“Una tienda antigua no se puede hacer hoy, una nueva puede abrirla todo el mundo”

En tiempos de inestabilidad laboral, imaginarse casi 60 años en un mismo establecimiento parece una utopía. Pero es el caso de Jordi Subirà (1936), propietario de la tienda más antigua de Barcelona, quien con apenas 18 años empezó a trabajar en el negocio familiar: la Cereria Subirà. Su padre se hizo cargo en 1939 de la cerería que pertenecía la familia Prat, quienes llevaban al frente desde que compraron el negocio a Jacint Galí, fundador en 1761 (entonces en la llamada calle Nou de Sant Cugat, actual calle Corders). Por