs, en contraposición a lo viejo. Las casetes, igual que los vinilos, se presentan como algo incorruptible e inquebrantable.

ACTIVIDAD Y MODUS OPERANDI DE LAS DISCOGRÁFICAS (Ventajas del formato, elaboración, promoción…)

¿Cuál es son las ventajas que arroja este formato? Los entrevistados destacan que es atractivo porque es barato, fácil y rápido, y deja mucha libertad con el diseño: “elegimos editar en casete porque podíamos hacerlo todo nosotros mismos, desde grabarlo, hacer el artwork…“.Sergi (Boston Pizza y Dead Moon). Es también analógico, con encanto, tiene un sonido muy particular y permite mucha inmediatez en la edición. Otro elemento a considerar es la escasa inversión inicial, que hace que la iniciativa no sea muy arriesgada: es un formato barato de fabricar y barato para los consumidores, del que se puede editar el número de copias que se quieran, cosa que en vinilo es imposible. También es el idóneo para ganar autonomía y marcar los tiempos: “llega un momento en el que haces una cosa, la quiero editar y lo hago yo. Si tengo que esperar a que alguien me diga algo…” (Josué, Hola Distro) “Es un formato romántico, su precio permite que muchos artistas o sellos puedan apostar por editar música en formato físico” (Tigre Discs). Ello explica que las ediciones oscilen entre las 15 que suele sacar San José Tapes y las 300 que Discos Enfermos ha vendido del grupo punk Arrest


A la hora de elaborar las cintas, muchos compran las cintas y las cajas en la tienda inglesa Tapeline, mientras que el diseño lo imprimen, recortan y realizan ellos mismos. En lo que sí hay más variedad es a la hora de grabarlas: algunos optaron por cambiar de estrategia después de desafortunadas experiencias con la grabación de cintas a mano. Así, Boston Pizza, después de una calamitosa tentativa con pletinas adquiridas en tiendas de segunda mano, compraron una profesional de la marca Tascam. Otros, como Bestiaire, San José o Discos Enfermos, encargan las cintas ya grabadas: “por la poca diferencia de precio, me compensaba aligerar el trabajo. De la fábrica me viene la cinta con la pegatina” (Inti, Discos Enfermos). Por su parte, Tigre Discs, Hola Distro y Famèlic graban las cintas ellos mismos a medida que la gente las va pidiendo. La facilidad de hacerlo provoca que al contrario que ocurre con los vinilos, casi nadie coedite cintas con otros sellos.

Independientemente de las líneas editoriales, muchos de los sellos comparten que suelen sacar discos a gente cercana, ayudando a cimentar y solidificar sus escenas: “Es una cosa más de apoyar proyectos que nos gustan y con los que tenemos relación” explica Sergi de Boston Pizza. Lo mismo para Inti de Discos Enfermos: ”Normalmente son las bandas de mis colegas, el circuito/mundillo en el que estamos. Las bases que tengo son que me gusten, pero que también sea gente a la que conozco y sean amigos”. Esteban (San José) es más explícito: “Sobre todo, quiero sacar a gente que me caiga bien. No quiero relacionarme con gente que me caiga mal por mucho que su música me guste.” Algo que entronca con la visión de irreductibilidad que se tiene al sacar cintas: “Es una cosa más relacionada con el fetichismo y el sentimentalismo. Y de amar la música», según Famèlic. También hay otros como Hola Distro que nacen para autoeditarse o los sellos de una referencia, que nacen para lanzar un disco y mueren al segundo de nacer.

En general, muchos de los sellos o bien sacan vinilos o bien quieren sacarlos. La cs se usa en muchos de los casos para sacar aquella música que no pueden sacar en vinilo. Así, algunos de los entrevistados como Famèlic, Boston Pizza, Tigre Discs o Discos Enfermos sacan tanto en cs como en vinilo; mientras que de los que no lo hacen, Bestiaire van a hacerlo en unos meses y Demonodrome, San José y Hola Distro quieren hacerlo en un futuro. ¿Qué lógicas siguen aquellos que pueden elegir? En general, suelen optar por sacar en cs las demos y las maquetas o las propuestas para las que creen que no hay suficiente demanda. “Es la manera de hacer física una música que igual no saldría a cuenta editarla en vinilo” (Famèlic), “con Univers tiramos por el vinilo porque es un grupo muy rodado en directo y con un cartel previo” (Tigre Discs) También es una forma de rodar las bandas: “En general, los grupos del sello que han tenido más recorrido han empezado sacando cintas y luego se han ido al vinilo (…) editamos en cs las cosas de los grupos que acaban de empezar y cosas raras como demos o rarezas” (Sergi, Boston Pizza), algo que también hace Discos Enfermos..


Aquellos que no pueden elegir se mueven en el pragmatismo y suele ser gente que se mueve por músicas aún más minoritarias. Bestiaire, un sello enfocado a la electrónica experimental en todas sus vertientes y que viene del sello Crack, que únicamente editaba en vinilos, afirma: “soy principalmente consumidor de vinilos, pero siendo realistas, hay discos más minoritarios que sería un suicidio editarlos así.” Editar en casete es, en algunos casos, no la opción óptima, pero sí la más adecuada en condiciones restrictivas. En el caso de Demonodrome, se manifiesta un deseo aún no cumplido: “Desde vn primer momento tvvimos claro qve el polivinilo era el ingrediente secreto para la transmvtación acústica, pero como es bien sabido, en el tiempo qve nos ha tocado de existir, la Grandeza Espiritval no pvede subyugar la Miseria Material sino a la inversa, así qve avn siendo conscientes de qve la vía no era la óptima para nvestra cavsa, elegimos la cinta mágnetica para fijar y transmitir las Grande Opvs qve conforman la clavícvla demonodrómica, por sv veracidad, sv inmortalidad y sv belleza.” En general, en cuanto se crece hay cierta tendencia a tirar hacia el vinilo: “Nuestra primera idea era editar solamente en cs, porque pensábamos en hacer una cosa pequeña con los amigos y ya está.” (Boston Pizza), aunque eso no quita que algunos como Tigre Discs manifiesten que seguirían sacando cs aunque vayan a sacar más acetatos en un futuro.

Un caso muy particular es el del colectivo Hola Distro, que edita tanto discos como fanzines –de hecho, Los Archivos de Beauvoir, dedicado a la creación femenina, incluía una cinta de regalo-, y cuyas ediciones son concebidas como objetos musicales, que hace que opten de forma ad hoc por distintos formatos, aunque por ahora tienen restringido el vinilo. “Si pudiésemos editar en vinilo, no dejaríamos de editar otras cosas, también por el hecho de que editamos objetos musicales y un vinilo no deja de ser un vinilo” (Irma). “Hubo un momento que recuerdo como muy chulo en el que era habitual entrar en una tienda de discos y ver un disco en formato vinilo, cd y cs. Los 3 formatos convivían, era muy chulo ver la misma portada en cuadro, rectangular. Nos gustaría en un momento determinado llegar a eso” (Josué) Su última edición, “Sonidos Interrumpidos”, el nuevo trabajo de Josué como Alozeau, es un bello cofre a la venta en dos formatos de tamaños distintos: cd de 3” y descarga digital.

A la hora de promocionarse, las tácticas son diversas, los puntos en común son que todos ellos mueven sus copias vía redes sociales y newsletter; no envían copias físicas a los medios de comunicación y distribuyen sus discos a un par de tiendas como Dead Moon, Discos Paradiso, Ultralocal, y en algún caso B-Core o Daily Records. A veces son incluso las tiendas las que se tienen que acercar a las discográficas. Los medios que suelen reseñar las ediciones en cs son principalmente pequeños blogs de Internet, mientras que no suelen obtener demasiado eco en las revistas oficiales. “Salimos poco en revistas, pero estamos contentos con la presencia que hemos tenido en blogs especializados hasta la fecha.”, explican Tigre Discs, que provienen de una escena, la garagera, con una red de difusión extensa y que se mueve por unos códigos sonoros más aceptados. Otro elemento que importa mucho es el ambiente del que provengan, que impone cierta praxis. En el caso de Boston Pizza, una particular bisagra entre la escena Indie y la punk que tanto edita grupos de hardcore como HZero como grupos de estética 4AD como Wind Atlas, es la propia banda quien decide que tipo de promoción desea:”Hay grupos del sello que no les importa que saques un tema en Mondo Sonoro, y hay otros que no quieren; nosotros estamos un poco entre medio, nos da igual”.

La reacción y el recibimiento de los medios de comunicación a las cs levanta reacciones encontradas. En el caso de Famèlic, una de las discográficas catalanas emergentes de más éxito y que está principalmente enfocado a distintas variantes del indie como el emo, post-hardcore o el c-86, afirman mover menos las casetes, algo que tampoco les importa mucho, puesto que lo hacen para mantener “un pie dentro del underground, para sacar cosas arriesgadas que un sello serio no se atrevería a sacar”: “Igual los medios no le dan la misma importancia si es en cs. Pero no pasa nada. Lo planteamos más para que los auténticos frikis lo compren en los conciertos o a través de nuestro bandcamp”. Otros como Bestiaire, más en los márgenes, se quejan del trato que los medios de comunicación dan a las cs: “La cs está considerada por la mayoría un formato de segunda, y eso se refleja en los medios, que lo ven como si les estuvieses entregando una maqueta. Es difícil que te comenten una cs en un blog o web, y ya no digamos en una revista!” Mientras que hay un sector en las cs que confiere a su música un carácter más esotérico: “ahora mismo, si sé que determinada persona no la va a escuchar, no se la voy a vender y le pongo excusas para no vendérsela. Sí, sí, me he puesto muy nazi con eso, pero es que saco 15 copias y quiero que la gente los escuche”. Otros apuntan sobre la difusión: “nos importa poco que haya más difusión del casete en medios físicos o cibernéticos; Nosotros somos Sombra, en la Sombra nos movemos, y en la Sombra nos reconocemos.” (Demonodrome)

¿Pero se venden esos discos? ¿Qué problemas presenta? Nos cuenta Sergi (de la tienda Dead Moon, pero también de Boston Pizza) que menos que los vinilos, pero las cs tienen una particularidad: “Al ser barato, me he fijado que hay gente que compra cosas sin saber qué son. Te preguntan a qué suena, y si les convence y cuesta 3 o 4 pavos se lo pillan. En este sentido funciona guay. En cambio, con un vinilo si no sabes lo que es no te lo compras.” De hecho, Xavi (Tigre Discs) alude que empezó a comprar y entrar en contacto con las cs por temas parecidos: “perdí el trabajo e iba corto de pasta. Me permitía seguir comprando discos regularmente y le cogí el gustillo muy rápido. Aparte, muchas de las bandas que nos gustan empezaron a editar en este formato hace ya unos años, así que entre vinilos a veces también caía algún cs“. Esteban, desde Luchador, apunta:”la verdad es que nunca vendimos muchas casetes, excepto alguna cosa de Aliment o Mujeres, trajimos cosas que el primer día que abrimos la tienda ya estaban y que ahora están en una caja en mi casa. Y de esos 1000”, aunque tanto Sergi como Esteban apuntan que hay clientes que únicamente compran casetes. Esteban (desde San José tapes) añade: “La gente que me compra las 15 cs es siempre la misma: un tío en Inglaterra , un tío en las Islas Canarias, alguien de Barcelona, algún amigo…Es todo muy cerrado. Es casi un club privado”, aunque otros sellos como Boston Pizza hacen tiradas de 50 o 100 y afirman venderlas bastante rápido.

CONCLUSIÓN Y EXPECTATIVAS:
Hay, por tanto, una gran variedad de actitudes con respecto a la cs. Autarquía sonora, trampolinismo y pragmatismo conviven entre diferentes praxis y opciones estéticas. Todos están de acuerdo en las ventajas que confiere el formato y en cómo lo llevan a cabo y en ciertas formas de distribución, pero la situación general del sello –el lugar que ocupa la cs dentro del engranaje-, la escena –y sus códigos, éticas, go’s y no go’s- y la popularidad plausible dentro de su nicho es la que determina su posición e interpretaciones. Y es difícil de encapsular algo más allá de una cierta inclinación por las bondades románticas del formato y una cierta familiarización creciente. Lo que sí parece claro es que las escenas experimentales y la punk lo siguen utilizando con unos fines específicos, mientras que en el mundo indie se está afianzando poco a poco como un formato más.

¿Cuáles son los límites? No parece que, con el formato físico en declive, la cs pueda subir mucho más. La misma lógica que la hace atractiva, ser “barata, fácil y rápida”, queda en muchos casos oscurecida por el vinilo, un formato más anhelado. La cs gusta como alternativa y ocupa un espacio necesario, pero difícilmente llegará como formato hegemónico: “Es un formato pequeño para ediciones pequeñas. No conozco a nadie que haga una tirada de 500 copias en cs, porque si crees que vas a vender tantas, editas en vinilo”, afirman desde Bestiaire. Asimismo, aunque haya aumentado el círculo, sigue siendo un nicho pequeño: “Hay un auge del cassette, pero solo en el mini circuito donde estamos todos estos tontos que somos. Es posible que cuando la gente normal se entere de este mini revival de cs’s nos ahorque en nombre del progreso.” ironiza Famèlic, pero bueno (a mucha gente) “ya no les parece un disparate. Y eso ya es algo”

Cierto es, este circuito se puede haber expandido y ejemplos como el de Burger Records –un sello estadounidense que tanto suele comprar licencias de discos clásicos para editarlos en cs como edita discos propios en varios formatos y que ahora está bastante de moda-, las ediciones en cs de sellos punteros como Captured Tracks o Relapse o las ediciones especiales de bandas tan conocidas como Animal Collective, Deerhunter o Flaming Lips son señales de que el formato se afianza como alternativa, pero se hace difícil ver un lanzamiento de, digamos, Shakira o Alejandro Sanz en cs. Quizá el último paso sea incorporar las cs en los medios de comunicación, como ya ha hicieran medios como Sound Projector o The Wire a principios de los 00’s después de unos 90’s en los que casi desaparecieron. Por ahora parece que se va consolidando como un necesario formato más y eso ya es algo absolutamente inopinado.

Próximos planes de los sellos entrevistados:

Boston Pizza: Sacaremos junto a Discos Enfermos el disco de Tres Cruces; también vamos a sacar una cinta para el Record Store Day de Uzumaki, una especie de Big Black gallegos. Y bueno, preparar la segunda edición del festival Conjunto Vacío, para el que ya tenemos algunos grupos en mente y tenemos que pensar en donde lo haremos. Tampoco somos mucho de hacer planes…

Demonodrome: Los Planes Inmediatos con +Demonodrome+ son continvar sin descanso con la ·Gverra Psíqvica Total· hasta la emancipación absolvta del Alma al Cverpo y la Destrvcción Total de todas las Mentes y Morales. Comprendiendo esto entre otras cosas indecibles la pvblicación del trabajo de Genios Ocvltos de la talla de ·Viva el Ano·, ·Las Barbas Indómitas·, +++,Anatomía Humana Desmontable, Caramuerto,Contador Geiger,Misa Negra, y vn largo etcaetera.

Discos Enfermos: Tengo 4 discos en fábrica. El single de Arrest que tiene que llegar la semana que viene y el LP de Crimen que debería salir la primera semana de mayo que nos vamos de gira. También tengo el LP de Tres Cruces , que a ver si sale también en mayo, y un flexi de mi grupo, Alerta, compartido con Amenaça.

San Jose Tapes: Me gustaría montar algún concierto a la gente del sello. En cuanto a referencias, hoy saco la cs de Anoniem…También voy a sacar a dos chicos de Estados Unidos, un pavo de Ohio y uno de Brooklyn. Uno hace más pop psicodélico rollo Ariel Pink él solo, y el otro es más rollo África Pseudobruitismus, más rollo psicodélico, así locura e Internet, no sé como decirlo, y a un grupo barcelonés que descubrí hace poco, se llaman “Caer bien” y hacen industrial no muy crudo. Por último, sacaré un fanzine en risografía con dibujos y collages de la gente de los 4 casetes que he sacado hasta ahora.

Tigre Discs: Este 2014 nos está costando arrancar, pero la primera está al caer y será un split en cassette de YORCHH y Joey Fourr, de Londres. Luego vendrán mínimo un par de cintas y por lo menos un 7” más. Esos son los planes, a ver cómo va avanzando todo.

Famèlic: Promocionar tanto como podamos a Ohios, Univers, Da Souza y Ocellot. Univers acaban de llegar de gira de Estados Unidos y Méjico, pero seguramente volverán en breve.

Bestiaire: Editaremos a bandas como Esquelas, Natividad o Piwi Bizarre Tech. Nos lanzaremos al vinilo por primera vez, aunque también seguiremos editando en cs. También estamos pensando en nuevos proyectos en la parcela no musical de Bestiarie

Hola Distro: En mayo sacaremos el segundo número del fanzine Los Archivos de Beauvoir y como proyecto que todavía no hemos podido formalizar tenemos un grupo los dos que se llama planeta salvaje, con el que hay planes de poder ensayar más y sacar disco. Y luego queremos organizar unas charlas sobre Walter Benjamin.

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