AL PAN, PAN

Harina, agua, levadura y sal. Pocas cosas hay más sencillas y más satisfactorias que un trozo de pan recién hecho, crujiente por fuera, tierno por dentro, tal vez aliñado con un poco de aceite de oliva y un toque de sal. Una buena hogaza rústica es algo tan placentero como difícil de encontrar en la época del pan precocinado, la baguette de batalla y el pan “de verdad” convertido en una delicatessen y a precio de uranio enriquecido. Convertirte en tu propio proveedor es una solución al alcance de cualquiera con un mínimo de maña, tiempo y ganas. Por