¡Felices Fiestas! (y un playlist de obras maestras)

miércoles, 24 diciembre, 2014

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Las navidades están aquí de nuevo y es el momento en que puedo disfrutar de mis canciones festivas favoritas sin ningún pudor. Hay gente a la que le salen granos solo pensando en una canción navideña pero tengo aquí una lista de obras maestras que tienen valor como canciones pop por propios méritos. Hay varios tipos de cancion navideña: la clásica e intocable, la ñoña insoportable, la infantil juguettona, la me-han-roto-el-corazon-en-navidad, la te ¿te-acuerdas-de-los-más-desgraciados-que-tú?, la estoy-intentando-follarme-perdonadme-seducir-quería-decir-a-Papa-Noel, la religiosa, la fiestera, la cool y la lista es larga. Las canciones de Navidad vienen en formas e sol, de doo wop, de rock n roll, de r’n’b, de eletropop, de new wave, de mainstrem pedorro…hay de todo.

Me acuerdo que cuando tenia 12 años me dio por escuchar villancicos ingleses cantados por coros de niños durante TODO el año. Y soñaba con montar un grupo de coro e ir con mis compañeros a cantarlas en la próxima Navidad a la gente deI barrio. Un pequeño detalle era que en Grecia nadie conoce a esos villancicos. Empecé a preguntar el vecindario por si había gente inglesa en el barrio. Nadie me lo confirmó pero si que había un caserón de ladrillo rojo, con piscina y un jardín gigante, de aspecto bastante británico. Este ladrillo rojo me hacía pensar que quizás los habitantes de aquella casa eran ingleses y soñaba con ojos abiertos de aquel 24 de diciembre en que aparecía yo en ese portal, les cantaba los villancicos de sus tierras…se emocionaban tanto que me daban carta blanca para visitarles cuando me daba la gana y acababa pasando todo el tiempo del mundo en aquella casa, aquel jardín maravilloso, comiendo rico y jugando con los perros de la familia. Cuando me cabreaba con mis con mis padres llegaba a pensar que aquellos ingleses me adoptarían y vivirìa con ellos en la casa de mis sueños. Todo este giro inesperado de mi vida a raíz de un villancico oportuno. No hace falta ni comentar que jamás llegué ni a la puerta de esa casa, y mucho menos a formar aquel coro y enseñarles las canciones. Así que me quedé cantando “The Holy And The Ivy” and God Rest Ye Merry Genlemen” a mí mismo durante el cambio de las estaciones, hasta que en algún momento en verano me di cuenta del rumbo absurdo que había tomado mi vida y dediqué unos cuantos meses al escuchar ÚNICAMENTE una cinta con ¡El Barbero de Sevilla de Rossini!.

Ahora afortunadamente no me dedico a escuchar canciones navideñas durante todo el año pero cuando llegan las fiestas me encontrareis pinchando en algún bar y poniendo una tras otra canciones como las del playlist. Canciones de amor, de corazones rotos, de mala leche, de amistad, de broma, de risas, de nieve, de calor, de la vida misma. Las escucho mientras ando por las calles iluminadas de Barcelona, en una atmósfera que roza el kitsch o el agobiante (cualquier calle con tiendas puede convertirse en la peor pesadilla de un claustrofóbico) pero que a la vez tan festiva que me hace cosquillas en el corazón. No monto arbol ni tengo jersey con renos, pero Navidad está en mi corazón. Al fin y al cabo, no quero ser un Grinch ni un desgraciado como el Ebenezer Scrooge. Paso de tener sustos con visitas de espectros en medianoche…

¡Feliz Navidad!

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