Tú tampoco estás nada mal, Kiko Amat

No hay duda de que un buen balazo –aunque sea de goma– en el ojo puede servir para remover la conciencia de cualquiera. E incluso ayudarle a gestionar algo tan estéril como el sentimiento de culpa. Tal vez no sea una imagen agradable, y ya me disculparán el spoiler, pero la apelación a la cruel actualidad que hace Kiko Amat en su última novela no es gratuita, sino más bien necesaria, y además con final feliz. Por

¡Lo que hay que leer!

Cinco novedades editoriales que no deberías perderte este mes, seleccionadas por Luna Miguel. Por

«Creo que hay un moderno en mi gintónic»

Isabel Sucunza escribe una carta a Valero Sanmartí con motivo de la publicación de "Jo només il·lumino la catalana terra". Por

Las vidas de No Soy

Intentando averiguar qué le falta a Franzen, qué le falta a Foster Wallace, qué le falta a Auster y a Anderson y a tantos otros más, acabo dándome cuenta, leyendo a Percival Everett, que es la tierra; la tierra que se pega a la suela de los zapatos; 'dirt', le dicen allá, que es lo mismo que suciedad. Por

Como un huevo a una castaña (todo crisis, al final).

Dos libros que se parecen como un huevo a una castaña. Ni formato ni género ni época explicada en su contenido comparten, sí comparten sin embargo el ser retrato de épocas atormentadas, política, social y econónicamente: la de la Revolución Francesa, el primero; la del siglo XX, en términos económicos -el dinero, qué cruz-, el segundo. Por

¡Venga, venga, venga!

Isabel Sucunza reseña "La cápsula del tiempo", nuevo libro de Miqui Otero. Un parque de atracciones. Por

«Es cool mostrarse desdeñoso en un mundo que nos exige ser hipersensibles»

“Emociónese así. Anatomía de la alegría (con publicidad encubierta)” (Anagrama, 2012) es el último libro de Eloy Fernández Porta, sobre lo sentimental y lo público, sobre el amor y la mercancía y sobre como todo viene siendo, de alguna manera, la misma cosa fabricada por publicistas al servicio del capitalismo. Sin embargo, decir esto es decir poco de la nutrida trama de referencias y reflexiones que hace Fernández Porta sobre la subjetividad en la sociedad de consumo, un trabajo hecho con un peculiar sentido del humor que potencia la agudeza del ojo con el que este escritor observa el mundo. Por